"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Muere la popular artista trans Carmen de Mairena, a los 86 años y por causas naturales, en Barcelona

La popular artista Carmen de Mairena ha fallecido este domingo, a los 86 años y por causas naturales, en un hospital de Barcelona. Aunque el gran público la conoció, sobre todo, a raíz de sus habituales apariciones en el programa de televisión Crónicas Marcianas (1997-2005), hablar de Carmen de Mairena es hacerlo de una de las cupletistas más importantes de la Barcelona más canalla y de un ejemplo de visibilidad trans en tiempos difíciles.

«Hoy brilla una estrella más en el firmamento, la estrella de una mujer libre, fuerte, valiente y luchadora, que ha sido y será un icono LGTBIQ dando visibilidad y luchando por los derechos del colectivo en épocas muy duras y difíciles. Carmen ya es un mito e historia de España», publicaba este domingo el responsable de su perfil oficial en la red social Instagram.

Carmen de Mairena, que nació el 29 de octubre de 1933, creció como Miguel Brau en el barrio barcelonés de Gracia. «Mis padres tenían quince cabras, conejos, gallinas… y teníamos huerta. Yo ordeñaba la leche de las cabras y luego la vendíamos en el barrio. De pequeño, quería ser policía o sacerdote, ¡fíjate qué contraste!», contaría en una entrevista la propia Carmen.

La catalana comenzó su carrera artística como Miguel de Mairena, actuando durante los años cincuenta y sesenta en varias salas de fiesta y cabarets de la ciudad de Barcelona. «Cantaba muy bien la copla, al estilo de Antonio Amaya —recuerda Juan Jutglar, que la vio actuar en varias ocasiones en esa época en la Bodega Apolo—. Era una persona amable y generosa con sus amigos. Tenía éxito y ganaba dinero, pero ayudaba a los demás y se quedaba sin nada».

«Hay que recordar que en cada esquina de lo que era el barrio chino barcelonés había un cabaret y un café-cantante en aquella época», señala el activista cultural Joan Estrada sobre una artista que se tomó siempre muy en serio su carrera y que mantuvo una estrecha amistad con el cantante y bailarín Pedrito Rico —aunque nunca mantuvo un romance con él, como algunos aseguran—, con quien llegó a ser detenida en varias ocasiones durante la dura represión franquista. «En su juventud, Carmen luchó, en plena dictadura de Franco, por salir adelante. Recibió palizas y estuvo ocho veces en la cárcel por gay.  La metían en la cárcel quince días y luego la soltaban. Y, aun así, ella siguió saliendo a la calle maquillada con sus amigos. Era muy valiente y nunca se escondió de nada», apunta uno de sus amigos, el artista Adrián Amaya.

Según las fuentes consultadas, la artista inició su proceso de reasignación a finales de los años setenta. «Primero empezó actuando como transformista y luego ya, en los años ochenta, como mujer transexual», explica Amaya. En los ochenta, Carmen continuaría con su radical transformación física, llegando a recibir en la cara y el cuerpo varias inyecciones de silicona líquida de forma clandestina. «Los compañeros de la época le decían ‘¿Pero qué necesidad tienes tú de hacerte esto, siendo un gran artista como eres?’. Pero la gente no entendía entonces que ella veía aquello como una especie de vía de escape para lograr ser la persona que se sentía realmente», añade el artista.

Después, Carmen siguió haciendo bolos en diversos locales del que en su día fue el Barrio Chino de Barcelona, pero también se vio obligada a ejercer la prostitución durante un tiempo, antes de dar el salto a los medios. Carmen de Mairena apareció por primera vez en televisión a principios de los noventa, en un programa presentado por el periodista Alfonso Arús y en el que uno de los colaboradores, un jovencísimo Javier Cárdenas, la entrevistaría por primera vez. «Luego la cogió Cárdenas y la convirtió en un monstruo, llevándola al programa ‘Crónica Marcianas’ para reírse de ella», recordaba Estrada, que contrató a Carmen para que actuara en marzo de 2010 en una carpa que instaló en Las Ramblas para homenajear a la Barcelona canalla. «Esa fue la última vez que ella hizo ‘temporada’, en algo fijo. Se presentó maravillosa, con un vestido blanco de princesa y su canción estrella era ‘Romance de la Reina Mercedes’».

Gracias a aquellas apariciones televisivas, presididas siempre por el humor y la soez verborrea, Carmen hizo reír a muchos españoles, ganó dinero, grabó varios temas musicales, apareció en un par de películas porno, realizó bolos por discotecas de todo el país, y llegó incluso a probar suerte en política. Sin embargo,  muchos aprovecharon aquella circunstancia para burlarse de ella y ponerle la etiqueta de «friki». El ritmo de trabajo decayó y, después de que en 2013 Carmen sufriera una caída y se rompiera el fémur en su propia casa del Raval, la vida de la artista daría un importante vuelco.

Años difíciles

Carmen, que llevaba desde 2015 retirada de la vida pública debido (entre otras cosas) a sus problemas de movilidad, ingresó hace casi un lustro en una residencia geriátrica de la zona del paseo de Gracia, donde ha vivido hasta el final de sus días —y donde, en ocasiones, recibía visitas de amigos y de sus dos hermanas—. «Al principio le costó adaptarse a la situación, porque ella estaba acostumbrada a vivir en su casa, con sus vecinos del barrio de El Raval. Pero fue entendiendo la situación y que ya no podía vivir sola», explica Amaya.

Su vida se convirtió en 2017 en objeto de un controvertido libro titulado Carmen de Mairena. Una biografía, editado por Blackie Books. «Desde bien pequeña, sabía que le atraían los hombres y lo fue escondiendo ya que pensaba que era algo malo. Creer que tienes que esconderte porque si no no serás aceptado es muy doloroso y una manera muy cruel de tratarse. La ley de vagos y maleantes, nefasta, corroboró esta idea. En Carmen se sintetiza la contradicción del que hace suyo el discurso del agresor y del que lucha por ser quien es», comentaba a Dosmanzanas su autora, Carlota Juncosa.

Carmen, que sufrió dos ictus y padecía una enfermedad de Parkinson en fase avanzada, falleció a las tres de la madrugada del pasado domingo en el barcelonés Hospital de la Esperanza, por causas naturales. Sus restos serán incinerados este mismo miércoles, aunque la Misa no podrá celebrarse aún debido a la situación de cuarentena que se vive en España estos días.

Sea como fuere, nadie debería olvidar cuando hable de Carmen de Mairena que la carismática artista ha sido, además de una gran cupletista, todo un ejemplo de lucha personal y de visibilidad de las personas trans en tiempos muy, muy difíciles. Descanse en paz.

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