"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Una pareja gay, agredida en julio en Fuenlabrada, obligada a soportar nuevos insultos de su agresor a la salida del juzgado

La justicia española no solo continúa ignorando en buena parte las agresiones por LGTBfobia: es que en algunos casos llega a mostrar una absoluta falta de empatía hacía las víctimas. No podemos decir otra cosa tras conocer la historia que el colectivo Arcópoli ha hecho pública sobre lo sucedido la pasada semana a una pareja gay en Fuenlabrada.

Ya en su momento Arcópoli denunció públicamente la primera agresión sufrida por la pareja, que tuvo lugar el pasado 27 de julio y en su momento fue la número 186 de las registradas por el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia. Y. A.,  de 23 años, y J. D., de 37, paseaban cerca de la estación de Cercanías Fuenlabrada Central cuando se les acercó un individuo que al verles de la mano les gritó «maricones de mierda, hijos de puta, escorias». Uno de los chicos le recriminó que les insultase, a lo que el agresor respondió con un empujón. El otro chico se interpuso y recibió un fuerte puñetazo. El agresor siguió increpándoles y les amenazó con que si volvía a verlos él y amigos a los que llamaría les darían una paliza. Los chicos apresuraron el paso hasta las taquillas de Cercanías. Gracias a la colaboración del personal de RENFE el agresor, de 24 años, fue detenido y la Policía Nacional pudo identificarle. El chico que recibió el puñetazo en la cabeza precisó por su parte asistencia sanitaria.

En su momento, la pareja presentó la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional. Los colectivos Arcópoli y Fuenlaentiende les prestaron asesoramiento jurídico, y el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, entidad de la que son promotores, puso el caso en conocimiento de la Fiscalía de Delitos de Odio de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, según asegura ahora Arcópoli en un comunicado, «pese al desgarrador testimonio de las víctimas, ni la jueza ni la Fiscalía consideraron la agresión como delito de odio, pese a los insultos homófobos constantes». El comunicado se hizo público el pasado miércoles, un día después de que tuviera lugar una vista que la jueza acabó suspendiendo. Siempre según el comunicado de Arcópoli, la jueza consideró al menos que el presunto delito no era leve sino grave, y que por tanto debían abrirse diligencias previas.

Lo peor, sin embargo, estaba por llegar. A la salida del juzgado, cuando los dos agredidos iban acompañadas del abogado y de la trabajadora social de Arcópoli, el denunciado volvió a insultarlos. «No tenéis vergüenza, abusadores de niños, abusadores de discapacitados, sois unos mierdas, hijos de puta», les llamó,  según el relato de Arcópoli. «Finalmente tanto las víctimas como los trabajadores de Arcópoli se refugiaron en una cafetería de la estación y el agresor volvió a salir a la calle y se fue gritándole al aire», detalla el comunicado. «Una de las víctimas sufrió un ataque de nervios y mientras llamaban a la policía le pidieron una tila. La Policía Nacional acudió en menos de 10 minutos al lugar de los hechos y mientras tomaban declaración a las víctimas de nuevo estuvieron rastreando las inmediaciones», añade.

Arcópoli ha vuelto a poner en conocimiento de la Fiscalía de Delitos de Odio lo sucedido. «Con el incidente de ayer, tenemos registrados 252 incidentes de odio por LGTBfobia en la Comunidad de Madrid en lo que llevamos de 2018», explican desde este colectivo, que ha mostrado «un gran pesar por todo lo acontecido». «Es preocupante que ni la jueza ni la Fiscalía vieran el delito de odio con la denuncia interpuesta y ampliada. Es muy peligroso que sean citados a la misma hora las víctimas y el presunto agresor y coincidan en los pasillos del juzgado y es lamentable que a la salida volvieran a sufrir un incidente, estando en riesgo la integridad de las víctimas y de los trabajadores de Arcópoli que les acompañaban», denuncia el colectivo madrileño.

«Lo ocurrido es una clara explicación del índice de infradenuncias en España: las víctimas siguen teniendo miedo a acudir a denunciar, a coincidir con los agresores y a recordar ese incidente tan estresante una y otra vez, máxime delante de quien lo ha causado. Además, el hecho de que no se apreciara delito de odio en un caso tan claro hace crecer la sensación de que la justicia en nuestro país no tiene sensibilidad hacia estos casos que hacen tanto daño a las víctimas», declaraba Rubén López, director del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia.

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