"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Disneyland París se disculpa por no permitir a un niño disfrazarse de princesa Elsa en una actividad programada

Disneyland París se ha disculpado oficialmente por negar a un niño de tres años, fan absoluto de Frozen, la posibilidad de participar en la actividad «princesa por un día», con el argumento de que solo las niñas podían participar. La queja de la madre del niño, muy activa en la red, ha conseguido que Disneyland París modifique su política.

Hayley McLean-Glass es inglesa, tiene tres hijos y un blog dedicado a la maternidad, Sparkles & Stretchmarks («Chispas y estrías», podríamos traducirlo), además de varios perfiles en redes sociales. Tiene, por tanto, una importante capacidad como altavoz. De ahí que la noticia trascendiera rápidamente. Su hijo mayor, Noah, de tres años, es un fan absoluto de Frozen: adora a la princesa Elsa, se sabe de memoria Let It Go y el resto de canciones de la película… Una experiencia que seguramente no será muy ajena a la de muchos padres y madres que nos lean. De ahí que quisiera darle una gran sorpresa con un viaje durante las próximas navidades a Disneyland París (un parque en el que la familia ya había estado meses antes y del que habían quedado absolutamente prendados) en el que además pudiera participar en «princesas por un día», que no es otra cosa que un taller en la que los pequeños pueden disfrazarse de la princesa que deseen (incluyendo maquillaje) y participar en una serie de actividades relacionadas.

Como toda la información que había sobre la actividad se refería a niñas, Layley McLean-Glass tuvo la precaución, al hacer la reserva por correo electrónico, de informar de que Noah era un chico. Cuál sería su sorpresa cuando recibió la respuesta, en la que se le informaba de que en efecto estaba reservada solo a niñas. Eso sí, Disneyland París le ofrecía la posibilidad de adquirir, a un coste de 300 euros, un paquete personalizado con objetos de princesas para su uso personal.

Algo que indignó a McLean-Glass, que escribió una larga carta de queja a Disneyland Paris con el encabezado ¿»Por qué mi hijo no puede ser princesa?» que además publicó en su blog (puedes leer el texto completo aquí, en inglés). «¿Mi hijo, enamorado del concepto de princesas Disney, no puede disfrutar de las mismas experiencias que las niñas que les visitan solo porque ‘es un chico’? No puedo evitar preguntarme si la misma regla se aplicaría si ustedes tuvieran actividades solo para chicos. Y digo si tuvieran porque por supuesto no tienen nada que sea solo para ‘chicos’. Si una niña quiere disfrazarse de superhéroe, puede. Si quiere ser un jedi, puede. Ellas pueden ser lo que quieran. Tal y como dijo el propio Walt Disney: ‘si puedes soñar con ello, puedes hacerlo’… A menos, claro, que seas un niño pequeño que quiere vivir una experiencia de princesas en Disneylandia… Entonces parece que NO puedes», escribía la madre, entre otros razonamientos, todos ellos cargados de sentido común. «Esto no va sobre el debate gay/hetero… Hablamos de un niño. Un niño que simplemente quiere ser como su personaje favorito», añade en otro párrafo de la carta.

La queja de la madre alcanzó finalmente tal repercusión (especialmente en medios británicos, pero también de otros países) que finalmente Disneyland París le remitía un correo electrónico de disculpa en el que señalaba que lo ocurrido era un «incidente aislado» que no reflejaba ninguna política concreta de la compañía, y que iba a tomar medidas para asegurarse de que algo así «no volviera a ocurrir». «Por supuesto, tanto chicos como chicas son bienvenidos a disfrutar la experiencia ‘princesa por un día’ junto al resto de nuestras actividades», añadía. De hecho, el anuncio de la actividad en la web oficial de Disneyland París ha modificado ya su texto en inglés, sustituyendo «every girl» por el genérico «every child». En castellano, en la actualidad el texto utiliza también el masculino genérico («Haz realidad el deseo de todo niño con una transformación de cuento y una sesión fotográfica que recordarán para siempre»).

Unas disculpas que Layley McLean-Glass, por cierto, ha recogido en su blog, en el que reconoce que en estos días por momentos se ha sentido sobrepasada por la repercusión de lo sucedido pero agradece el apoyo recibido.

Mala noticia para los difusores del odio en España

Una buena noticia, en definitiva. Ojalá el pequeño Noah pueda disfrutar de su día como princesa Elsa sin que nadie tenga que venir a aguarle la fiesta.

Eso sí, el desenlace no ha gustado nada a los ultraconservadores españoles. El panfleto digital Actuall, situado en la órbita de HazteOír, recogía la noticia con el titular «La penúltima claudicación de Disney ante los dictados de la ideología de género [sic]« y se explayaba contra la compañía. Curiosa reacción contra una madre, por cierto, de un medio que supuestamente defiende a la familia…

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