john-lynchEl Gobernador de New Hampshire, John Lynch, por fin se ha pronunciado sobre la ley aprobada por las cámaras legislativas del estado que permitirá el matrimonio entre personas del mismo sexo, y sobre la que tiene derecho a ejercer el veto. Lynch se ha mostrado dispuesto a firmarla, siempre y cuando las cámaras incluyan algunas reformas que muestren de una forma más explícita que la ley no es de obligado cumplimiento para las organizaciones religiosas.

Los cambios propuestos por Lynch significarían que, de forma explícita, la ley permitiría las organizaciones religiosas y a sus miembros decidir hasta que punto ofrecer sus servicios a los matrimonios del mismo sexo en los ámbitos que le son propios. Aunque ya el Senado introdujo alguna enmienda en ese sentido al proyecto inicialmente presentado por la Cámara de Representantes, el Gobernador desea ampliarla.

Pese a todo, las palabras de Lynch han sido recibidas como una buena noticia por los activistas en favor de los derechos LGTB, que por el momento recuerdan que de lo que se trata es de aprobar el matrimonio civil y no de interferir la libertad religiosa. Hay que recordar que Lynch es un demócrata conservador que en el terreno personal siempre ha dicho preferir las uniones civiles al matrimonio entre personas del mismo sexo, y que hubiera podido vetar la ley de forma efectiva, ya que las cámaras de New Hampshire la aprobaron por un margen relativamente estrecho (186 a 179 en la Cámara de Representantes y 13 a 11 en el Senado), que no les hubiera permitido levantar el veto, como sí sucedió en Vermont.

New Hampshire se convertirá, pues, en el sexto estado en permitir el matrimonio entre gays y lesbianas, tras Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont y Maine (aunque en este último estado la ley podría no llegar a entrar en vigor si los sectores homófobos consiguen reunir firmas para celebrar un referéndum y ganarlo). En el estado de Nueva York una ley similar está siendo discutida en este momento.