"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

La iglesia evangélica alemana se muestra ahora contraria al matrimonio igualitario

Una de cal y otra de arena. El líder de la iglesia evangélica de Alemania (EKD), Nikolaus Schneider, ha dado un paso atrás en el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo al declarar, en una entrevista, su oposición a la igualdad legal; aceptando, eso sí, que la homosexualidad constituye “una expresión del amor” entre dos personas.

La EKD, la principal denominación cristiana del país junto con la católica, emitió en junio unas indicaciones orientativas en las que calificaban como “equivalentes en sentido teológico” a las relaciones de pareja entre personas del mismo o de distinto sexo. El propio Schneider dejaba entonces una puerta abierta al reconocimiento del matrimonio igualitario al afirmar que el “concepto evangélico del matrimonio” está “creciendo” por los cambios sociales que generan “nuevas libertades en la consideración de los divorciados, las familias monoparentales y las parejas del mismo sexo”. La decisión no fue del agrado de todos, y tal vez por las presiones internas y las procedentes de la iglesia católica, desde donde acusaron a los evangélicos de amenazar el ecumenismo, Schneider ha decidido aclarar su posicionamiento contrario a la igualdad legal completa entre las parejas del mismo y de distinto sexo.

El líder protestante afirma que la institución del matrimonio y la convivencia en la “familia normal” no deben “ser devaluadas”. A la pregunta de si se debería bendecir a las parejas del mismo sexo en las iglesias evangélicas, Schneider se muestra “cauteloso”. El matrimonio heterosexual y las uniones civiles entre personas del mismo sexo son para el teólogo “cosas tradicionalmente diferentes”, y las tradiciones “no se deben echar por la borda tan rápido”. Schneider está a favor, según sus palabras, de “eliminar todas las discriminaciones”, pero curiosamente no encuentra discriminatorio negar el matrimonio a las parejas del mismo sexo, porque dice no encontrar “ningún sentido en utilizar los mismos conceptos” para todos los tipos de uniones. La razón sería que en los matrimonios “la transmisión de la vida tiene otro peso”.

En un tono más inclusivo, el jefe de la EKD calificó la homosexualidad como “una expresión del amor entre dos compañeros”, porque la sexualidad “no solo sirve para la procreación, sino para expresar amor y regalarse mutuamente placer”. La aceptación del amor entre personas del mismo sexo, para Schneider, surge de la convicción de que “hay personas que solo se sienten atraídas sexualmente por su propio género y viven en una relación de confianza y seguridad con sus compañeros”. “La homosexualidad no es una enfermedad”, aclara el teólogo, y gays y lesbianas “pertenecen al plan de la creación”.

La iglesia evangélica de Alemania, en realidad una federación de 22 congregaciones protestantes de distinto signo, lleva tiempo debatiendo sobre la inclusión de gays y lesbianas. La situación varía entre las distintas iglesias que la conforman, y en la actualidad en más de la mitad de ellas se bendice a parejas del mismo sexo. En Baviera, por ejemplo, los pastores gays y lesbianas pueden convivir con sus parejas en las casas parroquiales desde finales de 2010, siempre y cuando hayan contraído una unión civil que además haya sido bendecida por la propia iglesia. Y este mismo mes se celebraba en una parroquia evangélica del estado de Hesse la primera boda entre personas del mismo sexo con pleno reconocimiento eclesiástico de Alemania, un acontecimiento que, a tenor de las palabras de Schneider, no se convertirá en la norma a partir de ahora. Una situación que contrasta con los avances que otras iglesias protestantes han registrado -sin movernos de Europa- en países como Suecia o Dinamarca, cuyas iglesias luteranas ya celebran matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo.

También en el seno de la iglesia católica alemana, aunque oficialmente no existe un debate sobre la igualdad LGTB, se observan algunos movimientos positivos: el arzobispo de Berlín realizaba unas declaraciones en mayo del año pasado instando a considerar las relaciones de pareja entre personas del mismo sexo como “análogas” a las heterosexuales y en 2011, un tercio de los teólogos de lengua alemana firmaron un manifiesto reclamando el fin del rigorismo moral hacia las parejas homosexuales.

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Comentarios
  1. Luis Guillermo Angel Restrepo
  2. Grano Grueso
  3. Oscar
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