"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Detenido y expulsado de Rusia un pastor estadounidense al que se acusaba de pretender celebrar matrimonios de parejas del mismo sexo

Jim Mulcahy 2La Policía rusa ha detenido al pastor estadounidense Jim Mulcahy, que se encontraba realizando un encuentro con miembros del colectivo LGTB en la ciudad de Samara, bajo la acusación de que pretendía celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. Tras horas de interrogatorio, ha sido puesto a disposición judicial y condenado a pagar una multa y abandonar el país por violar los términos de su visado de turista. La detención ha sido difundida por la cadena de televisión NTV, de filiación progubernamental y carácter sensacionalista, que ha vertido contra Mulcahy todo tipo de infundios.

Jim Mulcahy, de 72 años y originario de Boston, es el coordinador en el este Europa de la Comunidad de Iglesias Metropolitanas. La organización, con sede en los Estados Unidos, mantiene estrechos lazos con la comunidad LGTB, hasta el punto de que una de sus iglesias integrantes fue la primera en celebrar el matrimonio religioso de una pareja del mismo sexo en el país americano, sin bien no ofrece ese tipo de servicio en Europa.

Mulcahy reside desde hace unos años en la ciudad ucraniana de Krivói Rog, desde donde realiza su labor pastoral y de coordinación. Días atrás, comunicó a través de su página de Facebook que iba a realizar un viaje a la vecina Rusia. En ese momento, fue contactado por la asociación LGTB Avers, que tiene su sede en la ciudad de Samara, una ciudad de más de un millón de habitantes situada a 760 kilómetros al sudeste de Moscú. Mulcahy aceptó tener un encuentro con ellos para tratar sobre asuntos de actualidad.

Una vez en Samara, se reunió con un grupo de unas doce personas, con quienes debatió acerca de los derechos de las personas LGTB en Rusia, la pretendida intromisión de Occidente en los asuntos rusos, o las dificultades de las confesiones religiosas que no cuentan con el apoyo del Estado. Recientemente, se ha aprobado una ley que prohíbe el proselitismo religioso fuera de los templos, incluida la predicación y la difusión de textos religiosos, de la que está exenta la Iglesia ortodoxa.

Cuando se estaba celebrando la reunión, irrumpieron cuatro agentes de Policía, que procedieron a detener al pastor Mulcahy alegando que habían recibido la denuncia de que iba a celebrar el matrimonio de una pareja del mismo sexo. Tras amenazarle con esposarle si no colaboraba, Mulcahy fue conducido a comisaría, donde fue interrogado durante ocho largas horas. A pesar de que informó de que era diabético y padecía un cáncer de próstata, no le fue permitido acudir a su hotel para recoger su medicación.

La noticia fue difundida por la cadena de televisión NTV, de filiación progubernamental y estilo sensacionalista, que realizó un reportaje en el que ponía en tela de juicio la condición de Mulcahy como pastor, afirmando que se había convertido al cristianismo ortodoxo, lo que el pastor posteriormente negó con rotundidad. También se afirmaba que el clérigo había realizado diversos seminarios religiosos en Rusia, además de celebrar ceremonias no especificadas para homosexuales, todo ello sin prueba ni fundamento algunos.

Los activistas de Avers informaron inmediatamente de la detención a través de la redes sociales, ocasionando que desde todas partes del mundo, incluida la familia de Mulcahy en los Estados Unidos, se realizaran llamadas a la comisaría de Samala para interesarse por la situación del pastor.

Tras el largo interrogatorio, Mulcahy fue puesto a disposición judicial. El tribunal, ante el que no se pudo demostrar que Mulcahy fuera a celebrar matrimonios de parejas del mismo sexo, terminó  condenándole a una multa de 2.000 rublos (27 euros, 30 dólares) y a abandonar el país en el plazo de cinco días, por el cargo de haber violado los términos de su visado al participar en actividades religiosas fuera de los templos, en aplicación de la ley contra el proselitismo.

Vera Bochkareva , portavoz de Avers, expresaba su preocupación “por que las organizaciones LGTB se están etiquetando como agentes extranjeros o incluso sufren agresiones físicas. Grupos como el nuestro mantienen una relación crítica con las autoridades”.

Una vez en Ucrania, Mulcahy ha apelado la decisión del juez, además de negar todos los infundios propagados por la cadena NTV. El pastor afirma que ha hecho muchos amigos entre la comunidad LGTB rusa, y que quiere volver a visitarlos de nuevo como turista. “Crecí durante la Guerra Fría creyendo que Rusia era un lugar sombrío frío”, afirma Mulcahy, “pero, una vez que he visitado el país, la hospitalidad del pueblo ruso ha hecho que cambie de opinión”.

La absoluta desprotección de la comunidad LGTB rusa

Dosmanzanas realiza un seguimiento bastante intensivo de las noticias sobre la terrible realidad LGTB de Rusia. Desde la aprobación de las leyes homófobas de estado, no hemos dejado de trasladar a nuestros lectores informaciones sobre la práctica impunidad de los grupos homófobos, dedicados a la extorsión, acoso, tortura e incluso asesinato de personas LGTB, y que son muy tímidamente perseguidos por las autoridades.

De hecho, en lugar de perseguir activamente a quienes agreden y torturan, las autoridades alientan aún más la homofobia con leyes como la aprobada en 2013, que prohíbe informar positivamente de la homosexualidad a menores, a la vez que permite que quienes simplemente enarbolan una bandera arcoíris o reivindican la celebración del Orgullo sean detenidos, sancionados con multas considerables o incluso encarcelados. Y aun así sigue habiendo valientes que se atreven a dar la cara, como el joven Ivan Kravistin, del que hablábamos hace unos meses, que se niega a volver al armario y hacer más discreta su apariencia pese a haber sufrido una grave agresión por parte de un hombre al que no gustó su aspecto de “maricón”. Kravistin sí que denunció, y aunque el agresor fue acusado de “gamberrismo” no hubo la más mínima intención de considerar el ataque un crimen de odio…

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