logo-upydCarlos Martínez Gorriarán, responsable de Comunicación y Programa de UPyD (Unión, Progreso y Democracia, el partido de Rosa Díez) publica en la página web  de su partido un artículo titulado “No me llames tonto que es tontofobia” en el que trata con absoluto desprecio el caso de Rubén Noé, el chico transexual que, ante la imposibilidad de su pareja de quedar embarazada, decidió interrumpir temporalmente su proceso de reasignación sexual y quedar él mismo embarazado. En tono burlesco, Gorriarán se refiere a este chico como “una mujer biológica inmersa en un tratamiento para el cambio de sexo que antes de culminarlo consiguió quedarse embarazada para satisfacer así su deseo de… ser padre al final del proceso hormonal. Un sujeto así sería perfecto para, por ejemplo, presidir un gobierno o un gran banco: estaría inmunizado contra toda crítica imaginable por su condición de antigua mujer y nuevo hombre, de madre y padre a la par y en sucesión vertiginosa (con la ayuda de la ciencia). Un chollo, vaya”.

El motivo inicial del artículo no es otro que criticar a Carme Chacón, la ministra de Defensa, por el asunto de la retirada de las tropas de Kosovo, y burlarse de las acusaciones de machismo que desde algunos sectores se han vertido contra los que han atacado a Chacón. Utilizando este argumento como punto de partida, Gorriarán da un salto en el vacío y lamenta que “la idea de ciudadanía, que es puramente cultural” esté “en plena retirada ante la ideología del género apalancada en el imperio de la naturaleza. Si un vecino te hace la vida imposible poniendo la música a tope a las cuatro de la mañana y le denuncias pero resulta que es homosexual, estás perdido: lo tuyo es un caso intolerable de homofobia”. Según la tesis de Gorriarán, las mujeres, los homosexuales, los creyentes (Gorriarán introduce aquí su barniz laico) o los nacionalistas gozarían actualmente de impunidad por el hecho de serlo. “Pues vale: dentro de poco ocurrirá que llamarás tonto a uno que lo sea y te acusarán de tontofobia”, escribe.

La conclusión natural del argumento de Gorriarán es clara: Rubén Noé sería perfecto para retirar las tropas de Kosovo porque al ser ”antigua mujer”, “nuevo hombre” y “madre y padre a la par” según su opinión “no es que pudiera retirar unilateralmente tropas de Kosovo, es que para frenar el cambio climático podría invadir el Polo Norte con una tropa de pingüinos pacifistas y nadie podría decir ni mu”.

Desde UPyD, partido que dice apoyar la causa LGTB, o desde posiciones cercanas al mismo, ya se habían expresado con anterioridad posiciones que hacían dudar de la rotundidad de dicho compromiso, como las ya conocidas opiniones de Fernando Savater contrarias al uso de la palabra matrimonio o a la adopción por parejas del mismo sexo, la oposición de Álvaro Pombo (escritor homosexual, miembro de la Real Academia Española y candidato de UPyD al Senado) a cambiar la definición académica de matrimonio para incluir a las parejas del mismo sexo, el artículo publicado en la web del partido por un miembro de su Comité Electoral en Burgos apoyando al juez Calamita o la polémica en torno al artículo publicado por la revista ZERO sobre la película “Clandestinos”. Pero unas manifestaciones con un tufo tránsfobo tan ofensivo como lo escrito por Gorriarán, más allá de que se pueda estar o no de acuerdo con la actuación de la ministra de Defensa, sobrepasa todos los límites de lo que hasta ahora habíamos escuchado desde ese partido.

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