El activismo taiwanés gana una importante batalla jurídica que comenzó en los tribunales hace varios años y en la que los grupos cristianos de la isla han ofrecido gran resistencia.
Las autoridades malasias eliminan varias escenas donde se visibilizan relaciones entre hombres y travestismo y califican la película para mayores de 18 años «para evitar más cortes».
Estas declaraciones discriminatorias se suceden solo unas semanas después de que el primer ministro asegurara que «no podemos aceptar» el matrimonio igualitario o los derechos LGTB.
Pocos meses después de que el cambio político en Malasia abriese una esperanza de mejora en la situacion de las personas LGTB, el primer ministro Mahathir Mohamad despeja —para mal— las dudas.
«La falacia de la gente de fuera es que el azote tiene el propósito de lastimar a la persona», justifica kafkianamente el vicepresidente de la Asociación de Abogados Musulmanes, Abdul Rahim Sinwan.
«Estamos profundamente angustiados y absolutamente consternados por la inhumana sentencia de infligida a estas dos mujeres», denuncia la organización igualitaria The Human Rights Campaign.
Son declaraciones del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad. Con la escalada de declaraciones LGTBfóbicas se va evidenciado que, salvo sorpresa, el ansiado cambio de signo gubernamental no supondrá avances para el colectivo.
Las declaraciones de la viceministra Fuziah Salleh y la de otros dirigentes se producen tras la retirada, por orden administrativa, de varios retratos de activistas LGTB en una exposición de George Town.
El nuevo Gobierno ha anunciado el indulto del líder opositor Anwar Ibrahim, en prisión acusado de «sodomía» por motivos políticos y que podría convertirse en el próximo jefe del Gobierno.
Uno de los principales periódicos del país publica un artículo plagado de clichés sobre las supuestas formas de diferenciar a las personas LGTB, en un contexto de creciente persecución social y política.
Lo golpearon, lo quemaron, lo violaron con un objeto rígido y lo dejaron en coma. Este jueves se ha anunciado su muerte. Tenía 18 años y se preparaba para iniciar sus estudios universitarios.
En Malasia solo permiten personajes homosexuales si mueren o acaban renunciando a su orientación sexual a lo largo de la película. Rusia no la prohíbe pero la califica para mayores de 16 años.
El Gobierno apoya las “terapias de conversión” y respalda el vídeo difundido por las autoridades islámicas en el que, entre otras cosas, se recomienda ayuno para reprimir la atracción hacia el mismo sexo.
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