Terrible noticia la que nos llega desde Uzbekistán, en el Asia central. Maxim Popov, un joven psicólogo de 28 años, ha sido condenado a siete años de prisión por su labor como activista contra el VIH/sida, acusado de “promoción de la homosexualidad y corrupción de menores”.

Popov es el fundador de Izis, una organización uzbeka de lucha contra el VIH/sida que cuenta con el apoyo de diversas organizaciones internacionales (entre ellas, UNICEF). El activista sería el responsable de la publicación de “El VIH/sida hoy”, un folleto informativo sobre como prevenir la transmisión del VIH, en el cual se explicarían con detalle tanto las prácticas de riesgo entre varones como el uso del condón. Un folleto del que las autoridades uzbekas habrían incautado y destruído todos los ejemplares. Popov también habría distribuido en el país copias de “El VIH y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres en Asia y el Pacífico”, una publicación de UNAIDS (ONUSIDA en castellano, el programa de lucha contra el VIH/sida de Naciones Unidas).

Por este tipo de actividades, el activista se encontraría preso en Tashkent, condenado a siete años de cárcel. Aunque se encontraría en prisión desde el año pasado, no se habría tenido conocimiento de su situación hasta hace un mes.

La ex-república soviética de Uzbekistán, un país de mayoría musulmana, es formalmente un sistema democrático, pero en la práctica el presidente Islom Karimov gobierna en régimen de semidictadura desde 1990. El régimen de Karimov es, además, un importante aliado de Occidente en la zona (Estados Unidos cuenta en su territorio con bases militares). Las relaciones homosexuales entre varones son ilegales y están castigadas con hasta tres años de prisión.