"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Un argumentario interno del PSOE niega el principio de autodeterminación de género y justifica la patologización de las identidades trans

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha difundido entre sus cuadros un documento, firmado por cuatro de sus secretarios, en los que detalla el argumentario a utilizar en materia de identidad de género. El texto, alineado con los postulados del feminismo transexcluyente, se opone abiertamente al principio de autodeterminación de género y defiende, de forma indirecta, la patologización de las identidades trans mantenida en la ley de identidad de género de 2007. La toma de posición del PSOE, en tanto no sea revertida, hace peligrar gravemente el avance de los derechos trans en nuestro país, ya que la actual composición del Congreso obliga a que cualquier modificación legal tenga que tener en cuenta sus posiciones. 

Según el documento del PSOE, firmado por José Luis Ábalos (secretario de Organización), Carmen Calvo (secretaria de Igualdad), Santos Cerdán (secretario de Coordinación Territorial) y Alfonso Rodríguez (secretario de Relaciones Institucionales) el sexo es un hecho biológico que determina que las personas nazcan hombres o mujeres, y es el hecho de «nacer mujeres» [sic] la que genera la desigualdad estructural. Aquella que el feminismo combate, añadimos nosotros: de acuerdo a esta asunción, las mujeres trans no son sujeto del feminismo, puesto que según el argumentario socialista ‘no han nacido mujeres’. El elemento ideológico fundamental del feminismo transexcluyente o movimiento TERF («Trans-Exclusionary Radical Feminist», por sus siglas en inglés).

Según el argumentario, el género no es más que es una «herramienta analítica» que lleva implícita la opresión de las mujeres, y por eso las «socialistas feministas» aspiran a su abolición. Sin embargo, según el texto, esta herramienta analítica está siendo usada por «determinados movimientos» (imaginamos que se refiere al movimiento LGTBI) para sustituir el propio concepto de sexo. Posteriormente, el argumentario distingue entre «identidad sexual» («que viene a definir como una persona se siente con respecto a su cuerpo y si hay o no una correspondencia entre el sexo biológico con el que se nace y aquel con el que se siente identificada») e «identidad de género» («se lleva a cambo al margen del sexo biológico y no presenta una disconformidad con el mismo, es decir, pueden sentirse mujeres con un cuerpo de hombre o viceversa»). Es en esta diferencia que establece el documento en la que se sientan las bases para perpetuar la patologización de las identidades trans, ya que el documento solo parece reconocer a la primera -y con limitaciones- como merecedora de reconocimiento jurídico pleno: «No se trata de cuestionar si una persona se siente hombre o mujer, independientemente de su sexo biológico o el aspecto físico que quiera manifestar, sino cómo se traslada un sentimiento y su expresión –especialmente cuando no se mantiene estable en el tiempo- al ordenamiento jurídico y qué implicaciones tiene hacerlo. ¿Cómo se reconoce y acredita jurídicamente la expresión puntual de un sentimiento? El respeto a los derechos individuales de las personas trans tiene que realizarse en el marco del principio de seguridad jurídica. Estamos en contra de los posicionamientos que defienden que los sentimientos, expresiones y manifestaciones de la voluntad de la persona tienen automáticamente efectos jurídicos plenos. El denominado ‘derecho a la libre determinación de la identidad sexual’ o ‘derecho a la autodeterminación sexual’ carece de racionalidad jurídica».

Lo que nos dicen los firmantes del documento, en definitiva, es que están dispuestos a aceptar la existencia de personas trans que sean reconocidas legalmente como mujeres siempre que se acepte que son fruto de una ‘falta de correspondencia’ entre cuerpo e identidad, una falta de correspondencia que debe ser corregida, o al menos, ‘certificada’ de alguna forma. Que son personas incompletas, imperfectas, fruto de una incoherencia biológica… y en todo caso mujeres de segunda, que no son sujeto del feminismo porque ‘no nacieron mujeres’. Los firmantes del documento no están dispuestos a aceptar a una mujer trans que quiere ser reconocida como tal sin necesidad de tutelas médicas o psicológicas.

El documento del PSOE explicita de una forma especialmente hiriente este rechazo al principio de autodeterminación de género y su justificación de la patologización de las identidades trans al defender la ley de identidad de género de 2007. Porque no lo hace por el avance relativo que aquella ley supuso en aquel momento concreto (reconocido por prácticamente todos los colectivos LGTBI), sino alabando que para que el reconocimiento de la identidad de las mujeres trans tenga efectos jurídicos plenos deba darse una «situación estable de transexualidad debidamente acreditada». Es decir, alabando precisamente el aspecto más perverso de aquella ley, que sigue sin ser actualizado en España como ya lo han hecho muchos otros países: la necesidad de que las personas trans, hombres o mujeres, sigan obligadas a justificarse con documentos médicos y/o psicológicos y a acreditar al menos dos años de tratamiento.

Y no hay más. Todo lo demás es palabrería política disfrazada de defensa de un feminismo transexcluyente (llama la atención que en todo momento el documento hable de ‘personas transexuales’ evitando en todo momento hablar de ‘mujeres trans’ o ni siquiera de ‘mujeres transexuales’, cuando se supone que lo que denuncia es un intento de «desdibujar a las mujeres como sujeto político y jurídico») y de crítica al «activismo queer» que muchos seguimos sin saber qué es exactamente, más allá del equivalente argumentativo pseudoprogresista a la «ideología de género» del obispo Reig Pla o de movimientos ultraconservadores como HazteOír.

En cualquier caso, puedes descargar el argumentario completo en este enlace de El Confidencial.

Carla Antonelli: «panfleto transfóbico que repugna»

Tras conocerse la difusión del argumentario, muchos ojos estaban puestos en la activista trans y diputada socialista en la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli. Su primera reacción, un tuit en el que Antonelli, de forma tajante, criticaba un «panfleto transfóbico» no emanado de ningún congreso, que «repugna y atenta contra la dignidad»:

Algo más reposada, Antonelli concedía una entrevista a eldiario.es en la que explicaba el tuit: «Más duro sería no escribirlo; más duro sería renunciar a mis principios. Yo tengo una máxima: si hoy dejas de ser tú, mañana pasas a ser nada. Tengo 60 años, no he llegado hasta aquí para renunciar a todo lo que hemos luchado, trabajado y conseguido. Los principios inherentes del PSOE son otros, son los que están en el programa electoral en defensa de los derechos de las personas trans. Así que este documento contraviene nuestra propia trayectoria, la de la ley de 2007 o el matrimonio igualitario, y también contraviene el legado de compañeros como Pedro Zerolo. Pero además no es una postura del partido porque no emana de ninguno de los órganos donde deben ser consensuados los posicionamientos oficiales, que son los congresos y las conferencias políticas». «No solo yo, muchísimas personas vamos a plantar cara a estos posicionamientos. Este es un partido en el que se debate y yo voy a pelear por los derechos y libertades defendidos durante todo este tiempo. Vamos a oponernos a este argumentario, que contraviene cualquiera de las cosas que hemos hecho hasta ahora y en las que hemos avanzado. Yo, aparte de política y socialista, soy activista trans y nunca dejaré de defender todo aquello por lo que he luchado», añade después.

Sin embargo, el PSOE parece avalar el argumentario. En un tuit publicado en su cuenta oficial, el partido difunde un artículo, publicado también el eldiario.es, en el que la eurodiputada Mónica Silvana defiende abiertamente el texto. «Reafirmar nuestro compromiso con las personas trans y la lucha por la consecución de sus derechos suena obvio, pero en tiempos de manipulación, tergiversaciones e interpretaciones equivocadas, resulta oportuno recordarlo», asegura el tuit, que acusa a los que critican la transfobia del documento de manipuladores o tergiversadores…

Las promesas del gobierno de Sánchez, ¿en peligro?

Más allá de argumentarios internos, lo que pone sobre la mesa este documento el el peligro real de que las promesas del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos no se lleven a cabo tal y como se acordaron en su momento. Porque el acuerdo de gobierno, además de la intención de aprobar una ley contra la discriminación de las personas LGTBI, que estaba presente en los programas de ambas formaciones y que se daba por descontada, incluía la promesa de aprobar una ley trans específica, algo que no contemplaba el programa del PSOE (sí el de Unidas Podemos).

Confiemos en que dicha ley mantenga el espíritu con el que Unidas Podemos la incluyó ya el pasado mes de abril en su programa, incluyendo el derecho a la libre determinación de la identidad y expresión de género y la garantía de acceso voluntario a un acompañamiento sanitario profesional bajo criterios no patologizantes. Y, por supuesto, que no deje de lado a los niños y niñas trans. Sin embargo, el PSOE conforma la parte mayoritaria del actual gobierno, es el partido con más diputados en el Congreso y los antecedentes de la legislatura 2016-2019 no son precisamente prometedores. Si bien el control de la mesa del Congreso por PP y Ciudadanos (comandado entonces por Albert Rivera) significó un importante retraso, una vez iniciada la discusión de la ley de igualdad LGTBI, por ejemplo, fue precisamente un sector del PSOE el que actuó como freno en la Comisión de Igualdad al avance de la ley tal y como fue concebida por el activismo. La propia FELGTB llegó a denunciar entonces la eliminación de buena parte del articulado relativo a los derechos de las personas trans. «No vamos a aplaudir una legislación que no reconozca derechos fundamentales, como el de autodeterminación, para una parte de nuestro colectivo», aseguraba entonces  su presidenta, Uge Sangil. Algo que nos recuerda mucho a lo que está sucediendo en este momento…

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