plaza-mayorPedro Zerolo, en su condición de concejal del Ayuntamiento de Madrid, ha oficiado la primera ceremonia de “bautizo civil” de esta ciudad. Se trata, en rigor, un acto por el cual a un niño se le da la bienvenida como ciudadano, tras reconocerle los derechos que le son inherentes, y que sigue una tradición iniciada en la Revolución Francesa como alternativa al bautismo religioso. El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, por ejemplo, municipio madrileño gobernado por Izquierda Unida, celebra este tipo de ceremonias desde 2007. La medida, por cierto, no ha gustado nada al Partido Popular (PP), cuyo presidente, Mariano Rajoy, la ha calificado de “ridículo interplanetario”.

El acto tuvo lugar en las dependencias de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor, y el pequeño que ha inaugurado en la ciudad de Madrid esta tradición es Leo, hijo de la actriz Cayetana Guillén-Cuervo. Durante el acto se han leído fragmentos tanto de la Constitución como de la Declaración de Derechos del Niño. El actor Fernando Guillén, feliz abuelo, leyó además un poema de Mario Benedetti, en lo que constituyó uno de los momentos más emotivos. Los padres del pequeño han pedido que se cree un registro municipal donde se registren estas “actas de ciudadanía”, petición que el grupo municipal socialista se ha comprometido a defender.

Precisamente hace pocos días, en la discusión sobre la noticia de que un sacerdote de La Rioja se negaba a bautizar a dos niños por la condición de gay de su padrino, varios comentaristas de dos manzanas sugerían la posibilidad de celebrar este tipo de actos civiles cuando una familia desea presentar a un pequeño en sociedad sin necesidad de recurrir a un rito religioso en el que no se cree.