"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

España en modo fiesta LGTB: críticas del documental «The Best Day of My Life» y la comedia «Reinas»

Dos grandes efemérides, dos grandes fiestas, definen la gran evolución de España en lo que respecta a la comunidad LGTB durante el siglo XXI: la aprobación del matrimonio igualitario (2005) y el Word Pride Madrid (2017), ambos en verano, fomentándose así el carácter festivo. Y el cine respondió con celeridad, respectivamente con la comedia Reinas, que ya cuenta con trece años (tantos como el matrimonio igualitario, claro), y el documental The Best Day of My Life, que se encuentra ahora mismo en cartelera. A ambas celebraciones me dedico hoy.

The Best Day of My Life (2018) sigue a seis personas de España, Uganda, Rusia y Francia que viven su vida con orgullo pese a que no siempre lo han tenido fácil. Ellos (y ellas) son: Abril, que por fin disfruta del nombre y el género que pedía su alma; Ruth, una activista lesbiana de Uganda; Nick y Max, dos chicos rusos forzados a esconder su amor fingiendo ser primos, Geena, una actriz trans largo tiempo apartada de sus arcaicos orígenes, y Timo, un saltador de trampolín homosexual y sordo. Todos ellos coinciden en el Word Pride Madrid 2017, donde, junto a millones de personas venidas de todo el mundo, celebran una visibilidad con la que no siempre han contado (ni contarán). Escrito y dirigido por Fernando González Molina, cineasta comercial donde los haya (de Fuega de cerebros, 2009, a El guardián invisible, 2017, pasando por Tres metros sobre el cielo, 2010; Tengo ganas de ti, 2012, y Palmeras en la nieve, 2015, todas harto irregulares), el documental se hace eco de un estilo sentimentalista y superficial, pero, al tratar con personajes de carne y hueso (o sea, personas) logra igualmente generar emociones sinceras y reales. Todo eso se lo debe a sus seis maravillosos protagonistas, valientes tanto en su día a día como en su participación en una cinta que los desnuda en cuerpo y alma. La música del gran Lucas Vidal hace el resto. Producida por España junto a dos países donde ser LGTB es directamente ilegal (Rusia y Uganda), The Best Day of My Life es un conmovedor documento de las alegrías despertadas por el Word Pride Madrid 2017, pero también un melancólico recordatorio de cuánto queda por hacer y cuántos Abriles, Ruthes, Geenas, Nicks, Maxes y Timos hay por ahí con otros nombres y otros destinos mucho más trágicos. Tanto por sus intenciones como por sus resultados, bravo.

Por su parte, la película Reinas (2005) fue la divertida respuesta de Manuel Gómez Pereira, todo un experto en atolondradas comedias sexuales tales como ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? (1993), Todos los hombres sois iguales (1994) o Boca a boca (1995), a la aprobación del matrimonio igualitario por parte del gobierno de Zapatero (quien, por cierto, aparece en The Best Day of My Life). Para bien o para mal, el realizador entregó el guion de Joaquín Oristrell y Yolanda García a seis populares (que no siempre talentosos) actores por lo general heterosexuales que, si bien cayeron a menudo en el cliché puro, contribuyeron innegablemente a la normalización de la homosexualidad: Gustavo Salmerón, Unax Ugalde, Hugo Silva, Daniel HendlerPaco León y Raúl Jiménez. De todos modos, el estrellato no radicaba ahí, sino en las madres de sus personajes, encarnadas por un quinteto de ensueño capaz de despertar una acumulación de carcajadas desde el máximo aspaviento: Verónica Forqué, Betiana Blum, Carmen Maura, Marisa Paredes y Mercedes Sampietro. Como obra adelantada a su tiempo que es (¿cuántas películas españolas similares podéis citar antes o siquiera después?), Reinas cae en múltiples tópicos, pero las risas constantes los compensan. Al final, la propia celebración del matrimonio gay pierde peso ante la siempre complicada relación entre madres e hijos, pero el espíritu festivo permanece. Y, considerando que muchos pedían a gritos el matrimonio igualitario tan sólo para sentirse libres de renunciar a él, quizá el enfoque no sea erróneo. De hecho, a día de hoy sigue siendo un perfecto reflejo de la deliciosa celeridad con que nuestra sociedad apartó la homofobia que llevaba siglos envenenándola.

Mientras The Best Day of My Life aborda su importante tema desde el poder de los sentimientos, provocando más de una lágrima, Reinas recurre a un arma siempre efectiva: la risa. Pero ambas constituyen notables homenajes a los dos momentos clave de la aceptación de la comunidad LGTB en nuestro país. Curiosamente, las dos cuentan con cinco historias cruzadas pero seis protagonistas (a raíz de las parejas, claro), lo que me serviría de excusa perfecta para compararlas de no ser por que no me hace falta ninguna más. Y ahora, a celebrar, por una vez, lo maravillosos que somos los españoles (al menos, en materia LGTB).

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