"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Finlandia concede asilo a una pareja de homosexuales rusos víctima de agresiones y abusos en su país

Vladimir Naumov y Vasily Kolesnikov, dos homosexuales rusos, han conseguido que Finlandia les conceda asilo debido a la persecución y violencia de que son objeto en su país.  La pareja reside ahora en la localidad finlandesa de Rovaniemi, donde ambos están aprendiendo el idioma para poder instalarse definitivamente en un país donde no sufrirán más agresiones y abusos.

Aunque el promedio de espera de una solicitud de asilo en Finlandia es de 157 días, Vladimir y Vasily han tenido que esperar 280 hasta conseguir una resolución aprobatoria de la administración finlandesa. Así concluye una historia cargada de discriminación y violencia que ha obligado a la pareja a abandonar su hogar, sus familias y amigos.

Desde que salieron del armario en Rusia, ambos se enfrentaron a todo tipo de abusos. Vasily, que ahora cuenta 24 años, fue víctima de una paliza en el centro donde cursaba sus estudios, a consecuencia de la cual perdió la audición de un oído. Vladimir, de 36 años, fue despedido de su trabajo y atacado salvajemente una noche por una banda homófoba, de las que campan impunemente por suelo ruso. Tras la brutal agresión, hubo que reemplazarle los dientes delanteros y aún persisten las cicatrices en sus labios y ojos.

El detonante que les impulsó a huir de su país se produjo el pasado mes de julio de 2014, al regresar a su apartamento de San Petersburgo. Allí se encontraron que había sido completamente desvalijado y que en las paredes había una pintada en la que se podía leer “aquí viven gais”. Empacaron entonces lo poco que les quedaba y con pasaporte en mano viajaron a Suecia, donde residieron durante dos meses antes de mudarse a Finlandia en el mes de septiembre, donde decidieron solicitar definitivamente el asilo.

Instalados en la ciudad norteña de Rovaniemi, ambos están aprendiendo finés con el propósito de encontrar pronto un trabajo que les permita residir definitivamente en un lugar donde no tendrán que sufrir la espantosa realidad de su país.

Vladimir y Vasily son dos víctimas más del ambiente de intensa homofobia social reinante en Rusia, donde es temible la práctica impunidad con que actúan grupos como Occupy Pedofilyaj y similares, dedicados al acoso, tortura e incluso asesinato de personas LGTB ante la pasividad muda de las autoridades. En vez de perseguir a quienes agreden y torturan, las autoridades alientan aún más la homofobia con leyes como la aprobada en 2013, que prohibe informar positivamente de la homosexualidad a menores, una legislación que permite que quienes simplemente enarbolan una bandera arcoíris o reivindican la celebración del Orgullo sean detenidos, sancionados o incluso encarcelados.

Esperemos que Vladimir y Vasily encuentren la paz y tranquilidad que siempre deberían haber disfrutado.

Comentarios
  1. olegoana

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