"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Los mejores libros de temática LGTB del 2018

Se acerca el final del 2018, un año que nos ha dejado numerosas novelas de temática LGTBIQ+ de gran interés. Como siempre, la identidad homosexual se ha impuesto a las demás, no por preferencia mía sino por la oferta disponible, con lo que insto a escritores de todas las identidades a acercarse a aquellas menos exploradas por la literatura, aunque, eso sí, siempre contando con el asesoramiento de quienes las viven y conocen de primera mano. Sin más dilación, os dejo con mi selección de los mejores libros no heteronormativos del 2018.

10. Girl. Girl. Girl, de Ros Serra (LES Editorial). A sus veinte primaveras, Ros Serra se define como inexperta, feminista y ciberactivista, todo lo cual está plasmado en Girl. Girl. Girl., una encantadora novela sobre dos chicas sin nada en común que serán al tiempo maestra y pupila respectivas, aprendiendo la primera a pensar por sí misma, la segunda, a vencer los fantasmas del pasado y, ambas, a dejarse querer tal y como son. Muy entretenida y llena de sentimiento, la obra desarrolla poco a poco una historia de amor que es al tiempo sencilla y difícil al ser las dos protagonistas guerreras incapaces de hacer oídos sordos a la fragilidad que albergan sus torturados corazones. Que Girl. Girl. Girl. es una ópera prima se nota para bien y para mal: hay cierta ingenuidad en el desarrollo de los personajes, sobre todo en lo que al rápido abrazo del feminismo respecta (quizá porque la autora se ha criado en un contexto donde cualquier alternativa se antoja absurda), pero también mucha frescura y honestidad en la presentación de los mismos, a destacar la naturalidad con que se despliega el grupo de amigos en el que (quizá con demasiada facilidad) se adentra la narradora, donde la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad conviven de un modo envidiable.

09. El reglamento (North Facing, 2017), de Tony Peake (TusQuets). En octubre de 1962 la crisis de los misiles en Cuba trajo desató la tensión política mundial. Mientras, en un prestigioso internado de Pretoria, Sudáfrica, los estudiantes buscan sentido a su existencia, que de pronto se antoja vana. Tony Peake establece una interesante conexión entre ambas tensiones, la internacional y la personal, y lo hace en vísperas del controvertido juicio contra Nelson Mandela. Uno de los alumnos, el sensible, solitario y curioso Paul Harvey, hará lo que sea por integrarse, poniéndose así a las órdenes del líder de la clase y su “reglamento”, todo ello mientras descubre su propia sexualidad. Aunque quizá demasiado ambigua y sutil para quienes no controlan sus temas (o quizá precisamente por eso), esta obra rezuma lecturas desde una prosa sugerente y estilizada.

08. En blanco y negro, de Prado G. Velázquez (Egales). Rachel J. Bladovich, detectiva privada de Los Ángeles de 1950, despierta amordazada a una cama, incapaz de recordar qué exactamente la ha llevado a esa situación. Con altas dosis de gracia y misterio, Prado G. Velázquez desarrolla una intrigante novela detectivesca clásica, con sus femmes fatales y sus giros traicioneros, pero con un innovador punto de vista feminista y queer. La protagonista, lesbiana y reivindicativa, dista mucha de los habituales personajes femeninos que solemos encontrar en este tipo de obras, acercándose más a la esencia de sus atolondrados héroes, arrastrados por una mezcla de curiosidad, necesidad y pasión a un laberinto de intrigas y engaños. Además, la cuidada ambientación durante la época dorada de Hollywood atrapa desde el principio, ofreciendo numerosos detalles jugosos que enriquecen la experiencia lectora. Puro divertimento.

07. Hacia las luces del norte, de Ángel Valenzuela (Dos Bigotes). Esta pequeña pero profunda novela cuenta la historia de Andrés, un chico homosexual enamorado de Demetrio, su amigo desde la adolescencia. Aunque está comprometido, Demetrio propone hacer un último viaje de soltería, de la frontera norte de México a Canadá, para ver la aurora boreal. En la intimidad del viaje, e invadidos por los descomunales parajes que los envuelven, los dos amigos aprovechan para sacar por fin todo cuanto llevan dentro, dando lugar a una aventura espiritual bellísimamente narrada por un autor que parece haber puesto muchísimo de sí en lo que está contando. Hay mucha verdad lanzada al corazón, pero también mucha ternura, pesando sobre la obra una fuerte melancolía que por momentos embarga y, por otros, desborda. Según Alberto Fuguet, artífice de la introducción de la novela, «Hacia las luces del norte es de esos viajes iniciáticos que no se olvidan (…) Valenzuela se cuela en el auto y logra transformar al lector en un voyeurista privilegiado. Uno huele, uno escucha, uno se excita, uno entiende (…) Esta es su gente, sus territorios, sus obsesiones. Este libro posee carne, posee huevos, tiene corazón. Es una novela de amor entre hombres y una historia del hoy, actual, que pulsa. Este es el tipo de literatura mexicana que uno espera de un autor fronterizo del siglo XXI».

06. Haz memoria, de Gema Nieto (Dos Bigotes). En su segunda novela, Gema Nieto reflexiona sobre las consecuencias del olvido y la importancia de recuperar el pasado a través de la historia de una familia muy femenina que forja su identidad en una Guerra Civil que la marcará para siempre. Rehuyendo los habituales clichés pero no el espíritu combativo, la época y sus horrores están excelentemente plasmados en una obra que desborda sensibilidad y poesía lorquiana. Personajes de todo tipo de ideologías e identidades, siempre excelentemente definidos, cobran vida en páginas que se antojan arduas por momentos debido a la extensión de los párrafos y la escasez de diálogo pero siempre gratificantes. Al final, estamos ante un sentido homenaje a los sobrevivientes de una era que, precisamente por estar todavía muy presente, no podemos permitirnos olvidar.

05. No hables (Speak No Evil, 2018), de Uzodinma Iweala (Alianza Editorial). Niru, de ascendencia nigeriana, se ha criado en Washington con unos padres solícitos, es un alumno brillante de su prestigioso instituto privado y un as del deporte que en otoño empezará la universidad en Harvard. ¿Qué puede ir mal? Nada, salvo que Niru guarda un doloroso secreto: es homosexual, un pecado abominable para su conservadora familia que tan sólo conoce su mejor amiga, Meredith, hija de unas personalidades de Washington. Cuando sus padres descubren la verdad, todo cambia y la felicidad muta en algo inalcanzable. Iweala describe bien tanto el contexto como a su personaje, ofreciendo una reflexión sobre el sueño americano y los prejuicios de la sociedad contemporánea, estableciendo una correlación entre la homofobia nigeriana y el racismo estadounidense, dos caras de la misma moneda. No hables es elegante, dulce y sincera, pero también devastadora: ¿es su título un triste consejo? ¿Es a veces mejor mantenerse a uno mismo escondido que exponerse a un mundo cruel? No hay respuestas, sólo más y más preguntas bañadas en tristeza.

04. Leah a destiempo (Leah on the Off Beat, 2018), de Becky Albertalli (PUCK). Tras conquistarnos en 2015 con la maravillosa Yo, Simon, Homo Sapiens, tremendamente superior a la adaptación cinematográfica que nos ha llegado este año, Becky Albertalli ha retomado ese maravilloso universo estudiantil pero cambiando el punto de vista, adoptando esta vez el de Leah, la amiga rellenita e introspectiva de Simon, quien resulta ser bisexual… ¡y estar colada por la popular Abby! De esta forma, estamos ante una secuela muy inteligente que nos da lo que queremos saber de nuestro amado Simon pero cuenta eminentemente una historia nueva de aceptación personal, aportando a su vez un nuevo punto de vista en torno a los acontecimientos de la primera novela. Albertalli vuelve a lograr plasmar la vida en el instituto, esta vez justo antes de la graduación, con altas dosis de sensibilidad y empatía, de forma que resulta inevitable sonreír al recordar uno mismo aquella etapa de la vida. Las citas de Harry Potter abundan y, con ellas, un humor sencillo, elegante y delicioso que vuelve la lectura todavía más adictiva que la de por sí atrayente trama. Y, claro, siempre es motivo de celebración contar con una novela protagonizada por un personaje bisexual, sobre todo cuando la propia bisexual está tan bien abordada gracias a un excelente uso de la primera persona con el que, más que hablarnos de Leah, la autora se convierte en ella.

03. Todo es una mierda y eres una mala persona (Everything Is Awful and You’re a Terrible Person, 2017), de Daniel Zomparelli (Dos Bigotes). La primera obra de ficción del escritor canadiense Daniel Zomparelli es una colección de relatos poco convencionales que incluyen mensajes de texto y publicaciones de Facebook, donde, como reza su contraportada «los gais buscan el amor, roban material de oficina, ligan en Grindr, hornean pasteles, acuden a terapeutas, tienen tríos con fantasmas y temen a la felicidad». Llena de ironía y cinismo, pero también de ternura y romanticismo, esta obra ofrece una mirada tragicómica a la disfuncionalidad del siglo XXI, haciendo que en especial el público gay se sienta tremendamente identificado. Algunos relatos se limitan a un par de frases; otros llenan páginas y páginas, pero todos atrapan y enamoran por su honestidad, exenta de pretenciosidad o cliché algunos. Al final, a pesar del título, uno se siente reconfortado por la narración de Zomparelli, que, con humor hilarante y sensibilidad desbordante, hace al lector sentirse menos solo.

02. Malandar, de Eduardo Mendicutti (TusQuets). El escritor español gay por antonomasia, el gaditano afincado en Madrid Eduardo Mendicutti, vuelve a dedicar su última joya a alguien que parece haber marcado su carrera durante el último quinquenio: “A Vicente, porque nunca fue demasiado tarde”. Mucho hay, nuevamente, del propio Mendicutti en esta obra, protagonizada por un joven que debe dejar La Algaida, con su icónica punta de Malandar y sus dos mejores amigos (Toni, por quien siempre sintió algo más que amistad, y Elena), para trasladarse a la capital española, tal y como el propio autor hizo en su día. La infancia y la adolescencia del personaje, Miguel Durán, con sus excursiones (a veces ―las mejores― prohibidas) a la playa, el pinar y el cine, son relatadas con sumo cariño, volviendo a hacer gala el autor de su habilidad para transmitir fuertes emociones sin dejarse llevar nunca por el sentimentalismo. Su chisposo ingenio, de hecho, también está omnipresente, especialmente en el retrato del loco, sexual y crecientemente concienciado presente de Miguel, que se abre poco a poco paso en Madrid, triunfando como nunca podría haberlo hecho en su lugar de origen. Colmada de ritmo, emociones y sorpresas, Malandar es una de las obras más tiernas y divertidas del gran Mendicutti, una ciertamente inolvidable.

01. Días sin final (Days Without End, 2016), de Sebastian Barry (Alianza Editorial). Tras alistarse muy jóvenes en el ejército de EE.UU. en la década de 1850, Thomas McNulty y John Cole luchan en las guerras indias y la de Secesión, siendo testigos de terribles penalidades a las que sobreviven gracias a su fuerza de espíritu pero, sobre todo, al amor, sea el que comparten secretamente (iniciado cuando, de adolescentes, ambos descubren que hacerse pasar por mujeres en un bar es el mejor modo de ganarse la vida), sea el que los dos profesan por una chica india a la que toman bajo su cuidado y convierten, contra todo pronóstico, en su hija, dando lugar a una familia tan peculiar como esperanzadora. Días sin final, la última obra del poeta, novelista y guionista irlandés Sebastian Barry, nos lleva por las llanuras del Oeste hasta Tennessee con una conmovedora y muy real historia envuelta en una narración brillante que torna cada capítulo en una auténtica obra de arte. La identidad de los protagonistas, que incluye retazos de homosexualidad, bisexualidad, transexualidad y travestismo, es abordada con plena sutileza, instando a que el lector se sorprenda poco a poco con las conclusiones que él mismo vaya sacando tanto si lee desde una perspectiva de género como si no se plantea esta cuestión en absoluto.

  • Premio Apolo al mejor libro LGTB español del 2018:

Malandar, de Eduardo Mendicutti

  • Premio Apolo al mejor libro LGTB internacional del 2018:

Días sin final, de Sebastian Barry

Os animo encarecidamente a acercaros a estas maravillas. No necesariamente a todas, pues hay para todos los gustos, pero sí a aquellas que hayan logrado llamar vuestra atención. Leedlas, disfrutadas… y compartirlas. Que en estas fechas no hay mejor regalo que un buen libro. Y si os habéis quedado con ganas de más, os dejo las selecciones de 2015, 2016 y 2017.  ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo, que ya no nos vemos hasta 2019!

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