"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

35 activistas LGTB heridos en un ataque a la sede de la asociación GALZ en Zimbabue

Al menos 35 activistas LGTB han resultado heridos en Harare, la capital de Zimbabue, tras sufrir el ataque de un grupo de hombres armados el pasado 19 de diciembre. La agresión, acompañada de robo, es una muestra más de la impunidad con que se actúa contra la comunidad LGTB en un país con una gran LGTBfobia social, cuyo presidente ha prometido convertir a Zimbabue en un “infierno para los homosexuales”.

Chesterfield Samba, director de la asociación GALZ  (Gays and Lesbians of Zimbabwe), ha denunciado que una docena de hombres armados irrumpió el pasado 19 de diciembre en el local donde varios miembros de la organización y algunos allegados se hallaban reunidos. El evento, que se celebraba con ocasión de la finalización del año, era de carácter privado por el temor a las leyes que castigan las actividades homosexuales en el país africano.

Según describía Samba, un grupo de entre 12 y 15 individuos llegaron a la puerta del local en tres vehículos, exigiendo que se les permitiera la entrada, tras lo cual “uno de ellos, que empuñaba una pistola, amenazó a nuestro equipo de seguridad, que se hallaba a cargo de la puerta para negarles el acceso. Al entrar, empezaron a golpear a la gente con palos, barras de hierro, botellas de cerveza vacías y a puñetazos. También exigieron dinero en efectivo y objetos de valor a los miembros a quienes estaban agrediendo. Como resultado del ataque, más de 35 de nuestros miembros han sufrido lesiones».

Los heridos fueron trasladados a un hospital privado, donde recibieron tratamiento y algunos fueron dados de alta. La organización se está planteando cómo denunciar los hechos a las autoridades, cuya respuesta suele estar cargada de hostilidad. En 2012, incluso, la sede de GALZ fue clausurada por la policía, apenas unos días después de que 44 de sus activistas fueran violentamente detenidos y se les obligara a pasar una noche en comisaría. Samba también señala que hace un año sufrieron otro asalto en su local por parte de cinco hombres armados con martillos, sin que hasta la fecha se les haya juzgado, a pesar de haber sido identificados inmediatamente por la policía. GALZ, desde su página web, describe el clima en el que se vive actualmente en Zimbabue como «campaña de violencia».

A principios de este mismo año, el propio presidente Robert Mugabe ponía en el disparadero a GALZ al referir en tono amenazante:Tengo entendido que hay un grupo de homosexuales en este país. No lo sabía hasta que me lo dijeron hace unos días. Por ello, queremos examinar quién está en ese grupo. Esta misma asociación, por cierto, fue objeto de una triste polémica hace unos años en España, cuando el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero les concedió una ayuda de poco más de 28.000 euros que medios conservadores y Partido Popular criticaron con dureza, y ello pese a tratarse de una de las pocas asociaciones zimbabuesas con un plan activo de lucha contra el VIH/sida.

Un presidente y una sociedad profundamente homófobos

La situación de las personas LGTB en Zimbabue es muy delicada, como hemos recogido en diversas ocasiones. La legislación persigue toda actividad percibida como homosexual, hasta el punto de que es un delito penal que dos personas del mismo sexo se tomen de las manos, se abracen o se besen. La Ley de Censura se ha utilizado habitualmente para hostigar a los activistas LGTB, al establecer que ninguna persona podrá importar, imprimir, publicar, distribuir o mantener a la venta cualquier publicación que no sea deseable, lo que se define como «indecente, obscena, ofensiva o perjudicial para la moral pública o que puedan contravenir la salud pública».

El presidente Robert Mugabe, además, cuenta con un amplio historial de actitudes homófobas, que cuentan con el apoyo de la mayoría de la población. A principios de 2014, además de dirigirse con tono amenazador a los activistas LGTB, daba su respaldo a la entonces recién aprobada y durísima ley ugandesa contra la homosexualidad. En 2013, en su última campaña electoral, con la que cosechó el triunfo, prometía convertir Zimbabue en un “infierno para los homosexuales”, amenazaba a gais y lesbianas con “cortarles la cabeza” y los tachaba de ser “peores que los perros y los cerdos”, porque “el cerdo macho conoce a la hembra”.

Aunque, en cuanto a declaraciones homófobas del presidente de Zimbabue, tenemos en dosmanzanas un amplio repertorio para elegir: calificó de “satánica“ la propuesta de David Cameron de asociar la ayuda británica al desarrollo al respeto de los derechos de la población LGTB y unos meses después, mandó al mandatario europeo “al infierno“ por defender los derechos LGTB. Antes había calificado a la homosexualidad de “inmundicia europea“. Otra de sus ocurrencias fue acusar a los gais de perjudicar los derechos de las mujeres.

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  1. rac

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