Música, televisión y videojuegos

Poca cosa puede criticársele a la saga Metal Gear. Su primera entrega no sólo inventó un nuevo género: también revolucionó la forma en que un videojuego es capaz de contar una historia. La calidad de los gráficos, del guión y de la banda sonora se ha superado con cada nueva entrega…, y Snake –su protagonista múltiple– es uno de los más carismáticos jamás creados.

El soldado perfecto es de un humor negro y parco; un hombre que suele ser presa fácil de las adicciones, de la traición de sus compañeros y de la voluptuosidad femenina. Él sólo llevó las riendas de unas cuentas entregas de la saga, hasta que Hideo Kojima decidió darle un compañero coprotagonista para Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty.

Como buen sidekick, Raiden debía complementar al personaje de Snake. Allí donde el segundo era recio y veterano, el primero debía ser blando e inexperto. Si Snake se mostraba impasible, Raiden debía de verse afectado. Cuando Snake mostrara pocos escrúpulos, eficiencia y pertenencia a la soldadesca, Raiden debía de rozar lo pusilánime.

Como era de esperar, el novato se convirtió en el hazmerreír de algunos jugadores aficionados a la saga, que lo acusaron de ser “demasiado gay”. No ayudó, desde luego, el importante fragmento del juego en el que debían controlar a un Raiden completamente desnudo e indefenso –después de haber sido capturado–, hasta hallar la salida al encierro y recuperar su espada y ropas. Hideo Kojima y su equipo, atentos a la reacción de sus fans, tomaron buena nota de ello…

Así que Raiden se convirtió en un chiste andante. La cronología de MGS 3: Snake Eater (una precuela en toda regla) no permitía la aparición de Raiden; sin embargo decidieron “rendirle un homenaje” a través del personaje de Raikov, idéntico a éste en apariencia y “sentido de humor”. Resulta que Raikov es el toy boy del Coronel Volgin: el malo-malísimo de juego que no escapa al cliché nipón, y alardea en público de su homosexualidad y de su amante sumiso.

¡Quizás el camino de Raiden se enderezaría en MGS 4: Guns of the Patriots! Se nos prometió un regreso triunfal para el personaje, convertido en un cyborg ninja… gay. En efecto, el personaje hizo su entrada triunfal –vistiendo tacones y uñas largas– para tener una batalla contra Vamp: otro personaje rescatado de MGS 2, donde ya había dejado claro que, siendo tan malo como era, también debía de ser homosexual. Os aseguro que la lucha entre ambos roza a un tiempo el homoerotismo y los chistes homófobos de Bertín Osborne, por difícil e improbable que parezca la mezcla.

¿Qué futuro le depara a Raiden, ejemplo andante de que ser gay sigue siendo un chiste en algunos resquicios de la industria del entretenimiento? Pues protagonizar su propio videojuego: Metal Gear Rising: Revengeance. Hideo Kojima y su equipo finalmente tiraron la toalla, y tras un desarrollo en extremo problemático pasaron el testigo a Platinum Games. Y no podría ser una mejor noticia, porque el estudio de Hideki Kamiya cuenta con un historial excelente a pesar de su corta edad; además, fue el responsable de Bayonetta: uno de los mejores beat ‘em up de la presente generación de consolas, protagonizado por una diva despampanante, amnésica y con auténtico sentido de humor. El mismo que esperamos de un Raiden remozado ahora que ha caído en buenas manos.