ugandaContinúa el tira y afloja en torno al proyecto de ley que pretende castigar las relaciones homosexuales en Uganda con cadena perpetua y, en algunos casos (personas seropositivas, por ejemplo) con pena de muerte. El ministro Aston Kajara ha declarado que el Gobierno no considera la ley “necesaria” y que presionara al Parlamento para que la rechace. Otros ministros, sin embargo, han aclarado que el Gobierno no tiene decidida todavía su postura y que Kajara se ha expresado a título personal.

Entre ellos se encuentra James Nsaba Buturo, ministro de Ética e Integridad, el miembro del Gobierno que hasta el momento más se ha significado en defensa de la ley. David Bahati, el parlamentario homófobo que directamente ha impulsado la ley, se ha apresurado también a aclarar que él no piensa retirar la propuesta.

Detrás de las palabras de Kajara, ministro de Inversiones, probablemente se esconde el temor a la reacción internacional desencadenada por la noticia, y que podría suponer un riesgo para la inversión extranjera en el país.

Hace un par de semanas trascendió la noticia de que el propio presidente del país, Yoweri Museveni, podría vetar la ley en caso de ser finalmente aprobada. Otra posibilidad que se baraja, bastante más inquietante, es que la ley sea simplemente reformada para eliminar la posibilidad de una condena a muerte pero a cambio introducir el objetivo de “rehabilitar” a las personas homosexuales. Conviene recordar, además, que la ley también castigaría a cualquier persona o institución que ayude a las personas homosexuales o simplemente que no las denuncie.