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GreciaSeguimos instalados en la ortodoxia, pero dejamos atrás el mundo eslavo y nos adentramos en la cultura mediterránea. Con más de once millones de habitantes, casi la mitad de ellos en el área de Atenas, Grecia permaneció en el bloque occidental durante los años de la Guerra Fría. Y aunque la visibilidad LGTB es considerablemente mayor, especialmente en Atenas y en zonas turísticas específicas (como Myconos o Lesbos) sus disposiciones legales no son mucho mejores que las búlgaras…

Sociedad fuertemente homofóbica, las relaciones homosexuales masculinas fueron despenalizadas en 1951. ¿Las femeninas? Ni siquiera se consideraba su existencia… Todavía hoy perviven disposiciones discriminatorias. Por ejemplo, la edad de consentimiento para las relaciones homosexuales masculinas es superior a la de las heterosexuales (17 años frente a 15), y homosexuales y transexuales tienen vedado el acceso al Ejército. Desde 2005, al menos, la ley prohíbe la discriminación laboral por razón de orientación sexual. Otro punto positivo es que las lesbianas, quizá debido a su “invisibilidad”, no tienen prohibido el acceso a la inseminación artificial. No  existe regulación alguna de las parejas del mismo sexo, pese a que dos parejas se casaron en 2008 aprovechando un vacío legal. Sus matrimonios, sin embargo, se encuentran en proceso de ilegalización. Si en el futuro la oposición socialista llegara a gobernar, es posible (sólo posible) que se aprobara una ley de unión civil. No existe legislación específica que regule la modificación registral de las personas transexuales.

Algunas organizaciones LGTB son OLKE,  Sympraxis o SATTE (asociación trans), aunque sus páginas web están mayoritariamente en griego… Las lesbianas pueden obtener algo más de información en la web Sapphites. Y si te animas, puedes informarte sobre el próximo Orgullo de Atenas, que tendrá lugar el 13 de junio, pinchando aquí.

Y la canción representante de Grecia en Eurovisión es…

“This is our night”, interpretada por Sakis Rouvas

Dentro de unos miles de años, nadie recordará este festival nada más que “aquello en lo que participó y presentó Sakis Rouvas”. Porque este hombre es perfecto y la canción es molona, anacrónica, pero molona, casi podría ser de unos Aha redivivos. Si la masculinidad es performativa, a este señor deberían darle un Oscar. Eso sí, para alcanzar el falsete final tendrá que hacerse tal transfusión de testosterona que podrá abastecer a todo los contactos de Facebook de Beatriz Preciado durante unas décadas.

Flick / elputojacktwist