"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

El homófobo fallo de un tribunal de Argentina reduce la pena al violador de un niño de 6 años porque “es gay”

“Nos sumamos al repudio que funcionarios, instituciones y organismos han manifestado al fallo de estos señores de la Justicia”, aseguran a través de un comunicado de prensa desde la Federación Argentina de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Trans de Argentina (FALGBT). Este rechazo es a cuenta de la polémica sentencia de la Cámara de Casación Penal de Buenos Aires, por la que se establece una condena más laxa para un hombre que agredió sexualmente a un menor de 6 años, debido a que este, supuestamente, manifiesta “una orientación sexual homosexual y estaba habituado a que lo abusen”. Al parecer, el niño ya había sido víctima de violaciones a manos de su propio padre con anterioridad.

Difícil de creer pero cierto. Los jueces de la Cámara de Casación bonaerense Horacio Piombo y Sal Llargués han decidido reducir la pena al agresor sexual de un niño de 6 años, basándose en argumentos peregrinos como que el menor “es gay, ya tiene su sexualidad definida. El abuso pasó pero no fue tan ultrajante”. El violador, Mario Tolosa, ocupaba el cargo de vicepresidente del Club Florida. Los hechos se remontan al 6 de marzo de 2010, cuando el pederasta recogió al menor en su domicilio para llevarlo a su habitual entrenamiento. Ya en el campo de fútbol, según se desprende de la acusación, Tolosa acompañó al baño al niño y abusó sexualmente de él. A volver a casa, el pequeño confesaba lo sucedido a su abuela quien, al comprobar las lesiones, tramitaba la correspondiente denuncia.

En primera instancia, la Justicia argentina estableció una pena de 6 años a Mario Tolosa, por un “abuso sexual con acceso carnal”. No obstante, el fallo de Piombo y Sal Llargués, ambos jueces de la Cámara de Casación, le rebaja la pena a 3 años y dos meses. Uno de los homófobos motivos esgrimidos por los magistrados, además de que supuestamente el menor “es gay”, es que previamente ya había sido violado por su progenitor. Por su parte, desde la FALGBT advierten que “ya estamos avanzando en un pedido de juicio político junto a organizaciones de derechos humanos, legisladorxs, diputadxs y funcionarixs”.

Boicot a los jueces homófobos

La sentencia ha encontrado la fuerte oposición del colectivo LGTB, así como de la comunidad académica y de otros jueces. En este sentido, la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata de Argentina, María del Carmen Ortega, considera que las valoraciones de la sentencia son “vejatorias y lesivas a derechos consagrados en convenciones internacionales de jerarquía constitucional, protectorios de los derechos del niño, así como también percibidas como ofensivas y repudiables por la comunidad en general, de la cual la universidad es parte”.

La decana Ortega, además, ha anunciado la revocación del contrato de Horacio Piombo, a la sazón profesor universitario de la facultad, además de corresponsable del polémico fallo. La pelota está ahora sobre el tejado del Departamento de Legal y Técnica de la Universidad para que el despido de Piombo se produzca “lo antes posible”, en el caso de darse “las condiciones jurídicas objetivas”. La agrupación estudiantil Franja Morada, perteneciente al mismo centro universitario, expresa que “la universidad y nuestra facultad no pueden concebir la posibilidad que la formación académica que recibimos dentro de las aulas esté disociada de contenidos éticos y morales impregnados de un alto contenido social”.

Piombo: “Ya se había determinado en el chico el travestismo”

Sin embargo, el juez Piombo, lejos de aceptar su responsabilidad, asevera que las críticas a su sentencia se deben a “un tema político” y una “persecución” en su contra. Además, Piombo dice en una entrevista que tanto él como el otro juez, Sal Llargués, “desde el año 2011 estamos sometidos a una campaña para que renunciemos”. Entre otras “perlas”, Piombo continúa manteniendo, erre que erre, que “el verdadero ultraje que el chico recibió, lo había recibido con el padre” y justifica que “nosotros somos un tribunal de casación, tenemos que decir hasta dónde llega un agravante, no para nosotros, sino para los casos que vengan en el futuro”. Una justificación difícil de sostenerse en estos pobres argumentos.

En otra entrevista de televisión, Piombo reitera que es una víctima de “grupos políticos”, que no le gusta que “se tergiversen los términos del fallo” y se desdice a sí mismo declarando que “nosotros no hablamos de chico gay ni nada, simplemente tomamos nota que lo gravemente ultrajante había determinado en el chico el travestismo”. Casi peor su justificación que las atribuciones iniciales.

César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), denuncia en un comunicado de su organización que “no puede haber de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia ningún atenuante ante una violación de un niño o de una niña”. Esto se debe, según Cigliutti, al hecho de que “apelar a la orientación sexual de un menor de 6 años para reducir una pena no sólo es una discriminación sino atentar contra los derechos de todos/as los/as niños/as”. Por todos estos razonamientos, desde CHA “esperamos que a la condena social que se está expresando en estos momentos, se le sume la resolución del juicio político y la destitución de estos jueces que violan los derechos más elementales y más sensibles de la infancia”.

Instalados en la polémica

No es la primera sentencia socialmente cuestionada de los jueces Horacio Piombo y Sal Llargués. Ambos se enfrentan a la apelación de la fiscalía ahora, a la que se les suma la petición de un nuevo juicio político por otro caso de reducción de pena a un condenado por abuso de menores, entonces a cargo por un pastor evangélico. Desgraciadamente, la lista es más larga y, cabe señalar, que en todos los casos son relativas a hombres no solo imputados o acusados sino condenados en firme.

En octubre del año pasado, Piombo redujo de 40 a 25 años la condena a un profesor de música que abusó sexualmente de cuatro alumnos, de entre 6 y 9 años, en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. En 2010, condecía la libertad asistida a un condenado por la violación de su hijastra, de 12 años, aunque durante su detención incumplió con los reglamentos carcelarios. Piombo y Sal Llargués también le redujeron la pena a un violador por su perfil de “sátiro” y “psicópata”, en el año 2006. Colectivos feministas como Mujeres de la Matria Latinoamericana Mumala, por su parte, vienen denunciando la posición machista de Piombo en otras sentencias e incluso han protagonizado escraches para expresarle su desaprobación.

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Comentarios
  1. rac
  2. odin
  3. Despotorramiento feroz

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