"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Paraguay se pliega a las demandas de los grupos ultraconservadores y prohíbe el uso de materiales educativos sobre diversidad sexual y de género

El Ministerio de Educación y Ciencias de Paraguay ha emitido un decreto que prohíbe la difusión de materiales escolares sobre «ideología de género [sic]«. La decisión, que viene a satisfacer las demandas de los grupos religiosos, supone que las escuelas de Paraguay no dispondrán de materiales educativos para formar, entre otros temas, sobre la diversidad sexual y de género. Amnistía Internacional considera la decisión «un peligrosísimo retroceso en materia de derechos humanos» y ha lanzado una petición a la que puedes dar tu apoyo.

Paraguay es, de los países de la zona, el más atrasado en materia de derechos LGTB, con un gobierno derechista escasamente sensible y en el que grupos ultraconservadores de base religiosa como el Movimiento por la Vida y la Familia o Somos Más se oponen muy activamente a que la diversidad sexual y de género tenga cabida en las aulas paraguayas. En estas últimas semanas, de hecho, estos grupos han propagado toda una campaña de manipulación en contra de un supuesto adoctrinamiento sobre educación sexual y reproductiva, e igualdad de género y no discriminación, que culminaban con una audiencia pública de consulta al Ministerio de Educación y movilizaciones frente al Congreso Nacional, con participación de niños incluida.

Valga como ejemplo del carácter de estas movilizaciones el de una monja que, altavoz en mano, proclamaba literalmente que «la discriminación es buena». El periodista Osvaldo Zayas captaba el momento y lo difundía en Twitter:

El propio ministro de Educación de Paraguay, Enrique Riera, aseguraba a los manifestantes que él mismo estaba dispuesto a quemar en una plaza todos aquellos libros que difundiesen la supuesta «ideología de género». De hecho, la respuesta favorable del Gobierno paraguayo a la movilización ultraconservadora se plasmaba en una resoluicón que oficializaba la prohibición de difundir y utilizar «materiales impresos como digitales, referentes a la teoría y/o ideología de género, en instituciones educativas dependientes de esta cartera educativa», basándose, entre otros, en argumentos tales como la protección a la familia y al matrimonio de hombre y mujer.

Una polémica, en definitiva, no muy distinta a la que este tipo de grupos ultraconservadores, ideológicamente vinculados tanto a la Iglesia católica como a iglesias evangélicas, promueven en otros países de América Latina o en la propia España, pero que en el caso de Paraguay ha contado finalmente con el respaldo del propio Gobierno con una medida que en buena medida nos recuerda a las infames prohibiciones de la «propaganda homosexual» de Rusia y otros países de su entorno.

Denuncias de colectivos de derechos humanos y LGTB

Tanto la campaña de manipulación de los grupos conservadores como la decisión del Gobierno era denunciada, entre otros grupos de defensa de los derechos humanos y de los derechos de las mujeres, por el colectivo LGTB SomosGay, que advertía que lo que está sucediendo en Paraguay «pone en peligro los derechos humanos y nuestro frágil Estado laico, ya que estos sectores buscan instalar discursos autoritarios basados en preceptos religiosos contrarios a los principios democráticos y a los avances de las ciencias, comenzando especialmente en la educación pública». «Los argumentos fundamentalistas constituyen vehículos peligrosos de odio en un país como el nuestro que tristemente se destaca por sus feminicidios, violencia de género, discriminación estructural y violencia hacia las personas LGBTI, violencia intrafamiliar, embarazos de niñas y adolescentes, una niñez y adolescencia extremadamente vulnerables además de una de las desigualdades más escandalosas en la región», añadía.

SomosGay alertaba muy especialmente sobre el empleo del término “ideología de género” por parte del propio Ministerio de Educación y Ciencias. «Este término, carente de rigor científico, desconoce décadas de avance en las ciencias sociales, ciencias médicas y humanidades bajo un discurso de fundamentalismo religioso apoyado en falacias lógicas y argumentos que rayan la fantasía», explicaba este colectivo, que instaba a la institución de una educación de calidad y científica, «sin la presencia de pseudociencias que constituyen un grave peligro para la salud pública, para los derechos de la niñez y adolescencia y un grave retroceso en materia de democracia y derechos humanos». «Bajo el malintencionado término de ‘ideología de género’ en realidad lo que se está suprimiendo es la educación para la igualdad y la no discriminación; que no es una ideología, sino una obligación internacional del Estado paraguayo», finalizaba el comunicado de SomosGay, cuyo director, Simón Cazal, ha anunciado denuncias ante la Fiscalía por la apología de la discriminación en las calles de Asunción.

Amnistía Internacional también ha denunciado lo sucedido, que considera «un peligrosísimo retroceso en materia de derechos humanos». «Es de especial preocupación que dicha medida haya sido tomada en el contexto del debate que ha surgido en estas semanas promovido por grupos religiosos que han propagado por diversos medios una campaña de manipulación para suprimir de la educación pública materiales sobre educación sexual y reproductiva, e igualdad de género y no discriminación», explica.

«Bajo el malintencionado término de ‘ideología de género’ en realidad lo que se está suprimiendo es la educación para la igualdad y la no discriminación; que no es una ideología, sino una obligación internacional del Estado paraguayo», añade esta organización, que recuerda a Paraguay las obligaciones derivadas tanto de su Constitución como de los tratados internacionales que ha firmado en materia de no discriminación. «Una parte importante de esa obligación se cumple con el diseño de políticas públicas para la igualdad y para no seguir perpetuando la discriminación y violencia contra las mujeres ni contra otros colectivos que por su orientación sexual o identidad de género, son objeto de discriminación y/o violencia. Las mujeres y las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexo (LGBTI), sufren discriminación y violencia permanente por prejuicios y estereotipos que se mantienen en nuestras sociedades. Borrar la educación para la igualdad de la malla curricular es promover esa violencia y discriminación desde el Estado, con gravísimas consecuencias», subraya el comunicado de Amnistía.

Esta organización promueve una petición al ministro de Educación de Paraguay para que derogue la resolución de forma que «la revisión de los materiales educativos en curso sea acorde a las obligaciones internacionales del Paraguay y a su Constitución, y por ende promueva la igualdad de género y la no discriminación». La petición está activa y puedes sumarte a ella en este enlace.

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