"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Macron, candidato a la presidencia de Francia, cree que se “humilló” al movimiento homófobo contra el matrimonio igualitario

Decepcionantes palabras del considerado más pro-LGTB de los tres candidatos con posibilidades de acceder a la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Emmanuel Macron, que dirige la formación En Marche !, opina que se “humilló” al movimiento homófobo que lideró la campaña contra la igualdad matrimonial más virulenta que se recuerda. El candidato centrista ha tenido después que salir al paso de las críticas que han generado sus palabras y se ha erigido en “defensor” de la comunidad LGTB.

Los votantes LGTB que tienen puestas sus esperanzas en Emmanuel Macron como único candidato favorable a la igualdad de derechos con posibilidades a día de hoy, han recibido un jarro de agua fría. En una entrevista al semanario L’Obs, el presidenciable se mostraba comprensivo con los grupos homófobos que llevaron a cabo una auténtica cruzada contra la equiparación de derechos para las parejas del mismo sexo:

Uno de los errores fundamentales de este quinquenio ha sido ignorar a una parte del país que tiene buenas razones para vivir en el resentimiento y las pasiones tristes. Es lo que ha ocurrido con el matrimonio para todos, se ha humillado a esa Francia. No hay que humillar nunca, hay que hablar, hay que compartir los desacuerdos.

Macron hace referencia a la Manif pour tous y sus acólitos, un pujante entramado de organizaciones que, con el apoyo de la derecha y de la iglesia católica, movilizaron a cientos de miles de personas que se oponían a la igualdad de derechos de los ciudadanos LGTB. El discurso de los manifestantes y convocantes fue en muchas ocasiones extraordinariamente duro y agrio, lo que hizo que floreciera en Francia un ambiente inaudito de crispación y violencia, hasta el punto de que se estima que las agresiones homófobas se incrementaron en un 78 % durante ese periodo.

Bares de clientela gay violentados, manifestaciones diarias ante la Asamblea Nacional con constantes enfrentamientos con la policía, la jerarquía católica culpando a las víctimas de ser los causantes de la violencia, la agresividad en los discursos de los diputados opuestos al proyecto de ley sobrepasando todas las barreras, incluso la de la agresión física. La amenaza de la portavoz de la Manif pour tous, la cómica Frigide Barjot, de que correría la sangre, se convirtió en realidad. En dosmanzanas tuvimos que informar de agresiones como la sufrida por una pareja gay en Parísla muerte por una paliza de un joven antifascista y participante en manifestaciones contra la discriminación o ataques a militantes LGTB por parte de fanáticos, entre ellos un concejal del ultraderechista Frente Nacional.

Una situación inédita de odio verbal y violencia física que hace injustificables las palabras del aspirante centrista en las que opina que los contrarios a la equiparación de derechos han sido “humillados”. Más aún cuando el propio Macron ha sido víctima de una campaña de indisimulados tintes homófobos, acusándolo de ser el candidato del “lobby gay”. Las asociaciones LGTB, indignadas, lo han acusado de “coquetear con la derecha y la extrema derecha y han tachado sus declaraciones de “trágicas” e “imperdonables”. Macron ha intentado matizar sus palabras asegurando que se referían a los oponentes al matrimonio igualitario que, sin compartir las formas más radicales de la Manif pour tous, se sentían “heridos en sus creencias” por la aprobación del matrimonio igualitario. El candidato se ha mostrado convencido de que la comunidad LGTB confiará en él y se ha definido como un defensor de sus derechos.

Una carrera a tres (por el momento)

A pesar de sus decepcionantes declaraciones, Emmanuel Macron sigue siendo el aspirante menos hostil a los derechos LGTB de entre los que, a día de hoy, cuentan con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta. La semana pasada informábamos de la intención de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen de derogar el matrimonio igualitario si es elegida presidenta. Le Pen, sin embargo, utiliza un subterfugio para anunciar este compromiso y no ha querido hacer bandera de la oposición a la igualdad LGTB, manteniendo por lo general un perfil bajo.

El candidato de la derecha, François Fillon, sí que se ha destacado por su oposición beligerante a la equiparación de derechos. Fillon apuesta por una “reescritura” de la ley de matrimonio igualitario, que eliminaría la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo. Al igual que Le Pen, se muestra a favor de perpetuar las actuales restricciones en el acceso a la PMA. La candidatura de Fillon, que había perdido fuelle en las últimas semanas tras el estallido de varias controversias, se encuentra según los últimos sondeos en empate técnico con la de Macron, y por tanto conserva posibilidades de pasar a la segunda vuelta.

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