"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Manuel Valls defiende en Barcelona la igualdad de las mujeres… cuando en su país niega a las lesbianas su derecho a ser madres

«Os quiero decir, Elena [Valenciano] y a todos, que mi compromiso como jefe del Gobierno de Francia es con la igualdad de género, con la condena total del sexismo y machismo, y apoyo aquí como en Francia a las mujeres que luchan por los derechos fundamentales, como es elegir su maternidad», expresaba el primer ministro francés Manuel Valls en Barcelona, ciudad en la que él mismo nació y en la que este miércoles fue invitado a un mitin socialista. Unas palabras que se nos antojan hipócritas en boca del mismo político que hace pocas semanas aseguraba desde Roma que su gobierno no levantaría la prohibición a las mujeres lesbianas de acceder a la reproducción asistida en lo que queda de legislatura.

En Francia, la reproducción asistida solo está permitida a parejas de distinto sexo, casadas o no, que además deben acreditar la esterilidad de al menos uno de sus miembros. Se trata de una prohibición total, que obliga a cualquier mujer francesa sin pareja masculina que desee ser madre a acudir, en el mejor de los casos, a clínicas privadas de países vecinos, como Bélgica, Holanda o España. La modificación de esta prohibición había sido durante años una de las banderas del Partido Socialista francés en materia de derechos LGTB, y de hecho la promesa estaba incluida en su programa electoral (“L’accès à l’AMP [Assistance Médicale à la Procréation] doit être ouvert aux femmes sans condition de situation de couple ou d’infertilité”, puede leerse en la página 50 del programa electoral con el que los socialistas franceses ganaron las elecciones legislativas de 2012).

Es más, si bien es cierto que el compromiso no estaba incluido de forma explícita en el programa presidencial de François Hollande (elecciones legislativas y elecciones presidenciales son elecciones distintas), el ahora presidente sí se había posicionado como candidato a favor del cambio. Fue en abril de 2012, justo antes de las elecciones, en una entrevista concedida a la revista Têtu. Tras su elección, sin embargo, pasó a adoptar una posición ambigua, respondiendo cuando se le preguntaba una cosa u otra en función del auditorio que tuviera delante.

De hecho, a lo largo de los dos últimos años el gobierno socialista francés ha ido dando largas al proyecto. En febrero el entonces primer ministro Jean-Marc Ayrault informaba de que el proyecto de Ley de la Familia, en el que en teoría iba a ser introducida la modificación, quedaba aparcado por este año. Sin embargo, tras la remodelación que siguió a la derrota socialista en las recientes elecciones municipales, que convirtió a Manuel Valls en el nuevo jefe de gobierno, se anunciaba la renuncia a aprobar la modificación legal en lo que queda de legislatura. Un anuncio que el propio Valls confirmaba desde el Vaticano, donde asistió a las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II.

Valls, impulsor del acercamiento a la iglesia católica

Significativo resulta el interés de Valls en iniciar un proceso de acercamiento a la Iglesia católica, en el cual se enmarcaba su viaje al Vaticano. Allí Valls reconocía que si bien “el matrimonio ya está aprobado y es un hecho, no hay posible marcha atrás” existen todavía polémicas abiertas con la Iglesia católica que los socialistas quieren zanjar. La primera, la autorización de la reproducción asistida a las mujeres sin pareja masculina, que queda aparcada. “Es importante mostrar signos de respeto y de reconocimiento”, ha declarado. “La República es fuerte cuando no tiene miedo de respetar las diversas confesiones”, añadía el primer ministro francés, que confirmaba así lo que la ministra socialista de Asuntos Sociales, Marisol Touraine, había dejado entrever días antes, al afirmar que la reforma de la reproducción asistida “no preocupaba mayoritariamente a los franceses” y que “no estaba encima de la mesa” del gobierno.

El nuevo gobierno francés también ha mostrado signos de acercamiento a la Manif pour tous, el movimiento homófobo que lideró las protestas contra el matrimonio igualitario. La nueva secretaria de estado de Familia, Laurence Rossignol, ha recibido ya a sus representantes, ante los cuales también adelantó la renuncia a modificar la reproducción asistida. «Estamos felices de que el gobierno reconozca el peso de nuestro movimiento. Esperamos ahora que detrás de las palabras lleguen los hechos”, declaraba el coordinador general de la Manif por tous, Albéric Dumont.

Ni siquiera asegurar el reconocimiento de las madres ya existentes

La posición del gobierno francés va incluso más allá de negar a las mujeres sin pareja masculina el derecho a la reproducción asistida, aún pagándola de su bolsillo en una clínica privada. El gobierno que preside Valls se ha negado incluso a apoyar una enmienda legislativa presentada por dos diputados verdes cuyo objetivo era asegurar que al menos en aquellas parejas de lesbianas que ya son madres (por haber recurrido a la reproducción asistida en otros países) la madre no gestante sea reconocida legalmente.

Una circunstancia que está muy de actualidad en Francia después de que un tribunal se haya negado incluso a conceder la adopción de un niño de 4 años concebido en Bélgica a la esposa de su madre biológica. Poco ha importado que las dos mujeres decidieran conjuntamente ser madres y que incluso contrajeran matrimonio una vez que ello fue posible para facilitar el proceso de adopción. El tribunal considera que la pareja de lesbianas cometió “fraude de ley” al acudir a otro país a concebir a su hijo para saltarse la prohibición. Los socialistas franceses, que consideran que la interpretación que hizo el tribunal es inadecuada, se han negado sin embargo a apoyar una modificación legal que hubiera resuelto el problema, dando seguridad jurídica a todas las mujeres que se encuentran en esa situación y no dejando el reconocimiento legal de su maternidad al capricho de los jueces

Una invitación desafortunada

No es nuestra intención criticar la candidatura del PSOE a las elecciones europeas del domingo, una candidatura que se ha comprometido en firme con la iniciativa Come Out a favor de los derechos LGTB en el Parlamento Europeo. Pero no podemos dejar de señalar la hipocresía de un político como Manuel Valls, que dice defender la igualdad de las mujeres cuando en su país él mismo actúa como freno a dicha igualdad. El perfecto ejemplo de como los derechos LGTB son utilizados en demasiadas ocasiones como moneda de cambio por parte de aquellos que dicen defenderlos.

Confiamos en que la próxima vez que Elena Valenciano tenga oportunidad de charlar con Manuel Valls le haga ver que no se puede pretender apoyar los derechos de las mujeres y negar a una parte de ellas su derecho a formar una familia.

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Comentarios
  1. Castillo
  2. rac

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