"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Seguir adelante: críticas de «Perdida en el cosmos», «El club de los olvidados» y «La memoria prestada»

Sentirse tristón de vez en cuando es inevitable. Lo dijo la película de Pixar Del revés y lo dice la vida una y otra vez. No tiene sentido esconder o negar ese sentimiento, pero tampoco perderse en él. Las tres novelas a las que me dedico hoy abordan sensaciones difíciles pero invitan, ante todo, a seguir adelante.

Perdida en el cosmos (2019), de cuya autora solo sabemos que se apoda Grizzly, que nunca creyó en Santa Claus y que nació en un hospital cercano a la playa en Viña del Mar (Chile), cuenta la historia de Lark, una adolescente que lleva sufriendo en silencio desde la muerte de su padre, tratando de aparentar felicidad en un mundo que parece obligarnos a ello incluso en los peores momentos. En busca de un nuevo comienzo, cambia su hogar en Manhattan por el rancho de su abuela, en Sequoia Falls, donde conoce a Holly, una aficionada a la astronomía, alegre y risueña, que le mostrará el universo desde la ventana de su habitación. No estamos ante una creación demasiado compleja, y probablemente podría haberse reducido su amplia longitud sin perder nada imprescindible, pero la melancólica atmósfera y la tierna relación entre las protagonistas conforman una novela juvenil diferente y recomendable, en especial, para adolescentes soñadores que no terminan de encontrar su sitio, para aquellos cuya tristeza, como dice la autora, es su mejor amiga… Hasta que deja de serlo.

El club de los olvidados (2020), tercer trabajo del gallego Jesús Barrio Caamaño tras la obra teatral El hombre que tú necesitas (2014) y la novela Dos peregrinos (2017), gira en torno a un grupo de amigos que se conoce en el instituto y sigue, de un modo u otro, unido toda la vida, incluso en la distancia. El protagonista es Nikki, un joven gay que ansia, ante todo, disfrutar de ser quien es, lo cual los chicos pondrán perfectamente difícil pero las chicas, las siempre fieles amigas (incluyendo a Paz, que, como tantas y tantos, pasa de lesbiana callada a activista que nadie calla), protegerán hasta el final. Claramente inspirado por las propias vivencias del autor (y dedicado a la memoria de su amiga Sara González), el libro peca por momentos de simpleza e ingenuidad, quizá porque Caamaño tiene demasiado claro qué sienten sus personajes para llegar a desarrollarlo del todo, pero el resultado sigue siendo simpático, acogedor y muy nostálgico, todo un homenaje al poder eterno de la amistad adolescente y un empujón para, en los mejores y los peores momentos, seguir adelante, solo o en compañía. Atención, por cierto, a las encantadoras ilustraciones de Sara Gumero. Se lee del tirón.

La memoria prestada (2020) es la segunda novela publicada de Francisco Javier Olivas, a quien entrevisté en este espacio a propósito de la primera, y superior, El tercer lobo (2017) [crítica y entrevista]. En ella, el joven Roderic recupera la consciencia tras varios meses hospitalizado, pero no así la memoria, siquiera la vida. Reencontrarse con ambas será su misión, a lo cual ayudarán una serie de personajes tiernos y agradables que, quizá en exceso, contrastan con el verdadero villano de su vida, aún por descubrir. Tal y como hizo con su anterior trabajo, el escritor granadino explora su fascinación por la psicología para adentrarse en los misterios del sentir humano y, si bien el afán de denuncia social devora por momentos a la propia narrativa, estamos ante una interesante exploración de un tema harto ignorado: el maltrato, físico y psicológico, entre las parejas del mismo sexo. Las páginas finales, dedicadas a algunas de las declaraciones reales que inspiraron tan cruda historia, son devastadoras. Porque no hay dolor más humillante y traumático que aquel que nos inflige quien más debería querernos.

Las tres novelas abordadas hoy, todas obra de jóvenes autores, invitan a combatir activamente los propios fantasmas para forjarse una identidad propia y resistente, conscientes de que las falsas sonrisas nunca son la solución, por mal vista que parezca estar la tristeza en este mundo.

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