"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Dejarse cambiar, dejarse querer: crítica de la novela «Girl. Girl. Girl.» y entrevista a la autora, Ros Serra

«La forma en la que la conocí fue la más rara que se me puede ocurrir para conocer a alguien. Yo antes de conocerla tenía una vida «perfecta», llena de vestidos rosas, horquillas, buenas notas, buenos modales, clases de inglés, de piano, cosas de «señoritas», enseñanzas de mi madre sobre cocina, cuidado de la casa, costura y podría seguir, pero creo que se ha captado el mensaje. Entonces un día alguien murió y, por muy raro que suene, no puedo estar más agradecida por ello. Mis notas bajaron de un nueve y medio a un dos, mi mente se abrió de par en par, mi paciencia disminuyó y todo lo que creía que era bueno se volvió tóxico de repente. Y todo porque en diecisiete años nadie, jamás, me había enseñado a volar por mi cuenta.» Así se presenta la protagonista de Girl. Girl. Girl., la primera novela (publicada) de la jovencísima Ros Serra. A autora y obra me dedico hoy.

Nacida en Albacete a finales de abril de 1998, Ros Serra volvió a nacer en Wattpad, plataforma donde acumuló miles de seguidores y empezó a compartir sus escritos, surgidos antes de que ella misma alcanzara la mayoría de edad. Nunca imaginó que vería su nombre en la portada de un libro físico. Pero, a sus veinte primaveras, por fin ha sido así: LES Editorial, a su vez una jovencísima editorial, le ha dado la oportunidad que a tantos otros cuesta tanto alcanzar. Ella, entretanto, se define como inexperta, feminista y ciberactivista, todo lo cual está plasmado en Girl. Girl. Girl. (2018), una encantadora novela sobre dos chicas sin nada en común que serán al tiempo maestra y pupila respectivas, aprendiendo la primera a pensar por sí misma, la segunda, a vencer los fantasmas del pasado y, ambas, a dejarse querer tal y como son. Harto entretenida y llena de sentimiento, la obra posee toques nostálgicos que recuerdan a la maravillosa película Nana (Kentarô Ôtani, 2005), basada en el manga de Ai Yazawa, que también presentaba la amistad inusual entre una pija y una rebelde, ambas con mucho más que ofrecer de lo que tal resumen adelanta. Sin embargo, lo que allí era mera amistad (los fortísimos lazos femeninos nipones, fácilmente confundibles con otra cosa desde la perspectiva occidental) aquí es, evidentemente, algo más, desarrollándose poco a poco una historia de amor que es al tiempo sencilla y difícil al ser las dos protagonistas guerreras incapaces de hacer oídos sordos a la fragilidad que albergan sus torturados corazones.

Que Girl. Girl. Girl. es una ópera prima se nota irremediablemente para bien y para mal: hay cierta ingenuidad en el desarrollo de los personajes, sobre todo en lo que al rápido abrazo del feminismo respecta (quizá porque la autora se ha criado en un contexto donde cualquier alternativa se antoja absurda), pero también mucha frescura y honestidad en la presentación de los mismos, a destacar la naturalidad con que se despliega el grupo de amigos en el que (quizá con demasiada facilidad) se adentra la narradora, donde la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad conviven de un modo envidiable. No es una obra perfecta, pero sí una llena de candor y sentimiento que entretendrá fácilmente a todo lector que no se haga el snob pero llegará especialmente a los Milennials, quienes ciertamente merecen (merecemos) más historias como esta.

Ros Serra

A continuación, os dejo con mi entrevista a la joven Ros Serra acerca de Girl. Girl. Girl., la que, esperemos, sea la primera novela de muchas.

¿Qué te llevó a ponerte a escribir tan joven?

Mi prima Esther escribía historias en libretas cuando teníamos quince años. Me animó a empezar una con ella, y desde entonces no he dejado de escribir.

¿Es esta tu primera novela? ¿Cuánto tiempo le has dedicado?

Publicada sí; escrita, no. Tardé seis meses en escribir la primera versión y otros seis en retocarla. Después tuvo sus pequeños cambios en edición, como todas.

¿Costó publicar esta historia? ¿Cómo ha sido la relación con LES Editorial?

Las chicas de LES Editorial son unos soles. Se parten el lomo trabajando para que todo esté bien y da mucho gusto poder compartir esta experiencia con ellas. Me siento una afortunada de que me eligieran.

Girl. Girl. Girl recuerda a la película japonesa Nana (2005), por la relación entre las dos protagonistas y sus caracteres; ¿la tuviste en mente? Si no, ¿qué referencias tuviste?

No he visto esa película, me han hablado de ella a raíz del libro cuando estaba en Wattpad, pero apenas sé de qué va. No tuve ninguna referencia en lo que respecta a la relación entre Lara y Sil; intenté hacer ver la toxicidad entre las personas y las consecuencias.

Y como lectora/escritora, ¿qué autores y autoras te inspiran?

Me pasé la adolescencia entre libros de Rick Riordan, Gemma Lienas, Ransom Riggs, Mathias Malthieu y Federico García Lorca, pero no creo que me haya guardado nada de sus narrativas. Ahora mismo estoy muy enganchada a Dionisia Gómez, Perra de Satán y Rupi Kaur y sí que he conseguido cierta inspiración por parte de ellas.

Las dos protagonistas son diametralmente opuestas, ¿cuál tiene más de ti? ¿Qué hay de autobiográfico en esta novela?

Todos los personajes tienen algo de mí; si no, no podría escribir sobre ellos. No me identifico con ninguna de las protagonistas, pero está muy claro, conociéndome, que soy mucho más Lara que Sil. Su aspecto luchador es el mío: es un poco bestia y directa, como yo en ciertas ocasiones. No hay nada autobiográfico, es todo fruto de mi imaginación.

¿Qué imagen de la homosexualidad/bisexualidad quisiste dar?

La que tiene: que es normal. Por favor, dejemos de ver las relaciones LGBT como algo extraordinario cuando es muy común. No somos objeto de burla, sexualización, fetichismo o un motivo para despertar asco y rabia. Hay que normalizarnos, no es tan difícil.

¿Qué opinión te merece la representación de la bisexualidad que suele predominar en los medios?

Creo que es importante dejar claro que las cosas no tienen por qué ser blancas o negras. La gente no se cree que haya un mundo más allá de las sexualidades para consumo masculino, me explico: yo, como bisexual, lo que más he oído es que no lo tengo claro porque «nunca lo he probado con una tía» cuando ni siquiera lo había probado con ningún tío. Esto se lo dicen a las chicas lesbianas también. En cambio, a un chico bisexual le dicen que es una tapadera porque en realidad es gay. Siempre que el hombre no sale favorecido en la sociedad, se tapa con cortinas de humo. De todas maneras, veo poca representación bisexual en sitios como la televisión o el cine.

En Girl. Girl. Girl. generas un grupo de amigos que es casi una utopía en lo que a variedad sexual respecta; ¿es así realmente la juventud contemporánea? ¿Hemos llegado ya a ese punto que hace años ni imaginábamos?

Bueno, yo no lo llamaría utopía. La juventud de ahora es la de siempre pero con menos miedo y más voz. La peña LGBT siempre ha existido, pero es ahora cuando nos atrevemos a hacernos visibles. Conozco a grupos de gente mayor de cincuenta, amigos de mis padres, con más variedad sexual que el grupito que muestro en la historia. Para mí esto no es nuevo.

Curiosamente, dentro del grupo de amigos, la pareja heterosexual es “la oveja negra”, ¿hay ahí un pequeño ataque al orden establecido?

Esto me hace mucha gracia porque no creo que se pueda atacar a nada con esta pareja en concreto. Hay que leer la siguiente parte para entenderlo.

Al declararte autora feminista tan fervientemente, ¿sientes alguna responsabilidad?

Sí, como todas. Mucha gente me pregunta sobre feminismo, y como tal me siento en la obligación de darles a conocer el movimiento y todo lo que conlleva. Es algo agotador pero merece la pena.

Al inicio de la novela, la protagonista no es feminista porque sencillamente no sabe lo que es; ¿necesitamos más educación en feminismo?

Sí; definitivamente, sí. Si educáramos desde peques en feminismo, no habría tanta ignorancia y estaríamos mucho más cerca del fin del patriarcado. Pero esto le da miedo a la gente y me temo que nos va a costar mucha lucha conseguir nuestro objetivo.

¿Para cuándo la secuela?

En físico, no lo sé; estoy cruzando los dedos para que la primera parte se venda mucho y la editorial me quiera entre su repertorio otra vez. Pero de momento se puede disfrutar en Wattpad, sin retocar y sin editar.

¿Qué otros proyectos tienes en mente?

A lo que literalmente se refiere, muchos pero pocos a realizar. De momento voy a acabar con esta historia vía Wattpad y a seguir con un par más que tengo por ahí. Fuera de la escritura, espero terminar los estudios en integración social y ponerme a trabajar cuanto antes para ayudar a quien lo necesite.

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