"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Con Paraná y Mato Grosso del Sur ya son diez los territorios brasileños en los que es posible el matrimonio igualitario

El proceso de extensión del matrimonio igualitario en Brasil parece imparable. En los últimos días dos nuevos estados, Paraná y Mato Grosso del Sur, se han unido a la ya larga lista de territorios brasileños en los que las parejas del mismo sexo se pueden casar. Una avanzada realidad jurídica que contrasta paradójicamente con la homofobia y transfobia imperantes en amplios sectores de la sociedad brasileña, de la cual un significativo ejemplo son las últimas declaraciones del presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados brasileña, el evangélico Marco Feliciano.

El goteo de territorios brasileños en los que está permitido el matrimonio igualitario es constante desde que el Supremo Tribunal Federal de Brasil se pronunció en mayo de 2011 a favor del derecho de las parejas del mismo sexo a constituir una unión estable con los mismos derechos que los de los matrimonios heterosexuales. Aquel histórico fallo, de obligado cumplimiento, no suponía la legalización explícita del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero sí de todos los derechos derivados del mismo. La decisión consolidó, por ejemplo, el fallo del Tribunal de Justicia Superior (junto al Supremo Tribunal Federal, una de las dos instancias judiciales más importantes del país) que ya un año antes había abierto la puerta a las adopciones homoparentales.

Desde entonces se han ido acumulando tanto sentencias judiciales como decisiones de las diferentes administraciones de justicia favorables al matrimonio igualitario. En junio de 2011, dos tribunales, uno en São Paulo y otro en Brasilia, reconocían los dos primeros matrimonios entre personas del mismo sexo, uno gay y otro lésbico. Era el comienzo de un lento pero progresivo goteo de parejas que poco a poco han ido viendo reconocidas sus uniones estables como matrimonios en diferentes puntos del país. En octubre de 2011 era el Tribunal de Justicia Superior el que se pronunciaba. El fallo señalaba que es perfectamente constitucional que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio, por lo que autorizaba que dos mujeres que convivían desde hace cinco años se convirtieran en esposas. Pese a que se refería solo a la pareja demandante y no era automáticamente extensivo a otros casos, el fallo sentaba un importante precedente. Y más allá de los casos individuales, en enero de este año era la administración de justicia del pequeño estado de Alagoas la que emitía una orden que permitía a las parejas del mismo sexo tramitar sus peticiones de matrimonio sin necesidad de resolución judicial previa. Decisiones similares se han adoptado después en Sergipe, en Espírito Santo, en Bahía, en el Distrito Federal, en Piauí, en São Paulo y en Ceará, el último de los estados a los que nos habíamos referido en dosmanzanas hace solo un par de semanas. Desde entonces se han sumado Paraná y Mato Grosso del Sur. Todos estos territorios (9 de los 26 estados brasileños y el Distrito federal) reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo sin necesidad de un fallo judicial previo, ya sea por celebración directa o mediante conversión en matrimonios de uniones estables registradas previamente.

La situación del matrimonio igualitario en Brasil, aunque confusa, se encamina así hacia un reconocimiento territorial global. Según informaciones de las que nos hicimos eco en su momento, el Supremo Tribunal Federal tenía intención de pronunciarse de forma explícita sobre el tema, al haber llegado hasta su jurisdicción el caso de una pareja de Río de Janeiro a la que se le negó el derecho a convertir su unión estable en matrimonio. Un fallo que en nuestro conocimiento continúa sin producirse, pero que podría consagrar el matrimonio para todas las parejas del mismo sexo del país.

Y es que los avances legales en materia LGTB en Brasil se han producido sobre todo gracias a decisiones judiciales. Más complicada parece la vía legislativa, pese a que hace ahora dos años se constituyó un frente parlamentario a favor del matrimonio igualitario (entre otros derechos) promovida por el diputado abiertamente gay Jean Wyllys. Hace un año, recordamos, fue lanzada una importante campaña a favor de su aprobación en la que participaron destacadas personalidades del mundo de la cultura, como Caetano Veloso o Chico Buarque. En el Senado brasileño, por otra parte, ha sido introducido un proyecto de ley de uniones civiles entre dos personas, sin especificar que tengan que ser de distinto sexo.

Homofobia del presidente de la Comisión de Derechos Humanos

Buenas noticias en el ámbito jurídico que contrastan sin embargo con la homofobia y transfobia imperantes en importantes sectores de la sociedad brasileña. Cada año se producen en Brasil, recordemos, decenas de asesinatos de personas LGTB, sobre todo mujeres transexuales, ya sea a manos de clientes del trabajo sexual (al que muchas se ven abocadas) o por puro odio homófobo y tránsfobo.

Un odio que se extiende incluso al ámbito institucional, como demuestra la reciente elección de diputado evangélico homófobo Marco Feliciano para presidir la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Feliciano, miembro de PSC (Partido Social Cristiano de Brasil) fue elegido con el quórum necesario pese a las protestas de grupos LGTB y de defensa de los derechos humanos. Y es que el diputado y pastor evangélico forma parte de la denominada “base aliada”, la coalición de fuerzas que sostiene al Gobierno de Dilma Rouseff, a la que pareció importarle poco colocar a un personaje así al frente de tan importante comisión.

La última barbaridad homófoba de Marco Feliciano ha sido declararse víctima de una supuesta “dictadura gay” en una entrevista en la que también ha defendido que la homosexualidad puede ser “revertida” mediante “ayuda psicológica y espiritual”. Declaraciones que por cierto no hacen sino incrementar el malestar entre numerosos diputados del PT (Partido de los Trabajadores, el partido de la presidenta brasileña), que ya desde el principio se mostraron disconformes con la elección de Feliciano. La última muestra de este malestar ha sido la firma de un documento por parte de anteriores presidentes y vicepresidentes de la Comisión de Derechos Humanos en el que repudian sus declaraciones y muestran su vergüenza por el descrédito que para la comisión supone su presidencia.

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Comentarios
  1. elio cesar
  2. ChaniArg.
  3. Daniel
  4. Daniel

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