"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

El Alto Tribunal de Belfast dictamina en contra del matrimonio igualitario en Irlanda del Norte

El Alto Tribunal de Belfast ha dictaminado en contra de las parejas del mismo sexo que reclamaban su derecho a contraer matrimonio en Irlanda del Norte. El juez O’Hara ha estimado que, siguiendo la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el matrimonio igualitario no es un derecho fundamental, y que, por lo tanto, su articulación debe depender del poder legislativo. De esta manera, Irlanda del Norte seguirá siendo el único territorio del Reino Unido donde a las parejas del mismo sexo no les está permitido contraer matrimonio, a menos que su Asamblea logre superar el empecinamiento en contra de los derechos LGTB del Partido Unionista Democrático, la principal fuerza política norirlandesa.

El Alto Tribunal de Belfast, máxima instancia judicial de Irlanda del Norte, debía dirimir sobre dos casos, que afectaban a tres parejas del mismo sexo. En el primero de ellos, los demandantes eran dos parejas emblemáticas. Se trata de Shannon Sickles y Grainne Close —que fue la primera pareja del mismo sexo en contraer una unión civil en el Reino Unido—, y de Chris y Henry Flanagan-Kane —la segunda pareja unida civilmente, y primera masculina, también en el Reino Unido—. Todos ellos habían demandado a la Asamblea de Irlanda del Norte por impedirles acceder a la institución del matrimonio por razón de su orientación sexual. El otro caso afectaba a una pareja, cuyos nombres han permanecido legalmente en el anonimato, que había contraído matrimonio en Inglaterra una vez que fue legal, y que, sin embargo, veía cómo al trasladar su residencia a Irlanda del Norte su enlace se convertía en una unión civil, tal como establece la ley norirlandesa, una institución de menor rango que, además, no era en la que los componentes de la pareja querían integrarse.

Tras dos años de espera, finalmente el juez O’Hara del Alto Tribunal de Belfast ha dictaminado al respecto, aunque en ambos casos su resolución ha sido desfavorable. Las dos parejas del primer caso basaban su demanda en que la prohibición de contraer matrimonio violaba el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que protege el derecho a la vida privada y familiar. Sin embargo, el juez O’Hara ha fundamentado su decisión, precisamente, en la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que establece que el matrimonio para las parejas del mismo sexo no es un derecho fundamental, ya que la propia Convención Europea de Derechos Humanos de 1950 solo otorga esa consideración a la unión de un hombre y una mujer.

Así, dado que la ley norirlandesa sí que ha articulado una institución como la de uniones civiles (la primera en existir en el Reino Unido) para amparar ciertos derechos a las parejas del mismo sexo, el juez del Alto Tribunal ha considerado que lo demandado por las tres parejas concurrentes se trata de un asunto político y no judicial. Así es como lo expresaba en su denegación:

«No es difícil comprender cómo afecta tan fuertemente el mantenimiento en Irlanda del Norte de la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo a los gais y lesbianas que han sufrido discriminación, rechazo y exclusión. Sin embargo, la sentencia que tengo que dictaminar no se basa en la política social, sino en la ley».

Las parejas afectadas han declarado sentirse “desoladas” por la resolución del Alto Tribunal, y han conminado a sus conciudadanos a que presionen a sus representantes políticos para que el matrimonio igualitario sea aprobado finalmente por la Asamblea de Irlanda del Norte. Un camino, el legislativo, que está plagado de escollos.

Una vía legislativa obstaculizada por el empecinamiento del Partido Unionista

Por cinco veces consecutivas, la Asamblea de Irlanda del Norte ha rechazado la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque en la última votación, sin embargo, los partidarios del matrimonio igualitario lograron ser por primera vez mayoritarios, pero el Partido Unionista Democrático (de tradición protestante y partidario de permanencia en el Reino Unido), entonces y ahora en el poder, hizo uso de la petition of concern para lograr que la proposición de ley fuera finalmente rechazada.

La petition of concern fue concebida durante los acuerdos de paz de 1988, con la idea de que cualquier legislación sobre determinados temas sensibles obtuviera un respaldo suficiente de los dos sectores, el nacionalista irlandés y el unionista. En concreto, las proposiciones deben alcanzar un 60 % de los votos de toda la Asamblea, y al menos un 40 % en cada uno de los bandos. La petition of concern debe ser solicitada por un mínimo de 30 representantes, con lo que, dado que el Partido Unionista Democrático por aquel entonces tenía 37 diputados, bastaron sus votos para hacerla valer.

La utilización de la petition of concern para un asunto de derechos civiles de las minorías, como es el matrimonio igualitario, fue fuertemente criticada. Sobre todo si se tiene en cuenta que las encuestas muestran un amplio apoyo al mismo, tanto por parte de la población de tradición católica como, en menor medida, de la protestante. El empecinamiento del DUP en boicotear la equiparación de derechos ha sido hasta ahora el principal escollo para sacarla adelante. La primera ministra norirlandesa, Arlene Foster, afirmaba hace unos meses que usaría la petition of concern todas las veces que fuera necesario para impedir que se aprobase la igualdad matrimonial. “¿Por qué íbamos a renunciar a esa herramienta cuando nos sentimos tan fuertemente implicados en cuanto a la definición del matrimonio?”, se preguntaba.

Las últimas elecciones han abierto, sin embargo, nuevas posibilidades. En esta legislatura, el DUP cuenta con 28 diputados, con lo que ha perdido la capacidad de exigir en solitario la petition of concern. Ni siquiera sumando al único diputado de la conservadora Voz Unionista Tradicional (TUV) alcanzan la cifra necesaria de 30 diputados. La puerta se abre, por tanto, a una nueva votación en la que el fin del matrimonio excluyente se apruebe por mayoría absoluta. Una meta que parece accesible, ya que bastaría la suma de los diputados nacionalistas y los no afiliados, favorables a la igualdad matrimonial. Veremos si es posible que la vía legislativa prospere, e Irlanda del Norte deje de ser el único territorio del Reino Unido sin igualdad para las parejas del mismo sexo.

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  1. daniel

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