El arzobispo católico de Chicago, el cardenal Francis George, atacó la celebración de la marcha del Orgullo de su ciudad comparando el movimiento LGTB con el Ku Klux Klan (KKK), conocido grupo racista que aboga por la supremacía de la raza blanca. Las declaraciones desataron una ola de protestas que han desembocado finalmente en unas disculpas a las que George se había resistido. El Orgullo de Chicago, que tiene lugar el último domingo de junio, se ha convertido en toda una tradición en la “ciudad del viento”, que solo el año pasado atrajo a más de 800.000 personas.

El arzobispo George hizo sus declaraciones pocos días antes de navidades en una entrevista a Fox News Chicago. En la entrevista se le preguntó sobre la iniciativa del cura de la parroquia de Our Lady of Mount Carmel, que lanzó una petición online contra el nuevo trazado del Orgullo del próximo año pidiendo que se cancele el evento o que se le cambie de trazado porque no quiere que pase frente a su iglesia. El cardenal dijo que apoyaba la petición. “No deseamos que el movimiento de liberación gay se convierta en algo como el Ku Klux Klan y se manifieste en las calles contra el catolicismo”, afirmó. Cuando el entrevistador le preguntó si la comparación no le parecía “un poco exagerada” el prelado católico la reiteró, afirmando que si se mira la “la retórica del KKK y la retórica de algunas personas del movimiento de liberación gay se ve que el enemigo es el mismo: la iglesia católica”.

Estas declaraciones desataron una importante ola de protestas. El colectivo LGTB Truth Wins Out lanzó una petición pidiendo la dimisión del prelado que ha recogido más de 5.000 firmas en pocos días. Políticos y opinionistas se han unido a los colectivos LGTB en pedir una rectificación. Equally Blessed, una coalición de grupos católicos que trabajan en favor de los derechos LGTB, indicó en un comunicado que las declaraciones de George “eran insensibles y estaban fuera de la realidad”. Eric Lee, director ejecutivo de la Southern Christian Leadership Conference, una organización de defensa de los derechos civiles de los ciudadanos afroamericanos, ha afirmado por su parte quecuando se falsea la historia del terror por fines políticos mezquinos solo se causa dolor en aquellos cuyas vidas han quedado marcadas por el Klan”.

Un portavoz de la archidiócesis intentó en un primer momento despejar la polémica afirmando que las palabras del cardenal habían sido sacadas de contexto. Sin embargo, el propio Francis George emitió un comunicado tres días después de sus primeras declaraciones reiterando la validez de su comparación. Finalmente, tras arreciar las protestas, el cardenal George ha afirmado este viernes al Chicago Tribune sentir profundamente el daño causado por sus palabras. “Especialmente porque todos nosotros tenemos amigos y familiares que son gays y lesbianas. Evidentemente esto ha herido a muchas personas. Yo mismo tengo familiares que son gas y lesbianas, es parte de sus vidad. Así que siento el daño causado“, ha manifestado.

Varios grupos LGTB han convocado una movilización de protesta en frente a la catedral católica de Chicago para este domingo 8 de enero.

El arzobispo de San Francisco prohíbe que clérigos “pro-gay” hablen en una iglesia

Francis George no ha sido el único prelado católico estadounidense en atacar estas navidades a la comunidad LGTB. El arzobispo de San Francisco, George Niederauer, ha ordenado a la parroquia del Most Holy Redeemer, situada en pleno distrito del Castro, cancelar las invitaciones que había extendido a tres clerigos “gay-friendly”.

La parroquia, que tiene muchos gays y lesbianas entre sus fieles, había invitado a la reverenda presbiteriana Jane Spahr (ahora retirada, que formó un grupo para personas LGTB en el seno de su iglesia), al reverendo Roland Stringfellow (de la iglesia de la comunidad metropolitana, una iglesia inclusiva) y al obispo episcopaliano retirado Otis Charles (abiertamente gay) a intervenir en una serie de eventos prenavideños.