Un pequeño grupo de pediatras, autodenominado ‘American College of Pediatricians’, ha enviado cartas de contenido homófobo a los directores de los más de 14.000 colegios de Estados Unidos. La auténtica asociación de pediatras del país ha denunciado el nulo rigor científico de dicha campaña.

A pesar de su nombre, bajo las siglas del American College of Pediatricians (ACP) se esconden tan sólo un par de decenas de pediatras, miembros a su vez de grupos virulentamente homófobos (como NARTH). El origen del ACP hay que buscarlo en 2002, cuando la American Academy of Pediatrics (AAP, la auténtica asociación, formada por 60.000 pediatras) votó a favor de la adopción por parte de padres homosexuales. Varios miembros se opusieron a dicha resolución por motivos religiosos, y el 19 de octubre 15 personas fundaron el ACP.

En 2008 un grupo de 13 asociaciones estadounidenses, incluida la AAP, elaboró y distribuyó una guía para orientar al personal de centros educativos en la protección de adolescentes en situaciones de riesgo por su orientación sexual. Estas últimas semanas, no obstante, los mismos colegios han vuelto a recibir una carta, pero esta vez del ACP, y de sentido totalmente contrario, abogando por la “curación” de los impulsos homosexuales. La AAP se ha apresurado en desmentir cualquier conexión entre ellos y el ACP, y ha señalado el nulo rigor científico de esta segunda carta. Así mismo, prominentes pediatras citados incorrectamente por el ACP se han mostrado escandalizados por el uso retorcido de sus trabajos (ni más ni menos que el Director de la Agencia Estatal de Investigación Médica, entre otros).

Este rotundo desmentido no ha impedido que la carta siga circulando entre numerosos medios homófobos y/o religiosos (incluídos españoles) como si se tratase del trabajo de una asociación médica representativa y legítima.