"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

25º LesGaiCineMad (II): críticas de «El cazador», «Alice Júnior», «Ellie & Abbie (& Ellie’s Dead Aunt)», «Yo adolescente», «Before We Grow Old», «El viaje de Monalisa», «Todos tenemos un muerto en el placard o un hijo en el clóset» y «Queering the Script»

El LesGaiCineMad llega a su fin este fin de semana, tras traer a Madrid, como siempre, algunas de las películas LGTB más interesantes del momento. La semana pasada hablé de los diez títulos que conforman la excelente Sección Oficial [ver artículo] y hoy haré lo propio con ocho obras de secciones paralelas.

El cazador es el último trabajo del argentino Marco Berger, uno de los grandes nombres del cine LGTB independiente. De hecho, el LesGaiCineMad le dedicó el año pasado una retrospectiva estupenda que me sirvió para entrevistarlo en persona y hablar de las que en mi opinión son sus dos mejores películas, Taekwondo (2016) y Un rubio (2019) [ver artículo]. La cinta que nos ocupa está un peldaño por debajo, pero no carece de interés. Juan Pablo Cestero, Lautaro Rodríguez, Juan Barberini y Patricio Rodríguez protagonizan un tenso drama plagado de interrogantes que, siguiendo la estela de Ausente (2011), profundiza aún más en el thriller como metáfora del absurdamente prohibido deseo adolescente.

En la brasileña Alice Júnior, la joven Anne Celestino encarna a una influencer trans que debe cambiar la vibrante ciudad brasileña de Recife para mudarse a un pueblo mojigato del sur a raíz del trabajo de su padre, pasando así de un universo en el que su identidad es perfectamente normal a otro donde nada de lo ya conseguido le servirá. Gracias a su carismática personalidad y una envidiable seguridad en sí misma, la joven hace amigos y, como cabía esperar, logra poco a poco cambiar la conservadora mentalidad de quienes la rodean. Escrita por Luiz Bertazzo y Adriel Nizer Silva y dirigida por Gil Baroni, esta comedia es fresca y desprejuiciada, un raro, y bienvenido, ejemplo de cine comercial en torno a la identidad trans.

Desde la lejana Australia llega Ellie & Abbie (& Ellie’s Dead Aunt), ópera prima de Monica Zanetti. Ellie (Sophie Hawkshaw) es una joven de 17 años que busca el coraje necesario para pedir a su compañera de clase Abbie (Zoe Terakes) que salga con ella. Por suerte para Ellie, su tía (Julia Billington), una activista lesbiana que falleció en los 80, se presenta como un hada madrina para ofrecerle su inestimable consejo. Marta Dusseldorp, Bridie Connell y Rachel House completan un reparto plenamente femenino que rehúye los clichés habituales de los personajes de las comedias adolescentes. El resultado es irregular, a destacar cierta torpeza a la hora de adentrarse en senderos dramáticos, pero tiene toques muy simpáticos y sirve de homenaje a la lucha LGTB de la generación anterior.

Renato Quattordio, estrella Disney (es Catorce en la serie de O11CE), encarna con mucho carisma al protagonista de Yo, adolescente, quien vive un año sumamente atormentado tras el suicidio de un amigo y el incendio del local de baile que solía frecuentar. Los también populares Malena Narvay, Thomas Lepera y Jerónimo Bosia (todos ellos acumulan decenas de miles de seguidores en Instagram, y no solo por ser monos) completan el reparto ideal para dar vida a los personajes de la novela de Nicolás Zamorano, que, bajo la sensible realización de Lucas Santa Ana, resulta algo confusa a nivel tonal pero muy entretenida. Por cierto, la tenéis muy a mano, que ya está en Netflix.

Before We Grow Old (Heute oder morgen) muestra a Niels (simpático Maximilian Hildebrandt) y María (una Paula Knüpling que recuerda por momentos a la Jodie Comer de Killing Eve), unos veinteañeros berlineses que forman una pareja harto liberal que se ve desestabilizada ante la llegada de una atractiva estudiante londinense llamada Chloë (Tala Gouveia, protagonista de la serie McDonald & Dodds). Los tres son bisexuales y abiertos de mente, pero no tanto como les gustaría. Al final, la película puede criticarse por los dos extremos: por conectar una vez más la bisexualidad con la promiscuidad o por no ser suficientemente valiente a la hora de la verdad. Aun así, la sólida dirección de Thomas Moritz Helm, que firma el guion junto a Jan Schomburg, mantiene el interés del espectador hasta el final.

La simpáticamente denominada Todos tenemos un muerto en el placard o un hijo en el clóset es la última exploración familiar de Nicolas Teté, director de Últimas vacaciones en familia (2011) y Ónix (2015). En esta ocasión, el argentino cuenta, en clave de dramedia, la historia de un joven homosexual (entrañable Facundo Gambandé) cuyo regreso al pueblo natal para festejar el aniversario de sus padres despierta múltiples conflictos familiares: su novio lo deja, su padre lo recrimina por no querer hacerse cargo de la empresa familiar, su madre admite no haber aceptado su homosexualidad y su hermano se ve envuelto en un potencial escándalo. La película no termina de encontrar el tono y cae en algún que otro cliché, pero ofrece una importante reflexión sobre la crisis de identidad que ser gay puede acarrear incluso cuando, técnicamente, ya se ha conseguido la aceptación.

En 1995, cuando desarrollaba una prometedora carrera teatral en Chile, el artista escénico Iván Ojeda fue invitado a Nueva York a estudiar en el New Dramatists. Enamorado de la libertad, Iván decidió quedarse para convertirse en Monalisa y trabajar como prostituta. Diecisiete años después, se reencuentra con su amiga Nicole Costa, que acaba de trasladarse a Nueva York. Juntos inician un viaje maravilloso en busca de la identidad, El viaje de Monalisa, que supone la acertada ópera prima de Costa, a quien conocimos como actriz en este mismo festival en la estupenda Los objetos amorosos (Adrián Silvestre, 2016) [crítica]. Por cierto, Iván Monalisa Ojeda, que se identifica como free spirit o gender nonconforming, ha firmado varios libros basados en sus propias y extraordinarias vivencias.

Por último, Queering the Script, de la canadiense Gabrielle Zilkha, analiza la evolución en la representación televisiva de las mujeres LGTB, a través de múltiples entrevistas en torno a series tan populares como Xena, la princesa guerrera (1995), Buffy, cazavampiros (1997), The L Word (2004), Los 100 (2014), Wynonna Earp (2016) o Pose (2018). Tal y como hacía el pequeño pero harto interesante libro El legado de Lexa (Marta Pita Dopico, 2019), este documental pone énfasis en esta etapa en la que las televisiones empezaron a añadir romances lésbicos a sus obras de género solo para ponerles fin de manera forzada y sangrienta. Y, claro, celebra que la hayamos dejado eso atrás. Es convencional pero revelador.

Hasta aquí mi cobertura del 25º LesGaiCineMad, al que todavía podéis acercaros este fin de semana para ver la que probablemente sea su mejor película, que no es otra que la de clausura: Suk Suk. Mis felicitaciones al evento por mantenerse a flote un año tan difícil como este. Porque Madrid lo necesita más que nunca.

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