Los hechos se remontan a 2013, cuando manifestantes de extrema derecha irrumpieron en una sala en la que se proyectaba una película y obligaron a suspender el acto.
Estrasburgo dictamina que las autoridades rumanas violaron el derecho a la privacidad de los afectados por condicionar el reconocimiento de su identidad de género a una operación de reasignación genital que no deseaban.
El presidente del país, Klaus Iohannis, ha rechazado el texto aprobado por el Parlamento, al considerar que constituye un acto de censura, y la remitido para su valoración por el Tribunal Constitucional.
El senador socialdemócrata Șerban Nicolae afirmó que la propuesta con un apoyo multipartito y que excluía la adopción conjunta «no está justificada» ni «responde a ninguna necesidad social».
La participación solo ha alcanzado el 20,41 % del censo, frente al 30 % necesario para que la Constitución fuera reformada. Varapalo para la Iglesia ortodoxa y los partidos políticos que mayoritariamente lo apoyaron.
La decisión se hace pública pocos días antes del referéndum para prohibir el matrimonio igualitario en la Constitución y se basa en la sentencia sobre el derecho de residencia en la Unión Europea.
Superado el último trámite para convocar la consulta, que se celebrará el próximo 7 de octubre. De ser aprobada, Rumanía se uniría a los países que han blindado a nivel constitucional la discriminación.
La futura sentencia podría traer el reconocimiento en todo el territorio de la Unión Europea de las parejas del mismo sexo legalmente casadas o unidas civilmente en un Estado miembro.
La campaña homófoba del próximo referéndum rumano tendrá el apoyo de la funcionaria de Kentucky que hace dos años fue a prisión por negarles licencias de matrimonio a las parejas del mismo sexo.
La Cámara de Diputados respalda por amplia mayoría la iniciativa para blindar a nivel constitucional la discriminación de las parejas del mismo sexo. Si consigue el apoyo del Senado, será sometida a referéndum.
La decisión que esperan Adrian Corman y Robert Hamilton se retrasa de nuevo, pero la intervención con carácter consultivo de la justicia europea abre una pequeña esperanza de un fallo positivo.
Los activistas rumanos ganan algo de tiempo para defender los derechos de la comunidad LGTB frente a los impulsores del referéndum homófobo para vetar el matrimonio igualitario a nivel constitucional.
Aunque no ha mencionado explícitamente al colectivo LGTB, el presidente rumano ha defendido "la tolerancia y el respeto a las minorías" y ha afirmado que "el fanatismo religioso no ayuda a la sociedad".
Adrian Coman y Robert Hamilton reclamaron ante la justicia rumana el reconocimiento de su matrimonio celebrado en Bélgica. El fallo del Constitucional podría sentar jurisprudencia en el país.
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