Los primeros contrayentes fueron Javier Silva y Jaime Nazar, padres de dos hijos, que se casaron el pasado jueves en el Registro Civil de Providencia, en Santiago de Chile.
Tras las enmiendas de la Comisión Mixta de Senado y Cámara, el proyecto de ley ha sido aprobado este 7 de diciembre por votación en ambas cámaras legislativas.
La propuesta, presentada en 2017 (cuando aún era presidenta Michelle Bachelet) se ha visto acelerada después de que Sebastián Piñera diera un giro de 180 grados y se posicionase a favor.
«Pienso que ha llegado el tiempo del matrimonio igualitario en nuestro país», declaró Piñera, que ha anunciado la tramitación urgente del proyecto de ley que se discute desde 2017.
«Lo ocurrido a las jóvenes es particularmente lamentable al considerar que el agresor es un menor de edad, lo cual refleja lo arraigado del machismo, la lesbofobia y la misoginia en este país».
La agresión ocurrió el pasado 5 de junio. La justicia chilena ha admitido ahora la querella presentada contra los agresores por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH).
El recurso fue interpuesto por una pareja de mujeres legalmente casadas en España, una de ellas ciudadana chilena y otra ciudadana española, que tienen un hijo nacido en 2009.
También crece la sensación de que el avance en derechos se verá afectado. Pese a todo, la mayoría está de acuerdo con la suspensión de eventos masivos en favor de los derechos LGBTI.
El activismo chileno exige la aplicación a los asesinos de la «ley Zamudio» contra la delitos por LGTBIfobia aunque la víctima, en este caso, no fuera una persona LGTBI.
«Fletos», «sida», «tiramos el culo al aire» o «no a la ideología de género», son algunas de las pintadas realizadas en la sede de la organización LGTBI más prominente de Chile.
«Hay fuerzas del orden actuando con total impunidad para liberar su desprecio por los derechos humanos y también, en estos casos, para canalizar con golpizas su homofobia», denuncia el colectivo chileno.
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