"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Nuevas perspectivas para las parejas del mismo sexo en Australia e Italia tras el contundente resultado del referéndum irlandés

La reciente aprobación del matrimonio igualitario en Irlanda mediante consulta popular está influyendo muy positivamente en un cambio de actitud respecto a las legislaciones favorables a los derechos de las parejas del mismo sexo, que ahora muchos ven como inevitables. Desde Italia hasta Australia llegan noticias sobre procesos que se inician y otros que adquieren nuevo impulso. En otros países, sin embargo, los prejuicios siguen vigentes y triunfantes, como en el caso de Polonia, cuyo Parlamento ha rechazado por cuarta vez una ley de uniones civiles abierta a las parejas del mismo sexo.

El hecho de que la mayoría de los irlandeses haya votado, con contundencia, a favor de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo está sirviendo de acicate para que en otros países se levanten voces reclamando la igualdad para las parejas LGTB. A la repercusión que obtuvo en Alemania, de la que informamos detalladamente, se suman ahora Australia e Italia, países con los que Irlanda guarda, de una u otra manera, cierta relación.

Perspectivas favorables en Australia

Los ecos del proceso irlandés han llegado hasta la lejana Australia, país con una importante población con ancestros irlandeses. El líder del opositor Partido Laborista, Bill Shorten, ha anunciado que presentará el próximo lunes ante el Parlamento australiano un proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario, esperando, según sus palabras, que el impulso del referéndum irlandés sirva de ayuda para que el proceso prospere. Shorten asegura que dará libertad de voto a los representantes laboristas, algo que el líder del gobernante Partido Liberal, el conservador primer ministro Tony Abbott, ha negado pertinazmente a los suyos.

Pero en los últimos días esa oposición frontal a la libertad de voto parece haber cambiado. El pasado miércoles Tony Abbott establecía las condiciones para permitir el voto en conciencia a sus representantes: “Si nuestro Parlamento tuviera que tomar una decisión en un asunto como este, quiero que la iniciativa pertenezca al Parlamento, no a ningún partido en particular”. Y esa es precisamente la labor que está desarrollando un grupo de trabajo que aúna a representantes liberales, laboristas y verdes, que tratan de elaborar un proyecto de ley conjunto para presentarlo a consideración del Parlamento.

Según un recuento de los representantes de los diversos partidos que han expresado públicamente su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, se estaría tan solo a un voto para lograr la mayoría en la Cámara de Representantes (la cámara baja del Parlamento australiano), y ya se contaría con una mayoría en el Senado (la cámara alta). La incógnita reside en quienes aún no se han pronunciado, pero las perspectivas parecen favorables.

Eso es al menos lo que opina la propia hermana del primer ministro Tony Abbott, la abiertamente lesbiana Christine Forster,  que espera que antes de finalizar el año el matrimonio igualitario sea legal en Australia. Forster también recordaba el proceso irlandés: “La decisión de Irlanda, ver lo que ha ocurrido en la conservadora Irlanda … ver ese sorprendente resultado… le dirá a cualquiera que se oponga a esta reforma que es inevitable que se produzca en una democracia occidental desarrollada como la de Australia”.

El primer ministro italiano y las uniones civiles

Quien también se ha hecho eco del proceso irlandés es el primer ministro italiano, Matteo Renzi. El resultado en Irlanda sitúa a Italia, otra nación de tradición católica, como el único país de la Europa occidental que no reconoce los derechos de las parejas LGTB, ni mediante el matrimonio igualitario ni con la fórmula de la unión civil. Según el diario La Repubblica, Renzi declaraba tras conocer el resultado del referéndum irlandés que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. También expresaba su satisfacción Roberto Speranza, líder de su propia formación, el Partido Democrático, para quien “ahora es el turno de Italia”. Para Nichi Vendola, el abiertamente gay presidente de la región de Apulia, “Irlanda nos está dando una lección de civismo”.

El proceso de las uniones civiles en Italia se encuentra en trámite parlamentario. La misma Corte Constitucional dictaminaba en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no fuera el matrimonio (si bien tampoco haya nada que lo impida). Sin embargo, el Parlamento italiano sigue sin resolver definitivamente al respecto, pese a disponer de una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. El propio Matteo Renzi supeditaba el pasado verano la aprobación de la ley de uniones civiles al éxito de su paquete de reformas políticas.

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, aunque en principio le quedaría una larga rodadura. Pero Cirinnà se ha mostrado muy esperanzada tras el referéndum irlandés, y ha declarado que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”. Esperemos que las declaraciones del primer ministro Renzi no hayan sido simplemente de cara a la galería, y que se cumplan las optimistas previsiones de Cirinnà.

Polonia no sigue la estela irlandesa

Donde continúa el inmovilismo en cuanto al reconocimiento de los derechos de las parejas LGTB es en Polonia, otro país de tradición católica. Su Parlamento ha rechazado un cuarto proyecto de ley de uniones civiles, que incluiría a las parejas del mismo sexo y les otorgaría derechos semejantes a los matrimonios. Un total de 215 diputados votaron en contra del proyecto, 146 lo hicieron a favor, 24 se abstuvieron y 75 se ausentaron.

Ya en enero de 2013 el Parlamento polaco rechazó tras un acalorado debate tres proyectos de unión civil abierta a las parejas del mismo sexo, uno de ellos promovido desde la gobernante PO (Plataforma Cívica) con el apoyo del primer ministro, Donald Tusk. Una derrota que provocó una auténtica fractura en el seno la PO entre su sector más liberal y su sector más conservador, liderado por el entonces ministro de Justicia Jarosław Gowin, vinculado al Opus Dei y con conocidos antecedentes homófobos.

Según Agata Chaber, dirigente del grupo Campaña Contra la Homofobia, “estamos siendo engañados por los políticos, en su mayoría conservadores, que dicen que Polonia no está lista para las uniones civiles, y mucho menos para el matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso es mentira, Polonia está preparada”.

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  1. Oscar

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