"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Un joven denuncia haber sufrido una agresión con tintes homófobos a manos de los porteros de una discoteca en San Fernando, mientras la dirección del local lo niega

Ezequiel Espada, un joven de Cádiz, ha denunciado haber sido objeto de una agresión de tintes homófobos a las puertas de una discoteca de San Fernando a manos de varios de sus porteros. La Sala Vivo, por su parte, niega la versión del joven, argumenta que la homofobia no tuvo nada que ver en la disputa y lo acusa de instrumentalizar su condición de gay.  

Los hechos ocurrieron alrededor de las seis de la madrugada del domingo, 6 de octubre, cuando la Sala Vivo cerraba sus puertas. Según asegura Ezequiel Espada en una carta en la que difundió su versión de lo sucedido que rápidamente se viralizó en redes sociales, todo comenzó cuando el joven y sus amigas, que en ese momento se encontraban fuera, pidieron al portero recuperar la última copa, que acababan de adquirir y que se encontraba en el interior, para bebérsela «rápidamente allí mismo, sin necesidad de entrar en la discoteca». Una petición a la que uno de los porteros, según Espada, se negó en tono «desafiante y chulesco». «Le respondimos que solo estábamos preguntando porque acabábamos de comprar la copa, por si podíamos acabarla, ya que nos costó 6,50 euros. Este portero empezó a tratarnos mal y a decirnos que nos fuéramos que no nos iba a dejar cogerla, y acto seguido me empuja dos veces sin razón alguna», añade.

A partir de este punto, Ezequiel Espada describe (siempre según su versión) cómo lo que era un incidente que debía haberse resuelto por cauces civilizados se convierte en una agresión por parte del portero mencionado y de sus compañeros, que dan varios puñetazos al joven que le hacen desplomarse al suelo. El joven siguió recibiendo «puñetazos y patadas, en la cabeza y por todos lados» y añade además que uno de los agresores sacó un arma blanca y amenazó con clavársela. Una de las amigas que lo acompañaban, que lo intentaron defender, también resultó golpeada en la trifulca.

En en ese punto cuando Ezequiel Espada alude a la homofobia de los agresores. «Cuando vieron los porteros que mis amigas estaban en medio y no se apartaban para que no me pegasen mas, se metieron en la entradilla de la discoteca (todo esto riéndose de mi, amenazándome, y cachondeándose, recibiendo un trato homófobo, sin importarles ninguna de las personas que había alrededor). Luego empezaron desde dentro a hacerme muecas y a gritarme amenazándome que era un maricón y que me iban a matar cuando salieran, a lo que les respondo que sí, que soy gay, y que qué tenia eso que ver con lo que estaba pasando. Me responden que era un maricón de mierda y que cuando salieran me iban a matar entre todos. Siguieron riéndose de mí, mientras yo estaba con un ataque de nervios y mis amigas llorando supernerviosas», relata.

El joven, además, denuncia el trato recibido in situ por los policías que acudieron a su llamada. «Terminamos llamando a la Policía, quien intervino y lo primero que hizo fue irse para la parte acosadora para escuchar su versión, mientras dos policías venían para nosotros y le intentábamos explicar lo que había sucedido, a lo que solo uno de ellos nos respondía que nos calláramos la boca y que tenían mejores cosas que hacer que estar con nosotros (todo esto sin apenas poderle explicar nuestra versión (…) En medio de todo esto escucho a un policía decir que como no me callara me iba a dar un guantazo. Yo y mis dos amigas llorando supernerviosos y totalmente desprotegidos por que no nos hacían ningún caso», añade.

La sala niega la versión del joven

La dirección de la Sala Vivo, por su parte, ha emitido un comunicado en el que niega las acusaciones del joven, aseguran estar «en contra de cualquier tipo de violencia» y condena «la manipulación y el oportunismo que se ha realizado de los hechos por parte del responsable de su difusión, usando de forma sesgada, manipulada y torticera su orientación sexual como pretexto de una conducta de la que el único responsable es él mismo». «Los hechos ocurridos se encuentran actualmente judicializados, siendo que la versión que mantiene esta empresa es radicalmente opuesta a las manifestaciones difundidas por el denunciante, que son difamatorias, y está perjudicando el buen nombre de la empresa, siendo que se han tomado las medidas necesarias para denunciar igualmente las agresiones físicas y verbales sufridas por el equipo de seguridad, así como los daños y perjuicios sufridos por las difamaciones vertidas», asegura.

La Sala Vivo niega que se produjera «ninguna actuación homófoba en absoluto, siendo este un colectivo cliente habitual de nuestro negocio, y al que cuidamos y respetamos. En Sala Vivo no se toleran actitudes homófobas ni racistas, siendo un ejemplo de diversidad cultural y sexual no solo por la clientela que nos visita como entre su personal contratado. Este desafortunado incidente nada tiene que ver con la orientación sexual, se está usando la condición sexual de forma partidista y arrojadiza, involucrando a colectivos LGTB como arma de propaganda de unos hechos que se encuentran judicializados (…) No se va a permitir que se use la homofobia y agresiones a personas por su condición sexual como arma individual, subjetiva y negligente de un individuo a favor de su causa personal». 

A la espera de la acción de la justicia

Habrá que esperar a que la justicia siga su curso y determine responsabilidades. Ezequiel Espada, que ha recibido el apoyo del colectivo LGTBIQ+ de San Fernando Lambda La Isla, ha presentado la correspondiente denuncia policial, acompañada de parte de lesiones (en las imágenes, algunas de las heridas sufridas). Por su parte, la Sala Vivo asegura en su comunicado que «se han iniciado las medidas judiciales penales y civiles para restaurar la honorabilidad y dignidad de la empresa».

Ezequiel Espada, además, ha apelado a la colaboracion ciudadana. «Sabemos que hubo gente que grabó en vídeo todo lo que pasó, por favor pedimos que si todavía existe algo de humanidad, si alguien sabe algo o puede tenerlo, que por favor se ponga en contacto con alguno de nosotros para pasárnoslo, y que por supuesto no vamos a involucrar a nadie. Solo queremos hacer justicia, porque como ya sabéis estos casos suelen pasar desapercibidos y no suelen llegar a nada, si no matan a una persona o si no es algo que se vea superclaro», pide en su carta.

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