"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Los Premios Óscar 2020 en clave LGTB: un paso atrás (pero larga vida a Elton John y Janelle Monáe)

La 92ª edición de los Premios de la Academia de Hollywood ha dado un paso atrás con respecto a la representación LGTB, si bien esto no ha tenido tanto que ver con la LGTBfobia de los votantes como con la falta de superproducciones de esta temática entre las que elegir. Así, la mejor película LGTB del año, Retrato de una mujer en llamas, de Céline Sciamma [crítica], era demasiado minimalista para los Oscars, no ayudando que Francia enviara en su lugar Los miserables, de Ladj Ly, a competir por el galardón a mejor película internacional, para el que probablemente sí habría sido escogida. Es una pena que ni siquiera la fotografía de Claire Mathon y el vestuario de Dorothée Guiraud hayan logrado al menos la candidatura, pero lo tenían difícil considerando que casi todos los huecos (hasta 41, para ser exactos) fueron este año copados por cuatro filmes dirigidos y protagonizados por hombres cishetero: 1917, de Sam Mendes; El irlandés, de Martin Scorsese; Érase una vez en.. Hollywood, de Quentin Tarantino, y Joker, de Todd Phillips.

Además, contrastando con la edición pasada [ver artículo], en la que tres de los cuatro intérpretes premiados lo fueron por personajes LGTB, este año sólo ha habido dos interpretaciones LGTB nominadas: la de Margot Robbie por el único personaje no real de El escándalo, de Jay Roach (por la que también fueron nominados la interpretación de Charlize Theron y el trabajo de maquillaje y peluquería de Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker, que se alzó con la estatuilla), y, claro está, la de Antonio Banderas en la fantástica Dolor y gloria, del emblemático Pedro Almodóvar [crítica], nominada también en el apartado de película internacional. En otras circunstancias, España habría tenido posibilidades de alzarse con este último entorchado, pero estábamos innegablemente ante el triunfo de Corea del Sur con Parásitos, la obra maestra de Bong Joon-ho que ha terminado convertida en la primera cinta de habla no inglesa que recoge el Óscar principal. Por cierto, entre las 93 aspirantes al codiciado Óscar a mejor película internacional también se encontraban: Solo nos queda bailar, de Levan Akin (Suecia) [crítica]; Monos, de Alejandro Landes (Colombia) [crítica]; Retablo, de Álvaro Delgado-Aparicio (Perú) [crítica], y la que podría haber sido la primera cinta de temática intersexual nominada, Yo, imposible, de Patricia Ortega (Venezuela) [crítica].

Por consiguiente, el único premio de corte LGTB de la noche fue el correspondiente a mejor canción, recogido por Elton John y su habitual colaborador, Bernie Taupin, por el tema «I’m Gonna Love Me Again» de Rocketman, de Dexter Fletcher [crítica], lo que es particularmente emotivo considerando que la película confiesa que Bernie (Jamie Bell) fue el primer amor (frustrado) de Elton (Taron Egerton). Tristemente, esta era la única candidatura del filme, que fue uno de los grandes perdedores de la mañana de las nominaciones al no lograr colarse en las categorías de vestuario (Julian Day), maquillaje y peluquería (Elizabeth Yianni-Georgiou, Tapio Salmi y Barrie Gower), sonido (Matthew Collinge, John Hayes, Mike Prestwood Smith y Danny Sheehan) y, claro, actor protagonista. De hecho, Taron Egerton, que trabajó duro en la campaña y consiguió el Globo de Oro a mejor actor de comedia o musical (así como candidaturas al SAG y el BAFTA), no quiso acompañar a Elton John en la interpretación de la canción en la gala, la cual fue muy colorista, muy divertida y, para qué negarlo, muy gay. Eso sí, la cinta sólo ganó este premio gracias a la falta de competencia

A nivel musical, hay que destacar también la introducción de Janelle Monáe, quien no dudo en definirse como persona negra y queer, o sea, diana de la discriminación. A este último tema se dedicó también el gran Joaquin Phoenix, mejor actor del año por la mentada Joker, que instó durante su discurso al mundo a plantar cara a la desigualdad en todas su formas, sea por especie, color, género u orientación sexual. La mejor actriz, Renée Zellweger, desaprovechó la oportunidad de hacer lo mismo aun cuando Judy Garland, la protagonista de Judy, de Rupert Goold, es todo un icono gay (tal y como se ve en el biopic). Por cierto, es una pena que Superempollonas, ópera prima de Olivia Wilde [crítica], se quedara a las puertas de la candidatura a mejor guion original, la cual sí recibió por parte de los BAFTA y el WGA. Y esto es todo: como se ha dicho, no ha sido una edición, o un año, demasiado importante para la representación LGTB en Hollywood, si bien el triunfo de la surcoreana Parásitos es digno de celebración por parte de todos los outsiders del Globo.

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  1. Antonio

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