Las clínicas y talleres que pretenden “curar” la homosexualidad no son exclusivas de ningún país. Hace poco nos hicimos eco de los métodos -a veces brutales- de unos centros ilegales en Ecuador, y también existen iniciativas similares en países como México y Argentina.

Por ejemplo, este mismo mes ha tenido lugar en Guadalajara, México, el congreso ‘Camino a la castidad’, respaldado, como adelantábamos hace unas semanas, con dinero público: entre los patrocinadores figura la Secretaría de Gobierno del Estado de Jalisco, cuyo gobernador ya ocupó titulares hace poco por unas declaraciones homofóbicas. El principal orador fue ni más ni menos que Richard Cohen, autor del libro ‘Comprender y sanar la homosexualidad’, del que hablamos hace unos días a raíz de un acto en la Universidad de Sevilla.

Al parecer no todos los participantes estaban allí por voluntad propia, asistiendo algunos de ellos obligados por sus familias. Durante el congreso, los ponentes señalaron a los padres de familia como los causantes de la homosexualidad de sus hijos, “pues se ha comprobado que no vienen de hogares felices con sanas relaciones”, y se les impulsó mediante métodos poco ortodoxos a “encontrar el propósito de Dios para [sus] vidas” y “arrepentirse de sus pecados”.

Seminarios de contenido homofóbico en Argentina

En dicho país encontramos por ejemplo los organizados por el Grupo Integra (vinculado a los virulentamente homófobos Exodus y NARTH), de caracter fundamentalista cristiano, y donde “son bienvenidos todos aquellos que actualmente estén luchando en distintas áreas de las relaciones interpersonales y sexuales, [como] personas que luchan con tendencias homosexuales y lésbicas indeseadas” para experimentar “el Poder de la Cruz en la redención sexual y relacional.”

Y España no se libra

Por último, en un día como hoy merece la pena recordar que un 15% de españoles aún piensa que la homosexualidad es una enfermedad, y que Josep Antoni Duran i Lleida, uno de los dirigentes de Convergència i Unió, partido ganador de las elecciones en Cataluña de ayer, defendió hace no tanto a los psiquiatras que practican las denominadas “terapias reparadoras” de la homosexualidad.