La publicación en Internet de fotografías de la bandera LGTBI o unos pendientes con la imagen de un arcoíris han sido suficientes para condenas a multas o detenciones administrativas.
En 2023, las personas trans rusas eran dejadas fuera de la legalidad y se impedía que recibieran los tratamientos médicos necesarios. Por su parte, el Tribunal Supremo declaraba al colectivo LGTBI como «organización extremista».
Las personas LGTBI y sus reivindicaciones se consideran «agentes extranjeros», lo que en la actual situación bélica se traduce como traidores a la patria y uno de los motivos de la invasión de Ucrania.
La reforma establecerá la prohibición de informar positivamente o reivindicar los derechos de las personas LGTBI ante público de cualquier edad y el endurecimiento de las sanciones.
Russian LGBT Network estará obligada a incluir esta condición de «agente extranjero» en todas sus publicaciones, y se verá sometida a grandes procesos burocráticos, lo que entorpecerá su labor en gran medida.
Así lo muestra una encuesta periódica de un instituto ruso de opinión, según la cual el punto más bajo se produjo en 2013, año en que se aprobó la ley contra la «propaganda homosexual».
Mucho nos tememos que esta nueva condena apenas hará cambiar a las autoridades rusas, a las que en esta ocasión el tribunal europeo ni siquiera ha impuesto el pago de indemnizaciones a los demandantes.
Amenazas a organizaciones de aficionados LGTB, una grave agresión en la que la homofobia pudo jugar un papel determinante, detención del activista Peter Tatchell... El panorama no es precisamente tranquilizador.
“Después de los ataques sistemáticos contra personas LGTB en sus propios países, ahora están poniendo sus miras en promover la violencia y discriminación en todos los países del mundo”, denuncia OutRight Action International.
Aunque la situación de la comunidad LGTB en Bielorrusia es difícil desde hace años, la coincidencia de la redada con las campañas homófobas en Chechenia, Azerbaiyán y Tayikistán han hecho saltar las alarmas.
Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras han pedido a Rusia que paralice la expulsión del periodista, que ha intentado autolesionarse tras conocer la decisión.
Por seis votos a uno (este último de un juez ruso), el alto tribunal europeo considera que estas leyes atentan contra la libertad de expresión y violan el principio de no discriminación.
En el caso español, las autoridades rusas explican que "la expresión pública de actitudes negativas hacia las personas con diferente orientación sexual no cuenta con la comprensión" de la población.
La transformación de un monumento de la era soviética en Kiev en "el arcoíris hecho por el hombre más grande del mundo", se vio truncada por las protestas LGTBfóbicas de grupos ultraderechistas.
Recent Comments