"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

El Gobierno de Túnez pide la disolución de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams

Logo de Shams - Tunez

Asociación Shams

El secretario general del gobierno tunecino, Ahmed Zarrouk, ha solicitado que la administración de Justicia disuelva la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad en Túnez. En protesta por esta petición, desde Shams se ha convocado una manifestación para el próximo día 10 de diciembre frente al edificio del Parlamento, coincidiendo con la celebración del Día de los Derechos Humanos y la vista de apelación del joven Marwen, condenado a 1 año de prisión por practicar la homosexualidad.

La petición de disolución de Shams fue efectuada por el diputado del partido gubernamental Ennahdha, Abedlatif el Maki, en asamblea plenaria del Parlamento. En su discurso, Abedlatif el Maki denunciaba que la asociación había obtenido la autorización para desarrollar sus actividades el pasado 18 de mayo, sin haber aclarado en sus estatutos que estas comprendían la defensa de los derechos LGTB. El diputado se sentía obligado a “recordar que la ley criminaliza estas prácticas”, en referencia a los actos homosexuales.

En un alambicado discurso, Abedlatif el Maki añadía: «recuerdo, como antiguo preso político, que había una celda destinada para los homosexuales. El antiguo régimen sancionaba a los presos políticos, y en particular a sus dirigentes, mediante el envío a esa celda, lo que suponía un castigo psicológico«. Yendo aún más allá, el diputado argumentaba que la autorización de Shams era “peligrosa para la paz social”, comparándola, sin más argumentos, con el aumento de la tasa de divorcios, el consumo de drogas o la violencia conyugal. Finalmente, el representante popular también afirmaba que la legalización de este tipo de asociaciones podría servir de excusa a los terroristas para perpetrar sus actos.

Posteriormente, el secretario del gobierno tunecino, Ahmed Zarrouk, corroboraba los argumentos de Abedlatif el Maki. Zarrouk señalaba que en los objetivos declarados por Shams en su comunicación como asociación “no hay ninguna referencia a la homosexualidad”, y que los miembros del gobierno tunecino se habían quedado “sorprendidos cuando vimos a su responsable hablar de ese tema en la televisión”. A ello, el secretario añadía que la asociación había comunicado su constitución, pero sin cumplir el trámite obligatorio de su publicación en el Boletín Oficial. Por todo ello, Zarrouk ha pedido la disolución de Shams, aunque esa decisión “está en manos de la justicia”.

Ahmed Ben Amor, miembro fundador y vicepresidente de Shams, expresaba su sorpresa por las declaraciones del secretario del gobierno. Ben Amor afirma que su asociación cumplió con todos los trámites legales para obtener la autorización, y que incluso pagó las tasas para la publicación de su constitución en el Boletín Oficial, “aunque la publicación nunca se llevó a cabo, y eso es una negligencia por parte del Estado”

Según distintos expertos en procedimientos administrativos, la publicación en el Boletín Oficial no se efectúa de manera automática, siendo frecuentes tanto los retrasos como las omisiones. En su opinión, “es Shams quien debería interponer una demanda por la falta de una formalidad administrativa exigida por la ley”. También estiman que las asociaciones pueden iniciar sus actividades una vez que han comunicado su constitución, tras lo cual “corresponde a la administración controlar esas actividades y someterlas a la justicia en caso de excesos”.

Manifestación reivindicativa y de protesta

Por todo ello, Shams ha convocado para el próximo 10 diciembre una manifestación de protesta frente al edificio del Parlamento. La fecha coincide con la celebración del Día de los Derechos Humanos, pero también con la vista de apelación del juicio contra el joven Marwen, condenado a un año de prisión por practicar la homosexualidad, y actualmente en libertad bajo fianza hasta que se resuelva la apelación.

La condena de Marwen causó protestas internacionales e incluso el cese del entonces ministro de Justicia Mohamed Salah Ben Aissa, que se declaró contrario a la legislación homófoba, por creerla contraria a la actual Constitución del país. La repercusión en los medios de comunicación fue inmediata, con apariciones televisivas de miembros de Shams en defensa del joven Marwen y abogando por la despenalización de la homosexualidad y la transexualidad en Túnez. Es indudable que la petición de disolución de la asociación LGTB es consecuencia de todo ello.

La convocatoria de Shams, que se inicia con una cita de René Cassin, principal redactor de la Declaración de Derechos Humanos, reza así:

“No habrá paz en este planeta mientras exista un solo lugar donde se violen los derechos humanos».

Con ocasión del aniversario de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la asociación Shams os invita a una reunión el 10 de diciembre de 2015, a las 11 de la mañana, frente al Parlamento de Túnez.

Esta manifestación tendrá lugar por las siguientes razones:

  • Debido a las declaraciones inhumanas del diputado Abedlatif el Maki contra las minorías sexuales en Túnez y la asociación Shams.
  • En apoyo de Marwen, que se presentará una vez más ante el juez el 10 de diciembre de 2015.
  • Contra los artículos 230 y 226 del Código Penal que penalizan la homosexualidad y la transexualidad.

La difícil situación de los homosexuales tunecinos

Tras cuatro años de la llamada Primavera Árabe, que trajo esperanzas de modernización a la sociedad tunecina, y de la redacción de una nueva Constitución el pasado 2014, lo cierto es que ser homosexual en Túnez sigue siendo muy difícil. El anteriormente citado Ahmed Ben Amor, como vicepresidente de Shams, denuncia que se producen al menos 50 detenciones anuales de varones tunecinos acusados de practicar la homosexualidad, y que más de 500 estarían actualmente en prisión por condenas por estos cargos. Según Ben Amor, el trato a que son sometidos tanto en comisarías como posteriormente en prisión es especialmente degradante.

El activista también destaca que no es solo la ley la que dificulta la vida de los varones homosexuales tunecinos, sino que el rechazo social es muy intenso y que cada día reciben en su asociación “mensajes de personas amenazadas, expulsadas por sus familias o torturadas”.

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