El Parlamento portugués ha rechazado modificar las leyes de adopción para permitir a las parejas casadas del mismo sexo adoptar hijos conjuntamente. Buena parte de la derecha (mayoritaria en el actual Parlamento) y el Partido Comunista se han opuesto, mientras que Verdes (PEV), Bloque de Izquierda (BE) y parte de los socialistas votaron a favor.

Se presentaron a discusión dos proyectos, uno del BE y otro del PEV. Los diputados de ambas fuerzas votaron a favor de los dos proyectos. Los dos partidos más importantes del país, el Partido Social Demócrata (PSD, que pese a su nombre es un partido de centro-derecha, actualmente en el Gobierno) y el Partido Socialista (PS) dieron libertad de voto a sus diputados. La mayoría del PSD votó en contra, aunque siete diputados votaron a favor del proyecto del BE y nueve a favor del proyecto del PEV. Por su parte, de los 63 diputados socialistas presentes, 38 votaron a favor del proyecto del BE y 39 a favor del proyecto del PEV. El resto se dividieron entre la abstención y el voto negativo. El CDS-PP (derecha) votó en contra, aunque hubo un diputado que votó a favor.

Especialmente llamativo resultó el votó negativo del Partido Comunista, cuyo líder, Bernardino Soares, se amparó en lo que llamó “prudencia constructiva” en un asunto que según afirmó “no está suficientemente debatido y sedimentado en la sociedad”.

Tras el fracaso de las iniciativas del BE y PEV, varios diputados del PS han expresado su intención de promover un nuevo proyecto que legalice la “coadopción”, es decir, que en un matrimonio entre dos personas del mismo sexo se permita a uno de los cónyuges adoptar a los que ya son hijos del otro cónyuge.

Una discriminación de dudosa constitucionalidad

Portugal aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en febrero de 2010, aunque la ley incluyó una cláusula que impide a los matrimonios del mismo sexo optar a la adopción. Una limitación impuesta por el PS contra el criterio de otros grupos de izquierda, y que muchos consideraron inconstitucional, dado que la Constitución portuguesa recoge explícitamente el derecho a no ser discriminado por razones de orientación sexual.

Curiosamente, la ley de matrimonio fue sometida a revisión por el Tribunal Constitucional portugués por iniciativa del Presidente de la República, el conservador Aníbal Cavaco Silva. El Constitucional dio su visto bueno a la ley, excepto a la exclusión de la adopción, que “curiosamente” fue el único punto que Cavaco Silva, de forma intencionada, dejó fuera de la consulta, para evitar que precisamente fuera este el único punto en ser declarado inconstitucional.