Según informa el diario Levante, Mari Paz Argüera y su hija Adriana Turuelo tienen aparentemente motivos para recibir ayuda social, pero ni el Ayuntamiento de Valencia ni la Generalitat valenciana -las dos instituciones que cuentan con las correspondientes competencias- les dan respuesta. Para agravar el problema, no se les permite dormir juntas en los albergues, al ser Adriana una mujer transexual pero no constar su identidad femenina en el DNI.

Mari Paz ha sido durante años una mujer maltratada por su marido. La crisis económica las dejó, a ella y a su hija,  sin trabajo y sin vivienda. El problema es que en los centros de acogida no las dejan dormir juntas al figurar en el DNI de Adriana un nombre de varón: la joven todavía no ha iniciado el proceso de reasignación, alegando falta de recursos económicos. La ropa, el pelo y dos prótesis son el único cambio físico que ha podido permitirse. A su precaria situación se suma la humillación a la que les someten en los albergues que no dan otra opción a Adriana que usar las instalaciones masculinas. Madre e hija se niegan y prefieren la calle. Las últimas noches las han pasado en la estación de autobuses. “El ayuntamiento se gasta millones en fiestas y eventos mientras nos deja a las personas necesitadas en la calle”, se lamenta Mari Paz.

Al parecer, los servicios sociales las han citado el próximo 15 de marzo para estudiar su caso. Hasta entonces seguirán durmiendo en la calle. “Me parece increíble que no comprendan mi situación”, destaca Adriana. Fuentes de la Casa de la Caridad, uno de los centros que Mari Paz y su hija dicen haber visitado, han negado al diario Levante haber atendido a las dos mujeres. Apuntaron que esa “casuística se ha dado en alguna ocasión y se ha resuelto en acuerdo con los usuarios”. Al parecer, el albergue cuenta con habitaciones especiales para familias.

 Mari Paz se trasladó hace seis años a Valencia huyendo de su marido maltratador, y ha trabajado cuidando ancianos, mientras que su hija ha sido teleoperadora. Ambas confían en encontrar un techo temporal hasta que su situación les permita acceder de nuevo a una vivienda.