"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Los activistas LGTB Esperanza Montero y Antonio Pulido se presentan a las primarias de Podemos para las listas al Congreso

Esperanza Montero (Navarra) y Antonio Pulido (Madrid) son dos de los activistas LGTB que concurren a las elecciones primarias de Podemos (ya iniciadas, y que concluyen el 22 de julio) para la elaboración de las listas al Congreso de los Diputados y al Senado de la formación morada, liderada por Pablo Iglesias. Ambos dieron sus primeros pasos en el activismo desde RQTR, la asociación LGTB de la Universidad Complutense de Madrid. Entre 2004 y 2008, Pulido fue vicepresidente de esta organización, mientras que Montero participaba en campañas por la retirada de manuales de psicología que promovían las mal llamadas «terapias reparadoras» de la homosexualidad.

En 2009, Esperanza Montero fundó el grupo de Bisexuales de COGAM (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid). Una entidad de la que, posteriormente, acabaría siendo presidenta (entre 2012 y 2015). Por su parte, Antonio Pulido fue coordinador de ALEAS entre  2004 y 2008, así como miembro fundador de Liberacción LGTBI de izquierdas. Actualmente, Pulido está vinculado al movimiento de defensa de consumidores y usuarios, luchando activamente  contra la impunidad de los responsables de las estafas de la banca. Montero participa en Convocatoria por Madrid, plataforma liderada por Tania Sánchez, y es parte de la mesa de coordinación de Ahora Madrid Centro.

En las elecciones primarias de Podemos, los electores inscritos pueden votar a una lista completa de las que se les presentan o bien configurar su propia lista combinando candidatos de listas diferentes o seleccionando candidatos independientes. Esperanza Montero y Antonio Pulido, en este sentido, forman parte de la lista «Territorios CQP». Sea como fuere, los dos coinciden en la importancia de la elección de candidatos que visibilicen la diversidad sexual y que conozcan y luchen por los derechos LGTB. En este sentido, no se manifiestan como «competidores» de cualquier otro activista participante (como Luis Alegre, entre otros), sino más bien como potenciales colaboradores de una reivindicación común.

¿Por qué ha decido dar el paso y presentarse a las primarias de Podemos para las listas del Congreso?

Esperanza Montero (EM): He dedicado gran parte de mi vida a la lucha por la igualdad y los derechos de personas LGTBI, desde entidades como RQTR, FELGTB o COGAM, asociación que presidí durante dos años. Es innegable que estamos viviendo un proceso de cambio que genera esperanza e ilusión en mucha gente. Yo deseo participar en él. Deseo participar porque nuestros derechos deben ser una parte importante dentro de este proceso de cambio.

Antonio Pulido (AP): Porque es el momento de mojarse por el cambio real. Y, permitidme la metáfora, porque que no vale sumergirse solo hasta los hombros y nadar sin mojarse el pelo para no perder el peinado de permanente. Saldremos despeinadas de este proceso pero no nos importa.

Por otro lado creo que el compromiso en mis dos ámbitos de militancia, el de la igualdad y liberación LGTBI y el movimiento de los consumidores frente a la banca y grandes empresas, requieren de una visibilidad y voces en cualquier proceso debate como son las primarias. Me siento en el compromiso de tener que hacerlo.

—¿Qué grado de visibilización LGTB considera que hay en estos momentos en la Cámara baja?

EM: Bastante bajo. Lamentablemente existen muy pocas personas LGTBI visibles dentro del Parlamento y aún menos activistas por los derechos de lesbianas, ga¡s, transexuales, bisexuales e intersexuales. Estamos muy lejos del 1 de cada 10.

AP: Desde hace años ha habido voces valientes de aliados en defensa de la causa LGTBI. Me viene a la mente referentes como Marisa Castro, una gran diputada feminista que presentó la primera ley de matrimonio homosexual en 2001 u otras tantas que lo hicieron en momentos difíciles.

No obstante la visibilidad propia como colectivo ha sido mínima, y la atención institucional menor aún. Necesitamos voces LGTBI en el Congreso porque nuestra lucha lo requiere y porque no habrá cambio sin los valores que representamos.

Por otra parte, si las fuerzas políticas del cambio no tomamos nota de la necesidad de apostar por la visibilidad en primera línea de activistas LGTBI podríamos perder este tren. Existiría por lo tanto riesgo de que otras formaciones políticas conservadoras llevasen al Congreso a algún representante de la parte más conservadora de nuestro colectivo, para apropiarse de una idea peligrosa de “normalidad” con un discurso incluso contrario a la diversidad, solidaridad e igualdad real.

La visibilidad LGTBI en el congreso ha de ser feminista, transformadora y antipatriarcal. Espero que algún día veamos a activistas trans “dando caña” en el hemiciclo.

—Uno de los colectivos más vulnerables de la comunidad LGTB, el de las personas trans, adolece de una legislación estatal que reconozca la despatologización y se adapte a su realidad. ¿Apoyaría la redacción y la aprobación de una ley en este sentido?

EM: En COGAM participamos en la elaboración de la ley integral de transexualidad en la Comunidad de Madrid que lamentablemente el PP decidió ni tomar en consideración.

Creo que es necesaria una ley estatal más allá de la que existe actualmente. Que no patologice a las personas trans, que tenga en cuenta la realidad de menores y mayores, que facilite el proceso para que que unx pueda vivir conforme a su género sentido. Aunque las líneas rojas de esta ley deberían marcarlas las asociaciones.

AP: Sin duda, sí. Ya vimos cómo en anteriores etapas, cuando el matrimonio homosexual era la una bandera “vendible” políticamente, el Gobierno de entonces dejó al margen a las personas trans en políticas efectivas para la igualdad real. Los que estuvimos en esa etapa (entonces yo estaba en una multimilitancia desde RQTR, Liberacción, ALEAS) vimos con amargura como se intentaba silenciar esta reivindicación, incluso por parte de algunos grupos oficialistas que negaban la urgencia de políticas públicas positivas para las personas trans.

Debemos aprender esa lección y colocar esta reivindicación trans como bandera para que nadie se quede atrás.

—¿Considera necesario un nuevo plan nacional para la lucha y la prevención del VIH-Sida?

EM: Desde luego que sí. Hay que revertir los recortes en Sanidad, que han tenido unas consecuencias terribles.

El Plan Nacional contra el VIH-Sida se ha visto seriamente afectado, con un descenso dramático en su presupuesto y con la consecuencia de un aumento exponencial de las ITS. Hace falta alcanzar un nuevo plan que contemple desde la prevención a la lucha contra la discriminación a las personas VIH positivas.

AP: Sí, e incluso ir más allá, que este parta de un pacto de estado sobre el VIH-Sida que aúne a agentes sociales, profesionales e instituciones y que trate de manera transversal medidas en los ámbitos educativo, sanitario, laboral, asistencial, mediático, etc. Este ha de tener como pilar fundamental unos servicios públicos efectivos y universales (especialmente para los grupos más vulnerables) en materia de prevención, tratamiento y apoyo.

—Hace unos días conocíamos el despido de un camarero en Chueca, tras revelarle a su jefa que vivía con VIH… ¿Qué medidas propondría para evitar la discriminación que padecen, en ámbitos como el laboral, algunas personas por su estado serológico?

EM: Una ley de igualdad de trato y no discriminación, como piden los colectivos. Pero también son necesarios planes de concienciación, no solo en el ámbito laboral, sino en todos los ámbitos.

AP: Tenemos algunas herramientas legales como el artículo 17 del Estatuto de los Trabajadores que prohíbe cualquier discriminación en las relaciones laborales o el Código Penal en su artículo 512, pero como es habitual o bien es insuficiente o bien no se aplica. Es necesario que se actúe ejemplarmente contra las empresas que discriminen a las personas VIH positivas y que se apliquen medidas como la inhabilitación de uno a cuatro años de aquellas personas que discriminen por acción u omisión. Junto a ello son necesarias las políticas positivas en materia de empleo y de sensibilización y por supuesto revisar algunos convenios.

—Si resulta elegido en las primarias y, posteriormente, tras las elecciones, ¿se plantea la posibilidad de revisar el actual convenio de adopciones con Rusia, que discrimina a las familias homoparentales?

EM: Por supuesto que sí.  Es un convenio discriminatorio.

AP: Sí. No toleraremos que existan ni leyes, ni medidas, ni convenios firmados por las instituciones públicas o privadas que discriminen a las personas LGTBI, más si cabe de esta manera tan evidente. Lo más relevante de todo es constatar que nuestro marco constitucional (y el bipartidismo que lo sostiene) permita acuerdos tan evidentemente discriminatorios y heteropatriarcales como este. Ello nos da un argumento más para su cuestionamiento como marco válido en el que quepamos todas y para que empecemos a construir un nuevo proceso como el que plantean Podemos y otras fuerzas sociales.

—Desde los distintos colectivos LGTB también se viene reclamando una ley que contemple de forma específica los delitos motivados por el odio LGTBfóbico. ¿Cuál es su postura al respecto?

EM: La necesitamos. En Cataluña se aprobó una ley puntera no hace muchos meses, específica contra la LGTBIfobia. En mi opinión debería recogerse dentro de una ley de igualdad de trato y no discriminación dentro de un marco de protección integral contra los delitos de odio.  También debería ir acompañada de medidas formativas para las fuerzas de seguridad del estado y el resto de funcionarios públicos.

AP: Es necesaria una ley integral contra la LGTBfobia, no sólo reactiva ante los delitos de odio sino que además plantee medidas positivas para avanzar a la tan ansiada igualdad y diversidad real. Esta ley integral ha de ampliar, mejorar y armonizar diversas leyes como el Código Penal, la Ley del Menor, la Ley de Identidad de Género, las leyes educativas, sanitarias, laborales, etc.

Debe ser una ley que por supuesto persiga y evite los delitos de odio, pero que vaya más allá: que permita unas escuelas sin armarios, que proteja a las personas LGTBI migrantes, que evite la discriminación laboral, que visibilice a las mujeres lesbianas y trans, etc. y en definitiva que garantice que cualquier política pública no incurra en una visión heteronormativa como viene siendo hasta ahora. En cuanto a las medidas judiciales destacaría además la posibilidad de crear una Fiscalía especial contra los delitos de LGTBIfobia con medios y capacidad real no solo para registrar y resolver estos sino también para actuar de oficio.

—¿Cree que en el ámbito LGTB Podemos podrá llegar a acuerdos con otras formaciones en el Congreso de los Diputados?

EM: Siempre y cuando se cumplan los mínimos marcados para garantizar nuestros derechos y la igualdad no veo por qué no hacerlo.

AP: Claro que podemos, aunque somos conscientes de que algunas fuerzas políticas se presentan con objetivos claramente reaccionarios y opuestos a los derechos LGTBI. Pero, sin duda, será más fácil cualquier avance y acuerdo si conseguimos una victoria electoral que haga que los actuales partidos dominantes reciban el mensaje de cambio en el cual estamos los defensores y activistas LGTBI.

—¿Cuáles serían sus líneas rojas?

EM: La igualdad. No podría votar en contra de nuestros derechos o de medidas que fuesen discriminatorias. Me presento a estas primarias para ser fiel a mis creencias, a mi trayectoria activista y para trabajar por la igualdad.

AP: Unas cuantas, pero destacaría una a la que no renunciaría: la laicidad del estado y la derogación del Concordato con el Vaticano.

—¿Podría hacer un breve alegato a favor de su elección en las primarias de Podemos?

EM: En estas primarias participamos personas LGTBI como Luis Alegre (en la lista de Pablo Iglesias), Antonio Pulido (territorios CQP) o yo misma (también en territorios CQP).

Políticos como Pedro Zerolo o Beatriz Gimeno han demostrado que la presencia de activistas en espacios de representación pública puede marcar la diferencia en los derechos de las personas LGTBI, en los derechos de las mujeres, en la igualdad. Podemos es un actor fundamental en el proceso de cambio en este país. Nuestros derechos también deberían ser protagonistas del cambio.

AP: Simplemente animar a votar y a participar en el proceso para que la voz LGTBI esté en primera línea en este cambio que se acerca. Creo que tanto Esperanza Montero, con la que tengo el orgullo de compartir lista, así como Luis Alegre, entre otros, y yo mismo, vamos a teñir de rosa todo lo que se nos ponga por delante.

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Comentarios
  1. Jajaja

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