soledadLas agresiones documentadas a personas LGTB crecieron en 2008 en el condado de Los Ángeles, pasando de 111 (en 2007) a 134. Un crecimiento que contrasta con la caída del 4% experimentada por el conjunto global de “crímenes de odio”. La campaña antigay que precedió a la votación en referéndum de la Proposición 8, la enmienda constitucional que prohibe el matrimonio entre personas del mismo sexo en California, puede estar en el origen de este crecimiento.

Los crímenes con motivación racista, por ejemplo, cayeron un 16%, aunque en números absolutos las agresiones racistas contra ciudadanos afroamericanos siguen siendo las más frecuentes. Un dato especialmente preocupante es que las agresiones contra personas LGTB parecen ser significativamente más violentas que las cometidas contra otros grupos minoritarios.

“Es triste estar hoy aquí por el hecho de que mi comunidad, la comunidad LGTB, se haya visto tan terriblemente afectada en 2008 por los crímenes de odio”, se lamentó en conferencia de prensa Lorri Jean, directora ejecutiva de Los Angeles Gay and Lesbian Center. “Los crímenes de odio contra las personas homo y transexuales no surgen de la nada”, explicó. “Ocurren en el contexto de una sociedad que tdavía tolera, e incluso promueve, nuestra discrminación”.

Robin Toma, director de la comisión encargada de elaborar el informe anual sobre crímenes de odio en el condado de Los Ángeles, señaló en este sentido la gran importancia de la “Matthew Shepard Act”, la legislación que recientemente ha sido aprobado a nivel federal y que por fin ha incluido los delitos cometidos por razón de orientación sexual o identidad de género dentro de la categoría de crímenes de odio.