"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

El infierno de una pareja gay en Verona (Italia): agredidos en agosto, ahora su casa aparece cubierta de pintadas de odio y sufren un intento de atentado con gasolina

De auténtico intento de atentado puede calificarse la agresión sufrida por una pareja gay en Verona (Italia). La pareja, que ya fue víctima de una primera agresión en agosto que desencadenó cierta polémica en la ciudad, ha sido ahora atacada en su propia casa. Uno de los miembros de la pareja fue rociado con gasolina cuando se asomó al rellano para ver qué sucedía, y las paredes del edificio así como su coche han aparecido cubiertas de pintadas homófobas y simbología de extrema derecha. 

Angelo Amato, de 59 años, y Andrea Gardoni, de 23, son una pareja gay. Italianos aunque casados hace tres años en España, viven en Stallavena, un pueblo cercano a Verona. El pasado jueves, alrededor de las dos de la madrugada, escucharon ruidos que provenían del rellano de su apartamento. Andrea pensó que eran sus gatos que querían entrar, por lo que se levantó de la cama y abrió confiado la puerta. En ese momento un individuo le arrojó gasolina sobre la cara y el cuerpo. «Ne me di cuenta en ese momento que era gasolina, solo sentía que me quemaba la piel de la cara, los ojos e incluso la garganta», ha declarado a Il Post. Angelo lo escuchó gritar y corrió a auxiliarlo. Lo encontró tirado en el suelo a la puerta de la casa, en medio de un gran charco y con fuerte olor a gasolina. El agresor o agresores habían huído. Avisó a urgencias, y en poco tiempo se personaron los bomberos, los carabinieri y la asistencia sanitaria.

Lo que encontraron, además de a la pareja y de varios recipientes de gasolina y un  bote de pintura que agresor o agresores abandonaron precipitadamente, fue que los exteriores de su edificio (un apartamento a cuyo rellano de entrada se accede por una escalera directamente desde una pequeña zona ajardinada adyacente a la calle y fácilmente accesible) habían sido «decorados» con cruces gamadas y pintadas de odio. «Os llevaremos a todos a las cámaras de gas» podía leerse en la pared exterior. «Maricones quemados», habían escrito en la acera. El cristal trasero de su coche también lucía una cruz gamada. Todo apunta a que el agresor y agresores ya llevaba días observando a la pareja. Un vecinó observó hace unos diez días una presencia sospechosa en el jardín, alrededor de la medianoche. Y el 6 de septiembre la pareja encontró en buzón un anónimo escrito a ordenador con insultos homófobos y racistas y alabanzas a Hitler y a Mussolini, aunque plagado de faltas de ortografía.

Andrea y Angelo no tienen duda de que la persecución de la que son objeto está relacionada con la agresión que ya sufrieron en agosto y con los hechos posteriores. Esa primera agresión ocurrió el 11 de agosto por la noche, mientras la pareja caminaba cogida de la mano por Piazza Bra, en pleno casco histórico de Verona. En ese momento fueron agredidos por un grupo de jóvenes sin que nadie en la abarrotada plaza les ayudase. Lo sucedido ese día tuvo cierto eco en los medios, y dio lugar a una concentración de protesta convocada por grupos LGTB, antifascistas y feministas que denunciaban la desprotección que sufren las minorías en Italia. El alcalde de Verona, Federico Sboarina, destacó por su parte el hecho de que el único de los agresores identificado y detenido fuese un joven rumano de 21 años que al parecer ya era conocido por la policía, negó que Verona fuese una ciudad homófoba y acusó a los movimientos de protesta de dar mala imagen a la ciudad.

Volviendo a esta segunda agresión, por fortuna no parece que Andrea vaya a sufrir secuelas permantenes en la visión, sin duda lo que más preocupaba en un primer momento. La pareja, sin embargo, está aterrada por lo sucedido. La tragedia podría haber sido mucho mayor si el ruido no les hubieran despertado. Se trata, además, de una pareja especialmente golpeada por la homofobia. Andrea, por ejemplo, no tiene ya relación con su familia. «Mejor muerto que maricón», le espetaron en su momento.

Esperamos que la investigación progrese. Lo sucedido es de extrema gravedad, y sucede además en un país en el que la realidad social a la que se enfrentan las personas LGTB no es siempre la mejor (hace pocas semanas nos hacíamos eco de otra agresión homófoba en Turín que tuvo lugar también ante la indiferencia de los transeúntes) y que cuenta en estos momentos con un Gobierno coparticipado por la Liga Norte, hostil a los derechos de las personas LGTB. Es imperativo que el responsable o los responsables sean llevados ante la justicia para devolver cierta tranquilidad tanto a Andrea y Angelo, a los que trasladamos todo nuestro cariño, como al resto del colectivo.

Comentarios
  1. YoMismo
  2. Sss

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