La Casa Real noruega ha revelado en una declaración oficial que la princesa Mette-Marit se ausentó de varios actos oficiales para viajar de incógnito a la India a hacerse cargo de los dos hijos recién nacidos -por gestación subrogada- de una pareja gay cercana a la princesa y a su esposo, el príncipe heredero Haakon. El gesto ha reavivado el debate en la sociedad noruega en torno a la gestación subrogada.

Los padres de los bebés son una pareja gay, uno de cuyos miembros trabaja para la Casa Real y es un buen amigo de Mette-Marit. Cuando la pareja se encontró con problemas a la hora de conseguir un visado para viajar a la India y asistir al nacimiento de sus hijos, la princesa decidió prestar su ayuda viajando ella misma el 23 de octubre y cuidando de los bebés durante tres días, hasta que algunos familiares de los pequeños -y eventualmente los padres- pudieron viajar y hacerse cargo.

Un portavoz de la Casa Real noruega ha aclarado que Mette-Marit también precisó de un visado, y que el viaje fue costeado con sus fondos privados. Los servicios diplomáticos noruegos no informaron al hospital de la visita de la princesa, que fue tomada por una niñera de los pequeños por el personal del centro. Los bebés llegaron a Noruega la semana pasada.

La gestación subrogada es ilegal en Noruega, pero sí es posible buscar una madre subrogada en el extranjero y traer al niño al país. Esta situación ha desencadenado un debate en el país nórdico, y la princesa se ha apresurado a aclarar que sus acciones no deben ser interpretadas como “una contribución al debate”. “En la vida hay momentos en los que uno se encuentra en situaciones complejas, donde hay pocas soluciones satisfactorias o ninguna”, ha declarado. “Para mí el quid de la cuestión es que había dos recién nacidos que yacían solos en un hospital en Nueva Delhi. Yo era la que podía viajar. Me parecía importante ayudar como fuese posible”. El gesto de la princesa parece haber sido bien recibido en Noruega, incluso entre los contrarios a la gestación subrogada.