"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Luisgé Martín (escritor): «¿Rey de Grindr? Mis abdominales no me hacen merecedor ya ni de un principado»

 

Luisgé Martín es un multipremiado escritor, agente y crítico literario. Licenciado en Filología Hispánica y director de la revista Eñe, es también autor de El amor del revés, un testimonio autobiográfico. Profundamente anticlerical, dice que es de los que sufren escribiendo y que se arrepiente de haber sido homófobo.

De niño, estudió en un colegio de curas del barrio de Usera con fama de progresista. ¿Qué le enseñaron los clérigos?

Pues la verdad es que me enseñaron a descreer de Dios y, sobre todo, de la Iglesia católica. Académicamente fue un poco desastroso (había un elenco de profesores ignorantes), y moralmente me enseñaron a conocer bien el infierno, lugar que desde entonces he tratado de frecuentar lo más posible.

«Me arrepiento de haber sido homófobo». ¿De qué otros pecados se quiere confesar?

Del que mencionaba Borges en El remordimiento: «He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz». Me parece un poema contundente.

A lo largo de su vida, ¿ha visitado más cuartos oscuros o iglesias?

A mi edad, el equilibrio se ha ido deshaciendo. Durante muchos años sólo visité iglesias. Luego sólo visité cuartos oscuros. Ahora no visito ni unas ni otros, salvo para bodas y bautizos, en el primer caso, y para turismos accidentales, en el segundo. Pero en el balance creo que la lujuria ha acabado triunfando con rotundidad.

Con quince años se juró que nadie sabría que era gay, pero se acabó casando en 2006 con un hombre. ¿Tiene usted la misma palabra para todo?

No sólo acabé casándome con un hombre, sino que respondo entrevistas como ésta para que si alguien no se ha enterado todavía se entere. Pero soy un caballero de palabra. Sólo me traiciono a mí mismo, no a los demás.

Leí que ha podido estar con 300 chicos y que llegó a montar una agencia matrimonial para homosexuales. ¿En qué momento optó por replantearse la vocación?

Lo de los 300 chicos son cálculos arbitrarios que incluyen tratos muy diversos y no siempre plenos. Conozco (con envidia) a muchas personas más promiscuas que yo, pero que quizá tienen peor sentido de las matemáticas. Y el fracaso de la agencia matrimonial me hizo replantearme todo.

¿Sigue pensando que la fidelidad es un valor poco defendible?

Cada vez más. Estoy escribiendo una novela sobre eso. La fidelidad (sexual, solo sexual) es biológicamente antinatural.

¿Sabe que hoy sería el rey del Grindr, de andar soltero? 

Desgraciadamente, para el título de rey de Grindr creo que se necesitan otras virtudes menos espirituales, que yo nunca tuve y que han ido a peor. Mis abdominales no me hacen merecedor ya ni de un principado.

¿Cuánto calcula que se ha podido ahorrar en psicólogos escribiendo su libro?

Nada, cero euros. Cuando escribí el libro ya me lo había gastado todo, por eso pude escribirlo. Lo empecé cuando estaba bastante en paz conmigo mismo.

¿Sigue sintiéndose cucaracha o ya le atizaron bien con Cucal?

En El amor del revés digo que siempre queda algo de cucarachismo, aunque uno crea que no. Cuando se ha tenido ese sentimiento durante la adolescencia y la juventud nunca hay cura total. Pero dicho esto, estoy bastante desinsectizado. Vivo con una normalidad que ni yo mismo me creo.

¿Es de los que piensan que habría que abrir armarios, aunque sea a patadas? 

Como yo no fui ejemplo de valentía, no me atrevo a dar lecciones a nadie, pero creo que los tiempos han cambiado mucho y que abrir la puerta del armario hoy es fácil y muy útil para quienes viven todavía en entornos homófobos. De lo que sí soy partidario militante es del outing con aquellos homosexuales que en su vida pública se comportan homofóbicamente. Uno puede predicar y no dar trigo, pero no puede predicar y luego follarse al monaguillo.

Hablando de vocaciones, ¿le haría tilín un Ministerio de Cultura?

Nadie me va a ofrecer nunca un Ministerio de Cultura, pero la vocación política siempre me ha acompañado, o sea que trabajar desde lo público para que las cosas de la cultura cambien entrará siempre en mis planes. Y eso que mis planes cada vez quieren ser más bucólicos.

¿Sigue pensando que Rajoy y Feijóo saldrán del armario alguna vez?

No sé si lo he llegado a pensar nunca realmente. Aquella frase fue una interpretación literaria. A Feijóo le queda mucha carrera política con votantes del PP, pero Rajoy, ahora que ha cambiado de vida, a lo mejor se anima, se mira al espejo y se compra un chalet en Santa Pola para vivir por fin su amor verdadero. Estaría muy bien. Y si encima su amor verdadero fuera Cristiano Ronaldo, nos haría a todos felices.

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