"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Sandra Forgues, que consiguió un oro olímpico y varios campeonatos del mundo de piragüismo, se visibiliza públicamente como mujer trans

La piragüista francesa Sandra Forgues, que compitiendo bajo una identidad social masculina consiguió un oro olímpico en Atlanta y cuatro campeonatos del mundo, ha salido del armario como mujer transexual. “Mi vida íntima estaba en prisión”, ha declarado Forgues, de 48 años. 

Hace solo seis meses que Sandra Forgues vive públicamente como la mujer que siempre ha sido. “Vivo un sueño. Hasta entonces, yo tenía una vida social, familiar y profesional exitosa. Estaba involucrada en millones de cosas. Pero mi vida íntima estaba en prisión. Siempre había pensado que era o una cosa o la otra. Y mientras no sufriese demasiado, daba prioridad a lo más fácil, a mi vida social como hombre, viviendo mis momentos femeninos en secreto para poder soportarlo”, asegura la deportista en una entrevista a L’Équipe. Sentimientos que se remontaban a su niñez. Con 6 o 7 años “todas las noches rezaba para amanecer siendo una niña”, explica.

Durante años Sandra Forgues se refugió en el deporte, desarrollando una más que exitosa carrera como piragüista. Ganó dos medallas olímpicas (un oro en Atlanta y un bronce en Barcelona) y conquistó cinco campeonatos del mundo compitiendo en varias modalidades de canoa. Por entonces su identidad social era masculina y era conocida como Wilfrid Forgues. Hoy, de hecho, Forgues sigue vinculada al mundo del deporte (preside el consejo de administración de un organismo de recursos deportivos en Toulouse).

Aguantó en ese estado hasta septiembre de 2016. Según asegura en la citada entrevista, el sufrimiento se hacía cada vez mayor, acentuado además por el hecho de ver como otras personas trans daban el paso que ella no se atrevía a dar. “Miraba vídeos de personas que habían hecho su transición, que me dejaban paralizada media hora. Yo sabía que para ser feliz tenía que hacer la transición (…) Pero me lo prohibía, acelerando  mi vida femenina clandestina”, comenta. Sin embargo, no fue hasta que su esposa encontró por casualidad algunas de sus piezas de ropa de mujer cuando el proceso se aceleró.

Hoy Sandra Forgues se siente liberada, como antes ocurrió con otras mujeres trans que habían tenido una exitosa carrera deportiva (como la estadounidense Caytlin Jenner o la británica Philippa York, conocida cuando competía como ciclista como Robert Millar). Ha iniciado una nueva vida en la que yo se ve obligada a esconder su faceta íntima, y lo ha hecho además con el apoyo de su esposa. Un nuevo ejemplo de que nunca es tarde para asumirse como uno o una es realmente.

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