"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

La sanidad portuguesa comienza a implantar la profilaxis preexposición del VIH

El Gobierno portugués ha incluido la cobertura de la profilaxis preexposición del VIH en su Sistema Nacional de Salud. Este pasado martes, 28 de noviembre, la Dirección General de Salud de Portugal ha emitido las directrices que los especialistas deben seguir a la hora de prescribir este tratamiento preventivo, así como de hacer el control de las personas que lo siguen. Portugal se une de este modo a otros países como Francia, Noruega o Escocia, que ya han adoptado esa medida, y adelanta a España, cuyas autoridades sanitarias todavía no se han decidido a poner en marcha su dispensación.

Ya en junio informábamos que el Gobierno portugués había emitido una orden ministerial por la que se iniciaban los trámites para incluir en su Sistema Nacional de Salud la cobertura de la profilaxis preexposición. Y no solo por razones estrictamente médicas. Los argumentos económicos, que sobre el papel jugarían en contra, también han pesado a la hora de adoptar la decisión: las autoridades sanitarias portuguesas estiman en unos 205.000 euros el ahorro que a largo plazo supondrá cada infección evitada.

Unos trámites que han culminado esta semana con la emisión de las directrices que los especialistas portugueses deben seguir a la hora de prescribir la profilaxis preexposición (puedes descargar aquí la norma, en portugués) y que marcan unas limitaciones muy precisas y definidas. Solo se prescribirá el tratamiento a las personas con elevado riesgo de transmisión, con criterios muy similares a los ya propuestos en España por Gesida (el Grupo de Estudio de Sida de SEIMC, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica): básicamente, personas con un elevado riesgo de infección que en los seis meses previos tengan una historia sostenida de relaciones no protegidas o que tengan una pareja infectada por VIH sin control clínico o virológico y con la que no se utilice preservativo. También aquellas que utilizan sustancias psicoactivas durante sus relaciones sexuales.

Para iniciar la profilaxis preexposicion bajo la cobertura del Sistema Nacional de Salud, por otra parte, se debe tener seguridad de que la persona es seronegativa y debe existir un compromiso de seguimiento de los controles médicos sucesivos. Los médicos portugueses deberán remitir a las personas que consideren idóneas para seguir este tratamiento a consultas hospitalarias especializadas en un plazo máximo de 30 días.

Una estrategia de prevención muy dirigida

La profilaxis preexposición (también conocida por los acrónimos PPrE y PrEP) consiste en que una persona que no está infectada por el VIH tome tratamiento antirretroviral de forma preventiva, y está llamada a convertirse en una de principales estrategias de prevención de la infección por VIH en grupos especialmente vulnerables en los que las estrategias clásicas no han dado el resultado deseado.

Como cualquier otro tratamiento farmacológico, la PrEP presenta contraindicaciones y potenciales efectos adversos, y no asegura en el 100% de los casos que uno no se pueda infectar. Sin embargo, a la luz de la evidencia científica acumulada su eficacia es muy elevada. Hasta la fecha solo han sido comunicados tres casos de infección en personas que estaban tomando el tratamiento de forma adecuada, dos de ellos por una cepa de VIH resistente y un tercero por una cepa no resistente.

Es por esa elevada eficacia que los especialistas recomiendan claramente su administración en aquellas personas con un elevado riesgo de infección. En España, Gesida (el Grupo de Estudio de Sida de SEIMC, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica) estas personas son básicamente hombres que tiene relaciones sexuales con otros hombres y mujeres transexuales que en los seis meses previos:

A. Hayan tenido relaciones que incluyan prácticas de riesgo sin preservativo.

B. Hayan presentado además una de las siguientes características:

  • Relaciones con más de dos parejas.
  • Les ha sido diagnosticada alguna infección de transmisión sexual (ITS).
  • Han necesitado profilaxis postexposición.
  • Han usado sustancias psicoactivas durante las relaciones sexuales.

Gesida también recomienda considerar la profilaxis preexposición en personas con una pareja infectada por VIH sin control clínico o virológico y con la que no se utilice preservativo; en personas con relaciones sexuales no protegidas e “intención transaccional” (sea por dinero, drogas u otra razón); en usuarios de drogas por vía parenteral que compartan jeringuillas y en general en personas en situación de vulnerabilidad social expuestas a contactos sexuales no protegidos con alto riesgo de infección por VIH.

Aunque la promoción de la profilaxis preexposición como estrategia de prevención del VIH ha sido discutida en el pasado, la evidencia acumulada señala que es hora de apostar por ella ante el fracaso parcial de las estrategias clásicas (básicamente las campañas de promoción centradas en el uso del preservativo) en determinados grupos. Buena muestra de ello son las estadísticas de nuevas infecciones del Ministerio de Sanidad español. Durante el año 2016, se notificaron 3.353 nuevos diagnósticos de infección por VIH en España, de los cuales el 83,9% eran varones. La transmisión en hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres continuó siendo, un año más, la más frecuente (53,1%), seguida de la heterosexual (26,5%) y de la que se produce entre usuarios de drogas inyectadas (3,6%). Y lo que es especialmente grave: en el 46% de los casos el diagnóstico se consideró tardío.

Varios países ya se han puesto manos a la obra

Son ya numerosos los países que han aprobado el uso de profilaxis preexposición bajo prescripción médica, como Canadá, Estados Unidos o Australia. En Europa, ya hay un medicamento autorizado con tal fin: Truvada, una combinación de emtricitabina y tenofovir comercializada por el laboratorio farmacéutico Gilead, y que recientemente la Organización Mundial de la salud ha incluido en su lista de medicamentos esenciales con mención expresa a su posible uso en profilaxis preexposición.

De hecho, los Sistemas Nacionales de Salud de Francia, Noruega y Escocia ya han acordado su financiación (en el resto del Reino Unido se puede adquirir, pero no la dispensa por el sistema público). Otros países, en cambio, van más retrasados, y están todavía evaluando o a la espera de evaluar esta estrategia de tratamiento. Es el caso, como comentamos hace ahora un año, de España, donde Truvada solo se administra en dispensación hospitalaria como tratamiento de la infección por VIH, y que ahora ha sido adelantada por Portugal.

Una opción que no debe banalizarse

No conviene, en cualquier caso, banalizar lo que supone la profilaxis preexposición: hablamos de que una persona sana tome una medicación que no necesitaría tomar si adoptase otras medidas de prevención. Sin olvidar un elemento clave: la importancia de la adherencia al tratamiento, es decir, de que las personas respeten escrupulosamente la pauta establecida y se acuerden de tomar correctamente la medicación (lo que por ejemplo no es del todo fácil si se opta por una pauta intermitente en lugar de una diaria). Y una buena adherencia al tratamiento no siempre es sencilla cuando una persona no presenta síntomas de enfermedad (como es en este caso).

Otra preocupación de los expertos es la posible repercusión que la profilaxis preexposición puede tener sobre la expansión de otras ITS, que obviamente no previene. Es por ello que los especialistas recomiendan que la profilaxis preexposición sea prescrita y supervisada por un facultativo con experiencia en VIH e ITS en centros con capacidad de desarrollar un seguimiento adecuado.

De hecho, los especialistas que apuestan ya por la profilaxis preexposición recuerdan que esta debe ser complementaria a otras estrategias que a su vez se deben potenciar, como la prueba del VIH y el inicio precoz del tratamiento en personas infectadas. También recuerdan la importancia del preservativo como la más sencilla de las herramientas generales de prevención, poniendo el acento en que no estamos hablando un tratamiento dirigido a toda la población, sino a aquellos colectivos en los que otras estrategias fallan.

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