new-hampshireLa ley que permitiría el matrimonio entre personas del mismo sexo en New Hampshire (Estados Unidos),  que ya había sido aprobada por el legislativo del estado, ha encallado de forma inesperada (¿o quizá no tanto?) tras la exigencia del Gobernador, el demócrata John Lynch, de reformarla para blindar legamente el derecho de las organizaciones religiosas a negarse a prestar cualquier tipo de servicio a la celebración de bodas entre personas del mismo sexo como única forma de evitar su veto. Ayer miércoles la reforma propuesta por Lynch fue aceptada por el Senado por 14 a 10, pero no por la Cámara de Representantes, que la rechazó por una diferencia de dos votos (188 a 186).

En el bando de los opositores a la reforma habrían coincidido tanto los opuestos desde el principio a la ley como algunos representantes que antes votaron a favor de ella, pero que consideran que la reforma exigida por Lynch consagra legalmente la existencia de una discriminación. Es el caso, por ejemplo, de Steve Vaillancourt, representante republicano abiertamente gay.

Ahora se abre un periodo de incertidumbre respecto a la suerte final de la ley. En principio, una Comisión mixta entre Cámara de Representantes y Senado deberá tratar de llegar a una solución que resuelva el conflicto existente entre las dos cámaras. Por otra parte, el Gobernador Lynch manifestó muy claramente que si la reforma propuesta por él no se aprueba literalmente, haría uso de su derecho de veto.

Parece, por tanto, que por el momento este estado no se sumará a los cinco en los cuales ya se ha aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo: Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont y Maine (aunque sobre este último estado pende la amenaza de un referéndum a celebrar en el plazo de unos meses).