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Solo como “histórica” se puede calificar la jornada de ayer para los derechos LGTB en Colombia. Por un lado, la Corte Constitucional avaló por seis votos contra tres el acceso de las parejas del mismo sexo a la adopción, aunque por el momento limita ese derecho a que uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro. Por otro lado, en un hito de visibilidad lésbica sin precedentes, dos ministras del gobierno confirmaron públicamente la existencia de una relación de pareja entre ellas.

El fallo del alto tribunal, del que fue ponente el magistrado Luis Guillermo Guerrero, expresa que “la Corte encuentra que se pueden comprometer los derechos constitucionales de los niños, cuando el Estado se abstiene de reconocer jurídicamente las relaciones de afecto y solidaridad, sólidas y estables, entre niños que tienen una única filiación, y los compañeros permanentes del mismo sexo del progenitor, con el que comparte la crianza, cuidado y manutención del menor. En esta hipótesis en las que de hecho se ha conformado este tipo de lazos, con el consentimiento del padre o madre, y que redundan en beneficio del menor, la falta de reconocimiento jurídico de tal vínculo se traduce en un déficit de protección del niño que amenaza el goce efectivo de sus derechos”.

La sentencia pone fin a la acción de tutela interpuesta por una pareja de lesbianas de Medellín, Ana Leiderman y Verónica Botero, dos mujeres que ante la imposibilidad de formalizar su matrimonio en Colombia contrajeron en 2005 unión civil en Alemania. Más tarde decidieron ser madres, para lo cual Leiderman se inseminó artificialmente con esperma donado por un conocido de la pareja. Tuvieron una niña, pero solo Leiderman figura legalmente como tal. En enero de 2009 Verónica Botero presentó una acción de tutela para que se le permitiera adoptarla, lo que dio lugar a una espiral judicial que acabó encallando en la Corte Constitucional, que en varias ocasiones anteriores había amagado con emitir una sentencia favorable para después demorarla. La pareja, de hecho, tiene ya otro hijo, del cual la madre biológica es en este caso Verónica Botero.

Aunque la semana pasada se daba prácticamente por hecho que el resultado sería favorable a la adopción por cinco votos a cuatro, la votación del jueves 21 quedó empatada cuatro a cuatro. Una novena magistrada, la doctora Martha Sáchica (que ocupa el puesto desde hace unas pocas semanas) se abstuvo de votar y pidió estudiar el expediente durante una semana más. Este jueves 28 se conocía el fallo, apoyado finalmente por seis de los nueve magistrados de la Corte.

Una decisión coherente con las previas

La decisión de la Corte Constitucional, es importante dejarlo claro, se refiere específicamente a la familia recurrente y no supone la apertura generalizada de la adopción a todas las parejas del mismo sexo. Quizá por eso el resultado de la votación final ha sido menos ajustado de lo que se preveía. Pero sí establece un precedente fundamental para que en casos similares (parejas del mismo sexo en las que uno de los miembros quiera adoptar a los que ya son reconocidos legalmente como hijos del otro) la justicia proceda del mismo modo.

El avance es importantísimo, y unido a lo que ya en 2011 determinó la Corte y posteriormente ha ratificado el Consejo de Estado (que las parejas del mismo sexo deben ser reconocidas como familia) configuran un marco jurídico considerablemente avanzado para las parejas LGTB en Colombia, un país en el que la realidad política hace muy complicado que puedan producirse avances por vía exclusivamente legislativa.

La Corte Constitucional de Colombia, recordemos, está también obligada a pronunciarse en algún momento sobre el matrimonio igualitario y así despejar la incertidumbre jurídica existente después de que ya existan al menos tres matrimonios entre personas del mismo sexo cuya validez ha sido reconocida por los tribunales.

La decisión de la Corte supone por último un jarro de agua helada a la estrategia de la Procuraduría General de la Nación, al frente de la cual se sitúa el homófobo Alejandro Ordoñez, un fervoroso católico que ha hecho de la lucha contra los derechos LGTBI uno de los ejes de su acción. Este jueves fue, sin duda, un día muy triste para Ordoñez.

Dos ministras del gobierno, pareja lésbica

La histórica decisión de la Corte Constitucional se acompañaba además de otro hito, en este caso de visibilidad LGTB, aunque no deja de tener un marcado significado político.  La ministra de Comercio, Industria y Turismo del gobierno de Juan Manuel Santos, Cecilia Álvarez, confirmaba públicamente su relación de pareja con su compañera de gabinete Gina Parody, ministra de Educación. Fue en una entrevista a RCN La Radio, donde Álvarez era preguntada expresamente por las implicaciones que su relación podría tener en su acción de gobierno. “Yo me pregunto, ¿por qué estas preguntas no se las hacen a los hombres? ¿Cuántos hombres con tendencias como la nuestra han estado en los gabinetes? Yo no puedo desconocer lo que soy y nunca se habló de eso; el presidente, como ser humano que es, siempre habló de mis capacidades y me imagino que en el caso de Gina también”, respondió.

“Le doy gracias al presidente porque nunca, nunca, se metió en el tema personal, sino que vio las cualidades profesionales de nosotras”, añadió Álvarez, que ya fue ministra de Transporte en el anterior gobierno de Santos. “Hay una persona que tiene méritos, y yo lo he demostrado en el sector privado y en el sector público. Y afortunadamente las épocas de persecución y rechazo ya pasaron”, apostilló.

Cecilia Álvarez es ingeniera industrial y ya ocupó la cartera de Transportes entre 2012 y 2014, respaldada por el Partido de la U (el partido del presidente Santos).  Gina Parody, abogada, se convirtió en 2006 en la senadora más joven de la historia del país por el Partido de la U, cargo y formación que luego abandonó por diferencias ideológicas para presentarse como independiente a la alcaldía de Bogotá. Fue de hecho consejera presidencial para los asuntos de la capital. Tras la reelección de Santos, el presidente decidió contar con ella para la cartera de Educación.

Un gobierno, el de Juan Manuel Santos, claramente más comprometido con las personas LGTB en su segundo mandato después de este colectivo fuera uno de los que hicieron posible su victoria en la segunda vuelta de las pasadas elecciones presidenciales frente al candidato uribista, Óscar Iván Zuluaga, fuertemente apoyado por las iglesias evangélicas, pentecostales y carismáticas, para las cuales la oposición a los derechos LGTBI es clave.

Holanda es el país del mundo en el que más alto es el porcentaje de población que cree que la zona en la que vive es un buen lugar para vivir si eres gay o lesbiana (el 83 %). Le siguen, por este orden, Islandia, Canadá, España, Reino Unido e Irlanda. Por el contrario, Senegal es el país en el que más bajo es dicho porcentaje, seguido de Pakistán, Uganda, Mali, Indonesia, Etiopía y Afganistán. Es el resultado de una encuesta realizada por Gallup entre 2009 y 2013 en 123 países. Conviene precisar, por lo que a los “más homófobos” se refiere, que la encuesta deja fuera a más de una decena de países en los que ni siquiera era viable plantear la pregunta…

De los seis “mejores” países, cinco de ellos han aprobado ya el matrimonio igualitario (Holanda, Islandia, Canadá, España y Reino Unido) mientras que el quinto (Irlanda) tiene previsto celebrar un referéndum sobre la materia en 2015. Parece, pues, que la igualdad jurídica en el acceso al matrimonio civil es un buen indicador (no el único, evidentemente) de la calidad de vida de gays y lesbianas. Hablamos, conviene dejarlo claro, de calidad de vida “percibida” por la población general, no por una muestra específica de gays y lesbianas. Quizá sea por eso que la encuesta arroja algunos resultados sorprendentes, como la relativa baja posición -por mencionar un ejemplo llamativo- de Luxemburgo, por detrás de países como Nicaragua o Colombia. O que Israel y Siria tengan porcentajes casi idénticos cuando la realidad de sus ciudadanos LGTB es diametralmente opuesta. Conviene darle a la encuesta, por tanto, un valor muy relativo.

Por el contrario, de los seis “peores” países, en cuatro de ellos las relaciones homosexuales son ilegales en todo el territorio, en uno (Indonesia) lo son en la provincia de Aceh, donde rige la sharía, y solo en Mali no están formalmente castigadas por la ley.

Si en lugar de fijarnos en los que responden que su zona “es un buen lugar” para gays y lesbianas nos fijamos en el porcentaje de los que responden que su zona “no es un buen lugar” para gays y lesbianas, el ranking de “peores” países varía ligeramente. Sigue encabezado por Senegal, pero seguido en esta ocasión por Malawi, Gabón, Níger, Mali y Uganda. En cualquier caso, como decíamos en la introducción, hay países en los que ni siquiera Gallup se atrevió a plantear la pregunta: Arabia Saudí, Baréin, Bután, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Jordania, Kuwait, Marruecos, Nigeria, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Yemen. En algunos de ellos la homosexualidad se castiga incluso con la muerte.

Si se consideran los resultados globalmente (considerando los 123 países como una unidad) solo el 28 % de los encuestados consideran que el lugar en el que viven es un buen lugar para gays y lesbianas. Está claro que en el mundo sigue siendo mayoritaria la homofobia.

En este enlace puedes acceder a la lista completa de países incluidos en la encuesta.

Mauricio Ruiz, un joven de 24 años, se acaba de convertir en el primer miembro de las Fuerzas Armadas de Chile que reconoce públicamente su homosexualidad. El marino gay ha ofrecido una rueda de prensa en la sede del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), acompañado de su pareja, diversos políticos, representantes de las embajadas de Finlandia y de la Unión Europea, así como destacados activistas LGTB chilenos. Sin embargo, a pesar de contar con el beneplacito de sus superiores para hablar sobre su orientación sexual, ningún oficial de la Armada ha hecho acto de presencia en el acto.

Mauricio Ruiz, destinado en el área de operaciones de la Armada en la ciudad de Valparaíso, se ha convertido en pionero a la hora de abrir la institución militar a la diversidad, a sus 196 años de historia. El joven militar es oriundo de Chillán (una ciudad de la región chilena del Biobío) e ingresó al servicio del ejército en 2012, tras hacer el servicio militar y cursar estudios en la Escuela de Grumetes y en la Academia Politécnica Naval.

Durante la rueda de prensa, el novio de Ruiz ha sido el encargado de entregarle una bandera arcoíris en nombre de MOVILH y de los activistas LGTB, para simbolizar el gran paso que ha dado al revelar su orientación sexual. El marino ha confesado que “para mí es muy importante dar este paso, porque estar reprimido es no aceptar lo que soy y eso me hace infeliz”. Además, “al hablar públicamente de mi homosexualidad, estoy diciendo que en las Fuerzas Armadas tenemos heterosexuales, lesbianas y homosexuales y con este paso espero que eso deje de importar, pues mientras no se hable seguirá estando oculto y, por tanto, siendo relevante”, ha explicado Ruiz.

En este sentido, el marino ha añadido que “lo único que debe importar es nuestro amor y servicio por la patria. Espero ser un aporte para otros gays, lesbianas y transexuales para que puedan entrar a las Fuerzas Armadas”. Mauricio Ruiz ha encontrado el respaldo de su familia, aunque en un principio su madre se mostró escéptica al hecho de anunciarlo en público: “cuando le conté a mi mamá lo que iba a hacer se puso a llorar, mi papá se rió y me preguntó por qué canal iba a salir. Mi hermano me dijo que me apoyaba y que si alguien me hacía algo, él me iba a defender. Mi hermana me dijo que se sentía orgullosa porque iba ser el primero en hacer esto. Después de todo, mi mamá también terminó apoyándome”.

Combatir la homofobia en el Ejército

En lo referente a su situación laboral en las Fuerzas Armadas, en relación con su orientación gay, “asumirme frente a mis compañeros y superiores es para mí un beneficio laboral, profesional. Después que me acepté y he sido capaz de decirle a otros que soy homosexual, me ha ido mejor en mis tarea diarias, he tenido mejor rendimiento, he estado más tranquilo e incluso he dormido mejor. Soy más auténtico conmigo y con los demás”. Asimismo, el militar chileno ha argumentado que “muchos uniformados no apoyan a la homosexualidad no porque estén en contra, sino porque el grupo social como conjunto decidió que la homosexualidad es un problema y se decidió alejarla. Espero que eso no pase”.

El ministro de Defensa Jorge Burgos (perteneciente a la Democracia Cristiana de Chile) y el subsecretario Marcos Robledo han creado una mesa de trabajo con las Fuerza Armadas para abordar este tema, “lo que es de enorme relevancia”, según han manifestado desde Movilh, la organización LGTB que ha proporcionado el apoyo y la cobertura a Ruiz.

La misma entidad chilena que defiende los derechos del colectivo LGTB valoraba que “lo lógico para contribuir al cambio cultural y para evitar cualquier hostigamiento o duda de bandos medios sobre la decisión de Mauricio era avanzar junto a la institución y no contra ella. Así, seguimos los conductos regulares obteniendo el permiso para que diera una conferencia de prensa, regla que es aplicada a todos los uniformados, sea cual sea el tema que vayan a abordar”.

Aparte de calificar la salida pública del armario de Mauricio Ruiz  de “valiente” y señar que el 27 de agosto de 2014 se ha convertido en “un día un histórico”, el MOVILH ha querido apuntar que “hoy también somos testigos como la Armada ha venido desde hace tiempo dando una señal contra la homofobia al garantizar la no discriminación a Mauricio, mientras que esta tarde llevó a lo más alto ese proceso al posibilitar que uno de los suyos haga pública su orientación sexual”.

Os dejamos con unas declaraciones de Ruiz recogidas por SoyChile.cl:

La legislatura de California ha aprobado una ley que impedirá que el conocido como “pánico gay” no pueda ser nunca más alegado como atenuante en un juicio por homicidio. Se trata, recordemos, de una de las estrategias de defensa legal más utilizadas por los asesinos de personas LGTB, que argumentan haber cometido el delito cegados por un miedo insuperable tras el acercamiento de una persona de la que supuestamente descubren en ese momento que es homosexual o transexual.

El proyecto de ley AB-2501 ha sido aprobado por 25 votos contra 9 en el Senado y por 58 votos contra 15 en la Asamblea estatal. Ha recibido votos tanto demócratas como republicanos, aunque estos últimos han votado divididos (los votos contrarios, de hecho, han sido de legisladores republicanos). Se espera que el gobernador de California, el demócrata Jerry Brown, firme sin demora un texto que expresamente convierte en ley la prohibición de que el conocimiento de la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de una persona pueda ser argumentado como causa de ”arrebato” homicida (puedes acceder al texto de la ley, si lo deseas, en el buscador web de la legislatura de California, identificándola con el número “2501″). California es el primer estado de Estados Unidos que legisla expresamente contra esta infamia.

La defensa por “pánico gay”, en sus diferentes variantes, ha sido y sigue siendo muy utilizada. En España, sin ir más lejos, permitió que Jacobo Piñeiro, asesino de dos chicos gays en Vigo en 2006 (a los que asestó 57 puñaladas, para luego prender fuego a su casa) fuera absuelto por un jurado popular en 2009. Por fortuna la justicia obligó a repetir el juicio con un nuevo jurado, y Piñeiro fue finalmente declarado culpable de doble asesinato y condenado a una pena de 58 años de cárcel, una sentencia que fue luego confirmada por el Tribunal Supremo. El alto tribunal estimó, tal y como ya había resuelto antes el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, el recurso de Piñeiro se hallaba “completamente huérfano de fundamentación”, tanto por las atenuantes invocadas de “miedo insuperable, trastorno mental transitorio y superación de una situación límite que le hacía temer por su vida” como porque los motivos formulados carecían “de amparo procesal”.

En Estados Unidos, la defensa por “pánico gay” ha sido utilizada en muy diversas ocasiones, empezando por el terrible asesinato de Matthew Shepard en 1998, cuya brutalidad ocasionó un fuerte movimiento de protesta. Este movimiento culminó en 2009 con la ley que lleva su nombre, por la que se incluye la orientación sexual de las víctimas en la lista de delitos de odio. La misma defensa fue utilizada por los abogados de Brandon McInerney, un muchacho de catorce años que asesinó su compañero de instituto Lawrence King, aunque al final, tras un acuerdo, fue condenado a 21 años de cárcel. Y también ha sido usada por la defensa de Lawrence Reed, acusado en marzo de 2013 del asesinato de Marco McMillian, primer candidato abiertamente gay a la alcaldía de Clarksdale, Mississippi.

Hace ya más de un año la sección de justicia criminal de la Asociación Americana de la Abogacía (American Bar Association) propuso precisamente a sus miembros una serie de medidas contra el uso de esta estrategia, incluyendo la recomendación de medidas legislativas como la aprobada ahora en California. La propuesta fue aprobada de forma unánime en agosto de 2013 por la asamblea de dicha organización, a la que están afiliados más de 400.000 abogados (puedes descargar aquí el documento completo).

Klaus Wowereit, quizás el político abiertamente homosexual más conocido de Alemania y uno de los referentes de la visibilidad LGTB en Europa, anunció el pasado martes su dimisión como alcalde de Berlín. La caída en picado de su popularidad por la gestión de la construcción del nuevo aeropuerto de la capital lo han llevado finalmente a tirar la toalla tras 13 años en el cargo.

En 2001, un prácticamente desconocido Wowereit, entonces portavoz del grupo socialdemócrata (SPD) en el Parlamento de Berlín, asumía la candidatura de su partido a las elecciones regionales. Pocos meses antes de los comicios, el político sorprendía a propios y extraños al proclamar, en una conferencia de su partido, Ich bin schwul, und das ist auch gut so (“Soy gay, y eso está muy bien”), una frase que se volvió icónica en Alemania. Wowereit ganó la alcaldía y se convirtió en el primer cargo público de relevancia abiertamente homosexual del país.

El carácter cercano del nuevo alcalde (su otra frase más famosa es “Berlín es pobre, pero sexy”) y su capacidad para aliarse con La Izquierda (Die Linke, partido con una fuerte implantación en los antiguos territorios del Este) le granjearon durante años el apoyo de los berlineses, que lo reeligieron en 2006 y 2011. También despertaron interés en el resto de Alemania: tras la debacle electoral del SPD en las elecciones federales de 2009, su nombre llegó a sonar como posible nuevo líder socialdemócrata, aunque finalmente se quedó como uno de sus vicepresidentes.

A partir de 2012, sin embargo, su popularidad empezó a caer en picado, de la mano de los retrasos y sobrecostes del nuevo aeropuerto de Berlín-Brandeburgo, cuya inauguración estaba prevista para mayo de ese año y fue pospuesta indefinidamente en el último momento. A causa de los numerosos fallos de proyecto y construcción, la fecha de apertura del aeródromo sigue siendo una incógnita, y Wowereit parece haberse resignado a no ver concluido, estando en el cargo, su gran proyecto para la capital alemana.

De lo que no cabe duda es de que Wowi, como se le conoce cariñosamente, ha sido en todo momento un ejemplo de visibilidad, participando por ejemplo en varias ocasiones en el Orgullo LGTB de Berlín; también se ha dejado ver frecuentemente con su pareja desde 1993, el neurocirujano Jörn Kubicki. El alcalde berlinés abrió la puerta en Alemania para toda una generación de políticos LGTB de casi todo el espectro ideológico, como el líder liberal y ex vicecanciller y ministro de Exteriores Guido Westerwelle, el alcalde (entre 2001 y 2010) democristiano de Hamburgo Ole von Beust o la actual ministra de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear, Barbara Hendricks.

COGAM y GALEHI convocan a una concentración contra la firma del convenio de adopciones con Rusia que discrimina a las personas LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales).

El convenio, firmado por el Gobierno y pasado su primer trámite en la Comisión de Exteriores del Congreso, se someterá a votación dentro de pocos días en el Pleno del Congreso de los Diputados.

COGAM (colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Madrid) y GALEHI (asociación de familias LGTB) han convocado para el próximo jueves 4 de septiembre, a las 19:00 horas, una concentración para rechazar el convenio de adopciones entre España y la Federación Rusa que excluye a las personas LGTB. Dicha concentración tendrá lugar frente a la sede del Ministerio de  Asuntos Exteriores (plaza de la Provincia, 1).

Estas asociaciones quieren denunciar que el convenio acepta y avala las leyes LGTBfóbicas de la Federación Rusa trasladando su aplicación a territorio español y que, además, el acuerdo abre la puerta a revisar la situación de miles de menores nacidos en Rusia y adoptados plenamente por familias españolas.

Por otra parte, las asociaciones convocantes entienden el drama de las familias que han visto paralizado su proceso de adopción en Rusia por la falta de la firma de este convenio, pero esperan que se comprenda que la amenaza de revisión de las adopciones de sus hijos e hijas obliga a levantarse firmemente contra dicha firma. A esta concentración se han adherido también las siguientes asociaciones:

• Chrysallis (Asociación de Familias de Menores Transexuales).
• FLG (Associació de famílies Lesbianes i Gais).
• Fundación 26 de Diciembre
• GALESH (Associació de famílies homopatentals).
• Plataforma Estatal de Asociaciones de Familias LGBT
• SEHASKA (Guraso Homosexualen Elkartea)
• SNH (Familias por Gestación Subrogada).

Nos alegramos enormemente de que las familias heteroparentales puedan ahora adoptar de nuevo en Rusia y de que muchas de estas familias puedan terminar su proceso de adopción”, declara Grego Madrigal, presidenta de GALEHI. “Sin embargo ─añade─, creemos que tanto el gobierno español como el Ministerio de Asuntos Exteriores están utilizando esto como un chantaje emocional a la sociedad para justificar que nuestras familias no tengamos ese derecho. No se nos defiende desde nuestras instituciones con igualdad. Una cosa es que Rusia no nos acepte como personas o familias adoptantes por nuestra orientación sexual o por nuestro estado civil y otra muy distinta es que el gobierno español y el Congreso lo avale dando validez a este convenio”.

Esperanza Montero, presidenta de COGAM, ha resaltado que “no podemos caer en tener familias de primera y de segunda. El gobierno tiene que fomentar convenio de adopciones con países en el que la igualdad está instaurada y no ceder ante la LGTBfobia de quienes tienen instaurada la discriminación en sus leyes e instituciones”.

La 66 edición de los premios Emmy fue todo un homenaje “póstumo” a Breaking Bad, serie que ya es historia de la televisión, y que tras finalizar su quinta y definitiva temporada se hizo con seis estatuillas, incluyendo el Emmy a la mejor serie dramática. Pero eso ya lo recogen los medios generalistas. Nosotros, como ya es habitual en los últimos años, haremos un repaso a los premios en clave LGTB. Y lo cierto es que no faltan protagonistas…

Premiados y nominados abiertamente LGTB

El abiertamente gay Jim Parsons se alzó este año con su cuarto Emmy a mejor actor protagonista en una serie de comedia por su interpretación de Sheldon Cooper en The Big Bang Theory. Un papel, por cierto, que le ha convertido en el actor abiertamente gay mejor pagado de la historia de la televisión tras el acuerdo económico entre los actores de la serie y la productora, por el que sus tres protagonistas principales cobrarán un millón de dólares por episodio

Otra actriz abiertamente lesbiana que se alzó con un galardón fue Jane Lynch, aunque en este caso lo hizo como mejor presentadora de un reality por Hollywood Game Night.

Cabe señalar que este año el número de nominados abiertamente LGTB era importante, aunque no todos consiguieran premio. Especialmente destacable fue la nominación de Laverne Cox a mejor actriz invitada en una serie de comedia por su papel de Sophia Burset en Orange Is the New Black. Laverne Cox ha sido la primera actriz abiertamente transexual (interpretando además a otra mujer transexual) en ser nominada a un Emmy.

La actriz Kate McKinnon, abiertamente lesbiana, estuvo también nominada como mejor actriz de reparto en una serie de comedia por sus apariciones en Saturday Night Live. Por lo que se refiere a los hombres, Matt Bomer, Joe Mantello y otra vez Jim Parsons estuvieron nominados al premio al mejor actor de reparto en una película o miniserie por The Normal Heart (de la que hablamos después).

Y como no mencionar a uno de los actores gays más comprometidos con la causa de la igualdad, Jesse Tyler Ferguson, nominado como mejor actor de reparto en una serie de comedia por su papel de Mitch en Modern Family. Una serie por la que también estuvo nominado otro actor gay haciendo de gay: Nathan Lane, que optaba al premio mejor al actor invitado en una serie de comedia por su papel de Pepper (el excéntrico organizador de bodas amigo de Mitch y Cam).

Modern Family y Orange Is the New Black

Modern Family se hizo un año más con el Emmy a la mejor serie de comedia por quinto año consecutivo, reconocimiento espectacular a la que posiblemente es la serie más gay friendly del momento de entre las dirigidas a un publico familiar. Con un total de diez nominaciones (incluyendo las categorías técnicas), Modern Family se hizo finalmente con tres estatuillas (Ty Burrell, el actor que interpreta a Phil Dumphy, consiguió el Emmy a mejor actor de reparto en una serie de comedia, mientras que Gail Mancuso consiguió el premio a la mejor dirección en una serie de comedia por uno de sus episodios).

Hasta doce nominaciones, entre ellas la ya mencionada a Laverne Cox, tenía Orange Is the New Black, serie basada en la novela autobiográfica de Piper Kerman (una mujer bisexual que pasó 13 meses en una cárcel de mujeres) y que cuenta entre sus personajes con varias mujeres LBT. Consiguió tres premios, aunque de los considerados “menores”. El más destacado es quizá el de mejor actriz invitada en una serie de comedia para Uzo Aduba, que interpreta el personaje de Suzanne Warren (“ojos locos”), una reclusa lesbiana.

The Normal Heart, “la joya LGTB” de esta edición

Pero si hay un premio destaca por encima de los demás en clave LGTB ese es el Emmy a la mejor película para televisión, que ha ganado con todo merecimiento The Normal Heart. Tenía, eso si, 16 nominaciones (contando las múltiples nominaciones técnicas). Entre ellas, la nominación a mejor actor protagonista en una película o miniserie para Mark Ruffalo, mientras que como ya dijimos los abiertamente gays Matt BomerJoe Mantello y Jim Parsons (además de Alfred Molina y Julia Roberts) estaban nominados como actores de reparto. La película también ha ganado un segundo Emmy técnico (al mejor maquillaje en su categoría).

The Normal Heart es la adaptación de la obra de teatro homónima, que retrata los comienzos de la epidemia de sida en la comunidad gay de Nueva York allá por los primeros años ochenta. Su autor, Larry Kramer, es un conocido escritor y activista gay y a favor de la lucha contra el VIH/sida. Fue uno de los cofundadores, en 1982, de The Gay Men’s Health Crisis (GMHC), una de las primeras organizaciones de ayuda a enfermos de sida, cuando todavía ni siquiera había sido identificado el virus de la inmunodeficiencia humana. Años más tarde fue uno de los promotores de AIDS Coalition to Unleash Power (Act Up), con un planteamiento más radical y reivindicativo, y que alcanzó difusión internacional.

La entrega del Emmy a The Normal Heart fue precisamente uno de los momentos más emotivos de la noche. Recogió el premio su director  y coproductor, Ryan Murphy, creador entre otras series de Glee y American Horror Story, y también abiertamente gay, acompañado del propio Larry Kramer, que pese a sus 79 años y su delicado estado de salud quiso estar presente en la gala y fue recibido en el escenario con los asistentes puestos en pie.

Murphy y Kramer estuvieron además arropados por el magnífico reparto de la película:

Es un spot promovido por la organización lituana LGL como parte de su campaña Keisk (“Cámbialo”) contra la discriminación de las personas LGTB. Las imágenes muestran escenas cotidianas en las vidas de personas LGTB, absolutamente “blancas”, sin elementos que puedan ser considerados “provocativos”. No se ve ni un solo beso. A pesar de ello, las televisiones lituanas se niegan a emitirlo por considerar que se exponen a ser acusados de violar la legislación homófoba vigente. Una actitud que LGL califica directamente como censura. Lituania, recordemos, es miembro de pleno derecho de la Unión Europea.

Insertamos a continuación el spot, en su versión inglesa (el original es exactamente igual, con los textos en lituano). Keisk cuenta por cierto con el patrocinio, entre otras organizaciones, de ILGA Europe, de Amnistía Internacional y de la propia Comisión Europea:

¿A qué se debe exactamente el temor de las televisiones lituanas, algunas de las cuales han rechazado directamente el spot mientras que otras se han negado a emitirlo hasta que no haya garantías suficientes de la Oficina de Inspección de Ética Periodística de que no viola la ley? Muy sencillo. Lituania, pese a ser un estado de pleno derecho de la Unión Europea, ha aprobado leyes de carácter homófobo… sin que ello le haya supuesto sanción alguna. En octubre de 2010 entró en vigor la reforma que prohíbe la “manifestación y promoción” de contenidos publicitarios referidos a “orientación sexual”. Prohibición que afecta a servicios publicitarios dirigidos a toda la población, y no solo a menores.

Meses antes, en marzo de 2010, había entrado en vigor la llamada ley de “de protección de menores contra el efecto perjudicial de la información pública”. Pese a que su versión inicial fue corregida tras las numerosas protestas (prohibía informar de forma positiva sobre homosexualidad en escuelas, lugares públicos y medios de comunicación que pudieran ser vistos por niños), su redacción definitiva sigue estigmatizando la información sobre homosexualidad: se eliminaron la referencias explícitas a esta pero se prohíbe toda aquella información “que promueva el abuso sexual a menores, las relaciones sexuales entre menores y en general las relaciones sexuales”, estipulando además que no podrán promocionarse “concepciones de la familia distintas a las determinadas por la Constitución de la República y el Código Civil”. Esta es la ley por la cual las televisiones lituanas se resisten ahora a emitir el spot.

Homofobia de estado, sin matices

Posteriormente ha habido diversas iniciativas para endurecer aún más la legislación contra la visibilidad LGTB. La última de ellas, un paquete de medidas homófobas que incluía la aprobación de una ley contra la “propaganda homosexual” similar a la rusa. La iniciativa quedó en suspenso en el Parlamento lituano en marzo, no tanto porque no dispusiera de suficientes apoyos como por el temor a las consecuencias diplomáticas que una decisión así puede acarrear al país. Ello fue posible porque la mayor parte de los diputados del principal partido de centro-derecha no votaron, con lo cual la iniciativa, pese a reunir la mayoría simple, no consiguió suficientes votos para ser tomada en consideración.

Ello no significa, como bien ha quedado demostrado, que la actual legislación homófoba no sea suficiente para amedrentar a los medios de comunicación e impedir que los colectivos LGTB consigan una mínima cuota de visibilidad. Aunque sea con spots tan políticamente correctos como el que nos ocupa, que ahora debe pasar el filtro de la mencionada Oficina de Inspección de Ética Periodística  -un organismo público que “supervisa” la información que ofrecen los medios lituanos- para poder ser emitido por televisión.

Ludovic Mohamed Zahed, un imán gay de origen argelino, ha oficiado en Estocolmo la boda entre dos lesbianas iraníes, en el marco de la celebración del Orgullo LGTB de la capital sueca. Como cabía esperar, la noticia ha suscitado la ira de los grupos musulmanes más conservadores, que no han tardado en mostrar su rechazo hacia Zahed.

Las contrayentes, Sahar Mosleh y Maryam Iranfar, son una pareja de lesbianas residentes en Suecia y que se conocieron a través de Internet hace nueve años. Hace cuatro contrajeron matrimonio civil, y ahora han querido celebrar la que posiblemente es la primera ceremonia religiosa en la que dos mujeres iraníes se casan, lo que supone también un acto de autoafirmación de la diversidad. Según declaraba a un medio local Iranfar, “es un gran reconocimiento que nuestro amor sea bendecido públicamente por un imán” en un mundo en el que “la xenofobia islamófoba aumenta”. No hay que olvidar que el código penal iraní castiga el lesbianismo con cien latigazos para cada una de las participantes, y con la aplicación de la pena de muerte en el caso de haber reincidencia.

La celebración de la boda tuvo lugar el pasado 2 de agosto, pocos días antes de que se produjese el nacimiento de su primer hijo. Mosleh sufre las consecuencias de una extraña enfermedad congénita conocida como la de ‘los huesos de cristal’ que le obliga a utilizar una silla de ruedas eléctrica para desplazarse. “Muchos dan por sentado que soy la asistente personal de Sahar y no su esposa“, se lamentaba Maryam Iranfar en relación a este asunto. Debido a esta razón Iranfar ha sido la madre gestante. 

La difusión del evento, grabado por las cámaras de la televisión sueca, ha sido bastante amplia, llegando incluso a tierras afganas. “Es muy especial porque es la primera vez que una pareja de lesbianas se casa en público delante de un imán”, comentaba orgulloso Zahed. Pero no todos lo han celebrado de la misma forma: la condena no se ha hecho esperar por parte del movimiento salafista argelino, uno de cuyos líderes, Abdelfatah Hamaddach, ha pedido a su gobierno que retire la nacionalidad a Zahed “para lavar el honor de Argelia de este perverso”. Ha añadido además que “en el islam no existe el imán homosexual” y, haciendo gala de su odio irracional hacia el colectivo LGTB, añade que “al homosexual en el islam se le trata con la espada y la muerte”. Una triste realidad que se ha cobrado muchas vidas, como por ejemplo documenta un informe de la organización Human Rights Watch (HRW) sobre la situación de las personas LGTB en Irán presentado a finales del año 2010.

Zahed ha sufrido las consecuencias de la homofobia en más de una ocasión. Experto en el Corán y conocido activista LGTB y contra el VIH (él mismo es seropositivo), Zahed conoció a su marido, el sudafricano Qiyam Al Din (también musulmán) en una convención sobre el VIH que tuvo lugar en Sudáfrica en 2011. Se enamoraron y decidieron contraer matrimonio civil. La pareja se instaló finalmente en Francia, país del que Zahed es ciudadano. Allí celebraron una boda religiosa y solicitaron además el reconocimiento de su matrimonio, que entonces les fue denegado (Francia no había aprobado por entonces el matrimonio igualitario).

Os dejamos con el reportaje de la televisión sueca que muestra imágenes de la ceremonia. Pese a estar en sueco (salvo las declaraciones del imán Zahed, en inglés) creemos que resulta de interés:

Artículo publicado originalmente en Paralelo 36 Andalucía como respuesta a las palabras de la periodista Sandra Barneda en el programa de Telecinco “Hable con ellas” alusivas a la visibilidad LGTB.

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Se ha puesto de moda esconder lo que provoca la discriminación para reclamar la aceptación social. No sé en qué momento las palabras empezaron a esconderse pero la realidad es que si no hubiera sido por los maricones que se reivindicaron como maricones –la palabra gay vino después, también como armario para esconder el significado peyorativo de “maricón”- o por las mujeres que se atrevieron a vivir como lesbianas, a pesar de sufrir las miradas de sus vecinos, nunca hubieran existido presentadoras o famosas que hacen alegatos a favor de la libertad sexual sin pronunciar la palabra mágica: “Soy lesbiana”.

Ellas y ellos prefieren ser personas. Como si la discriminación se debiera al hecho de ser persona y no por ser lesbiana, gay o transexual. También se ha puesto de moda renegar de los colectivos de gays, lesbianas y transexuales que defienden la igualdad. Esos pocos valientes que han dedicado y dedican parte de su tiempo a luchar para que pronunciar las palabras mágicas “gay”, “lesbiana” o “transexual” no sea sinónimo de estigma ni de discriminación. Además de su tiempo, muchas y muchos activistas se han dejado la propia vida, en las cárceles o en el cementerio. Hace sólo menos de 40 años que en España ser homosexual o transexual permite ser persona.

Gracias a que hubo gays, lesbianas y transexuales que no tuvieron miedo a etiquetarse y no se escondieron nunca en la cobardía de “soy persona”, es posible que Sandra Barneda sea presentadora de televisión y hable durante tres minutos de su condición sexual, sin pronunciar la palabra mágica: “Soy lesbiana”.

Además de conseguir lo imposible, no pronunciar la palabra “lesbiana” para decir que es lesbiana, esta presentadora de televisión se permite el lujo de afirmar que “estoy en contra de los lobbys”. O lo que es lo mismo, está en contra de la gente que milita en las asociaciones que luchan para que esta presentadora pueda casarse, presentar un programa de televisión y decir que tiene novia sin entrar después por las puertas de un centro penitenciario, que es lo que ocurre aún en casi setenta países del mundo. En menos, en ocho, ser lesbiana te cuesta la vida.

Uno podría haber pensado, al escuchar a Sandra Barneda, que el motivo de su discurso es por ser presentadora de televisión y no por ser lesbiana. No sé si es la posmodernidad o la desvergüenza. O producto de una sociedad sin referentes que cree que cualquier logro es fruto de su esfuerzo individual y no de la lucha colectiva de generaciones pasadas, que se perdieron su vida por ser homosexuales y transexuales y no por ser personas. A las personas no las discriminan por ser personas, las discriminan por atentar contra las normas sociales, políticas o económicas establecidas.

Las mujeres que matan sus parejas no son asesinadas por ser personas, sino por ser mujeres; los palestinos no son masacrados por ser personas, sino por ser palestinos; los negros no sufrieron el apartheid por ser personas, sino por ser negros en un mundo dominado por los blancos; y lesbianas, gays o transexuales no hemos sido obligados a ocultarnos por ser personas, sino por ser gays, lesbianas o transexuales.

Durante mi proceso de autoaceptación, que todas las personas homosexuales y transexuales estamos obligadas a transitar –con más o menos sufrimiento-, lo que más trabajo me costó fue poder pronunciar delante del espejo las palabras mágicas: “Soy gay, soy maricón, soy homosexual”, decía moviendo levemente los labios, con miedo a que sonara y me oyeran.

Recuerdo el primer día que pronuncié la palabra mágica. Ese día me acepté, me quise, me empoderé y me sentí dispuesto para salir del exilio interno que recorría. Antes, había deseado en alguna ocasión no despertar. O amanecer heterosexual para no darle el disgusto de su vida a mi madre. Sí, por la cabeza de muchas personas homosexuales y transexuales ha pasado la idea del suicidio. Sí, hemos sentido miedo de salir a la calle y sentir el rechazo del mundo en la palabra mágica: “Maricón”.

Por eso, desde el día que pude pronunciar la palabra mágica, delante de un espejo –como los actores ensayan sus papeles-, me dije a mí mismo que trataría, por todos los medios, de cambiarle el sentido peyorativo a la palabra “maricón”. Robándole las palabras a los que nos han discriminado y convirtiéndolas en positivas, les estamos quitando las armas que han usado históricamente para mandarnos al exilio y hacernos pensar que quizás no merecería la pena vivir.

Cada uno es libre de vivir su orientación sexual como quiera, en eso consiste la libertad. Pero a lo que nadie tiene derecho, desde el glamour que dan los medios de comunicación y una igualdad legal conseguida por miles de personas que no tuvieron miedo a pronunciar las palabras mágicas, es a esconder a las personas homosexuales y transexuales debajo de la etiqueta “soy persona”. No conozco a ningún heterosexual que se defina como persona delante de sus amigos para hablar de su pareja. Ni delante de su jefe o de su familia. A las personas gays, lesbianas y transexuales no nos cuesta trabajo pronunciar “soy persona”, sino “soy gay, soy lesbiana o soy transexual”.

No nos han discriminado históricamente por ser personas, sino por ser homosexuales y transexuales. Por ser los maricones, las bolleras y los travelos de nuestros barrios, pueblos o familias. Yo no he atravesado un exilio personal para poder decir que “soy persona”, sino para poder decir que “soy gay” y devolverle el significado de esta palabra en forma de bomba a quienes piensan que el delito es ser homosexual o transexual y no la homofobia.

Raúl Solís

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Nuevo episodio de violencia homófoba en Grecia, donde una pareja gay ha sido víctima del ataque de entre 10 y 15 matones con la cabeza rapada y ataviados con camisas negras. En los últimos años está aumentando de forma alarmante este tipo de acciones en el país heleno. Solo en el último mes, según denuncia la Asociación de Apoyo Transgénero, este es el cuarto caso registrado. El auge de la formación política filonazi Amanecer Dorado y sus constantes mensajes homófobos y xenófobos contribuye a fomentar este clima violento en Grecia y da alas a sus acólitos radicales para el “control” de las calles, mediante la coacción, el miedo y la fuerza. Como recogió dosmanzanas, esta formación extremista llegó a repartir folletos, tras las elecciones legislativas de 2012, en los que amenazaba al colectivo LGTB diciendo que “después de los inmigrantes, sois los siguientes”.

Al parecer, una pareja gay se encontraba el pasado sábado departiendo en un banco de la plaza Bernabé Pagrati de la ciudad de Atenas (capital del país), sobre las 12:30 de la madrugada, cuando empezó a recibir insultos hómofobos y burlas por parte de dos o tres personas que se encontraban en las inmediaciones. Poco después, apareció un grupo extremista de entre 10 y 15 hombres con las cabezas rapadas y camisas negras que les propinaron una brutal paliza. Las víctimas tuvieron que ser atendidas en el hospital. Uno de ellos, incluso, ha precisado una cirugía en el tobillo. La policía asegura estar investigando los hechos.

Sin embargo, hasta las fuerzas de seguridad griegas están en el ojo del huracán homófobo. El pasado 31 de julio, 12 organizaciones LGTB firmaron un comunicado de prensa conjunto en el que denunciaban una agresión a otra pareja gay que caminaba cogida de la mano por el casco histórico de Atenas, perpetrado en este caso por agentes de policía. “Encontramos este incidente particularmente preocupante, ya que proviene de la policía, cuya misión es la protección de todos los ciudadanos y no asustar o atemorizar, aplicando violencia verbal y física racista”, argumentaban las entidades en su escrito.

Escalada de violencia homófoba

Desgraciadamente, estos sucesos no son casos aislados sino que se suman a una creciente ola de agresiones en todo el país. Asimismo, la fuerza pujante de la extrema derecha, así como el discurso intolerante e intimidatorio de la Iglesia ortodoxa griega, no contribuyen a frenar estos ataques físicos y verbales motivados por el odio. Antes al contrario, los azuzan.

El año pasado, Tasso Stafilidis, hijo de inmigrantes helenos en Suecia y primer miembro del parlamento nórdico abiertamente gay, fue víctima de una agresión homófoba, mientras se encontraba con un acompañante de vacaciones en Grecia. Tres encapuchados los asaltaron, primero con insultos homófobos y luego a golpes. Stafilidis, que diputado en Suecia por el Partido de la Izquierda entre 1998 y 2006, manifestó entonces su preocupación ante el auge de sentimientos hostiles hacia las minorías, debido a la crisis económica.

Lejos de predicar con el buen ejemplo, destacados miembros de la jerarquía ortodoxa griega han instigado la repulsa social hacia el colectivo LGTB, fomentando con ello algunas manifestaciones violentas. En 2012, por ejemplo, alrededor de cincuenta personas atacaron a los participantes de la primera marcha del Orgullo LGTB de Salónica, tras la enérgica condena a la marcha multicolor por parte de un obispo local.

Ante la impotencia de estos y otros sucesos, especialmente las agresiones en la calle a parejas gais, las agrupaciones LGTB griegas han solicitado ayuda internacional en varias ocasiones. OLKE (Comunidad Lésbica y Gay de Grecia) llegó a dirigir una carta a otras organizaciones LGTB europeas en la que manifestaba su preocupación por el incremento de las agresiones homófobas y tránsfobas acaecidas en el país.

14 entidades urgen la aprobación de la ley anti racista

Organizaciones LGTB y pro derechos humanos de toda Grecia han suscrito la petición al Gobierno de “la aprobación inmediata de la llamada ley ‘anti racista’, con la inclusión de la orientación sexual e identidad de género”, con la consiguiente “integración y adopción de enmiendas a la protección de las víctimas de crímenes de odio racistas”. Además, consideran que es imprescindible la integración y la adopción de la enmienda en cumplimiento de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) sobre la unión civil “para todas las parejas, independientemente de su orientación sexual e identidad o expresión de género y la protección de los derechos sociales fundamentales”.

El anuncio de que la Corte Constitucional se pronunciará en breve sobre una acción de tutela de una mujer lesbiana que pide ser reconocida como madre adoptiva del hijo biológico de su pareja ha alentado una serie de reacciones positivas por parte del Ministerio de Salud, del Ministerio del Interior y de la Defensoría del Pueblo. Se trata de hecho de la primera vez el gobierno de Juan Manuel Santos se pronuncia explícitamente a favor del reconocimiento de derechos LGBTI en Colombia. Todo un signo del cambio operado después de que el colectivo LGTBI apoyara a Santos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al candidato uribista.

El Ministerio de Salud ha avalado en un concepto jurídico la adopción por parte de parejas del mismo sexo. En el documento el director jurídico de esta entidad, Luis Gabriel Fernández, sostiene que “no existe ningún riesgo para la salud y el bienestar de los menores de edad derivada de la adopción por parte de parejas del mismo sexo (…) Por el contrario, la orientación sexual de los padres es, en general, indiferente para el desarrollo cognitivo y social de los menores. Adicionalmente, en muchos casos, como en la adopción de menores de alto riesgo, puede contribuir a su bienestar”.

De la misma forma indica que “el único factor diferenciador en el bienestar de menores adoptados o criados por parejas del mismo sexo está en el estrés y las dificultades que pueden causar las restricciones legales y el estigma”. En otras palabras, el mayor problema para los menores adoptados es la homofobia de la sociedad, no la orientación sexual de los padres adoptivos.

El propio ministro de Salud, Alejandro Gaviria, ha puesto mucho énfasis en declaraciones radiofónicas en que la recomendación de su ministerio se basa estrictamente en la evaluación de la evidencia científica disponible. El ministro también respondió a la pregunta de si la sociedad colombiana está preparada para este cambio, argumentando que esa es precisamente una de las funciones del estado: divulgar la evidencia centífica y así permitir cambios sociales y culturales de ideas que en buena parte están sostenidas por el desconocimiento.

También el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, se ha posicionado a favor de la adopción homoparental. “Personalmente he venido defendiendo la posibilidad de que el ordenamiento constitucional permita la adopción por parte de las parejas del mismo sexo. De todas maneras respetamos la decisión que tome la Corte Constitucional sobre la posibilidad de que las parejas de homosexuales puedan adoptar”, ha declarado.

La Defensoría del Pueblo, organismo independiente que vela por los derechos humanos en Colombia, se ha manifestó también de acuerdo. “La posición de la Defensoría debe estar acompañada de una política humanitaria clara, hay familias que tienen las comodidades de adoptar niños que se encuentran en difícil situación, ¿cómo prohibirle a unas personas con una inclinación sexual diferente que puedan darle educación y dedicación a esos niños?”, ha declarado el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora.

Caben pocas dudas, en cualquier caso, de que la actitud proactiva del gobierno Santos sobre la adopción homoparental en este segundo mandato se relaciona con el hecho de que el colectivo LGTBI fuera uno de los que hicieron posible su victoria en la segunda vuelta de las pasadas elecciones presidenciales frente al candidato uribista, Óscar Iván Zuluaga, fuertemente apoyado por las iglesias evangélicas, pentecostales y carismáticas, para las cuales la oposición a los derechos LGTBI es clave.

Mientras tanto, en la Corte Constitucional…

El pasado 21 de agosto la Corte Constitucional sesionó para resolver por fin la acción de tutela interpuesta por una pareja de lesbianas de Medellín, Ana Leiderman y Verónica Botero, después de tenerla tres años sobre la mesa. Se trata, recordamos, de dos mujeres que ante la imposibilidad de formalizar su matrimonio en Colombia contrajeron en 2005 unión civil en Alemania. Más tarde decidieron ser madres, para lo cual Leiderman se inseminó artificialmente con esperma donado por un conocido de la pareja. Tuvieron una niña, pero solo Leiderman figura legalmente como tal. En enero de 2009 Verónica Botero presentó una acción de tutela para que se le permitiera adoptarla, lo que dio lugar a una espiral judicial que acabó encallando en la Corte Constitucional, que ya en varias ocasiones anteriores ha amagado con emitir una sentencia favorable para después demorarla.

Aunque se daba prácticamente por hecho que el resultado sería favorable por 5 votos a 4, la votación del pasado jueves quedó empatada cuatro a cuatro. Una novena magistrada, la doctora Martha Sáchica (que ocupa el puesto desde hace unas pocas semanas) se abstuvo de votar y pidió estudiar el expediente cuidadosamente durante ocho días más. Sí la votación final es positiva, habrá qué ver además en que términos el fallo es extensivo a otras parejas del mismo sexo. En cualquier caso, quedaría como un precedente fundamental para procesos similares.

La única institución oficial contraria a la adopción homoparental es la Procuraduría General de la Nación, al frente de la cual se sitúa el homófobo Alejandro Ordoñez (un fervoroso católico que ha hecho de la lucha contra los derechos LGTBI uno de los ejes de su acción), quien ya presentó su concepto contrario a la Corte Constitucional. La Iglesia católica también ha enviado una carta manifestando su oposición.

La organización Colombia Diversa, por su parte, presentó ante la Corte dos estudios sobre el desarrollo de los menores de edad entre parejas del mismo sexo, uno de la Sociedad Estadounidense de Sociología y otro del Instituto Williams de la Universidad de California. Se han posicionado también a favor la Universidad Nacional de Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad del Valle y la Universidad de los Andes. La Universidad de La Sabana, del Opus Dei, se ha posicionado en contra. Todas han hecho llegar sus conceptos a la Corte Constitucional.

Fundación Triángulo ha denunciado la suspensión de comercialización en España de Reandron, un medicamento muy usado por los hombres transexuales, detrás de la cual parece esconderse una falta de acuerdo sobre su precio entre el Ministerio de Sanidad y Bayer, el laboratorio que lo fabrica, que habría decidido retirarlo como medida de presión. Dicha suspensión se ha hecho además con una absoluta falta de transparencia y sin que ni siquiera los médicos responsables de su prescripción sepan qué está pasando.

La retirada se efectuó por una circular de suspension de la agencia del medicamento el 24 de julio de este año, sin que mediase comunicación o circular explicativa alguna ni a los pacientes a los que se aplica este tratamiento, ni tampoco a los profesionales”, ha asegurado Marina Sáenz, coordinadora del Área Transexual de Fundación Triángulo.

Esta organización, según ha hecho público en un comunicado, ha venido recabando desde principios de agosto información sobre la retirada de Reandron 1000 mg/4 ml solución inyectable, que había desaparecido de farmacias y distribuidoras sin explicación aparente, lo que diversos usuarios habían puesto en su conocimiento. Triángulo solicitó información a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad), que por fin les ha comunicado que fue el propio laboratorio Bayer, fabricante del compuesto, el que solicitó la suspension voluntaria sin justificar la causa. La AEMPS, por cierto, no ha hecho público hasta la fecha comunicado alguno alertando de la situación.

Desde el principio, nos ha costado mucho obtener la información. La retirada del producto, segun la Agencia del Medicamento, no se hace por motivos sanitarios o por deteccion de patologías. Más bien parece una decisión comercial del fabricante y reversible a su voluntad, ante el anuncio de la rebaja en el precio por la seguridad social con efectos en septiembre, que estaría así utilizando esta retirada temporal para obtener mejoras en las condiciones de comercialización” concluyen desde Triángulo. En efecto, Reandron es uno de los muchos medicamentos cuyo precio de referencia ha disminuido en la última revisión publicada por el Boletín Oficial del Estado en julio. El precio de referencia, aclaramos, es el máximo que el estado está dispuesto a pagar cuando de medicamentos de prescripción (es decir, con receta médica) y sufragados por el Sistema Nacional de Salud se trata.

Lo que nos preocupa, en el futuro más inmediato, es que las alternativas terapéuticas a este tratamiento no tienen las mismas condiciones: con Reandron, bastaba una inyección cada 3 o 4 meses; a partir de ahora, los afectados tendrán que usar Testex Prolongatum, y todo apunta a que la frecuencia de dispensación rondará desde los 10 hasta los 25 días, por lo que los hombres transexuales quedarán condenados a visitar los servicios médicos varias veces al mes”, explican desde Triángulo.

Fundación Triangulo denuncia el proceder tanto de Bayer como del Ministerio de Sanidad en este caso, “utilizando la privación del medicamento a los usuarios como mecanismo de presión y negociación, sin información ni comunicaciones a los médicos especialistas (…) y en unas fechas en las que todos los servicios se encuentran mermados por los descansos estivales”. “Ambas instituciones han puesto en riesgo el tratamiento de miles de personas en todo el país”, añaden, señalando además que Reandron, cuyo principio activo es la testosterona, no solo se usa como tratamiento de personas transexuales, sino que también es empleado en casos de déficits hormonales de diversas causas en varones. En palabras de Hugo Alonso, coordinador del grupo de personas transexuales de Fundación Triángulo en Extremadura, “es lamentable que en pleno siglo XXI, los usuarios tengan que descubrir que su tratamiento ha desaparecido cuando van a comprarlo a las farmacias. Como tampoco es razonable que no existan comunicación alguna a los endocrinos –que son quienes suelen prescribir este fármaco- y que se enteren por los propios pacientes”.

Marina Sáenz ha pedido tanto a Bayer como al Ministerio de Sanidad que aclaren públicamente “cuál es la situación real en la que se encuentran las supuestas negociaciones económicas que mantienen acerca del fármaco, y que, de una vez por todas, comuniquen de manera eficaz el futuro a corto y largo plazo del mismo” para que servicios de inspección farmacéutica, consejerías de Sanidad de todas las comunidades autónomas, médicos endocrinólogos y pacientes conozcan sin demora a qué atenerse.

Simbólico pero importante paso hacia la igualdad en Ecuador. El presidente Rafael Correa anunció el pasado viernes que las uniones de hecho para las parejas del mismo o de distinto sexo serán reconocidas como un estado civil en el documento nacional de identidad (la llamada cédula de ciudadanía). Correa también estudiará la posibilidad de que las personas transexuales puedan modificar dicho documento para que refleje su identidad de género.

Ecuador introdujo la figura de la unión civil para las parejas del mismo y de distinto durante la elaboración de la Constitución de 2008, que establece la igualdad de derechos y obligaciones de estas parejas y las casadas, salvo la adopción de menores. El texto constitucional también consagra la discriminación en el acceso al matrimonio, definido como “la unión entre hombre y mujer”; una exclusión que contradice la prohibición explícita, en la misma Carta Magna, de toda discriminación por razones de identidad de género u orientación sexual. El propio Correa ha mostrado en repetidas ocasiones su rotunda oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción homoparental.

La comunidad LGTB ecuatoriana, sin dejar de luchar por la igualdad matrimonial, ha seguido denunciando otras injusticias a las que, pese a la protección constitucional, se enfrentan en su trato con la Administración. Por lo pronto, tras reunirse con el presidente esta semana, han conseguido que las uniones de hecho sean reconocidas como un estado civil a todos los efectos, y así se verá reflejado en las cédulas de ciudadanía; hasta ahora, el Registro Civil se negaba a cambiar el estado civil de estas personas, alegando que el matrimonio solo está permitido a las parejas de distinto sexo. Correa ha declarado en Enlace ciudadano (su espacio audiovisual de propaganda semanal) que “si había una duda sobre el derecho a registrar una unión de hecho ya sea de heterosexuales o personas del mismo sexo, ya no queda ninguna duda. Es su derecho”.

Sin comprometer un plazo concreto, el presidente de Ecuador también se ha comprometido a estudiar la posibilidad de que las personas transexuales puedan ver reconocido su género en los documentos de identidad. Correa aseguró que todas las personas deben tener “libertad para escoger su identidad de género”; una afirmación que contrasta fuertemente con la reaccionaria diatriba que pronunció en enero de este año contra la “ideología de género” y sus supuestos efectos negativos sobre los jóvenes y el conjunto de la sociedad. Si este compromiso llega a materializarse, podrían evitarse situaciones como la del juez que denegó a una mujer transexual, la activista Diane Rodríguez, la modificación de su cédula de ciudadanía pese a haber conseguido ya el cambio de nombre.

De lo que no cabe duda es de que el mandatario latinoamericano es un político que sabe modular su discurso según le convenga, entre la homofobia más o menos abierta y los mensajes inclusivos. El de esta semana ha sido un ejemplo de estos últimos, ya que Correa ha asegurado también que intensificará la lucha contra los crímenes de odio y la discriminación laboral de las personas transexuales, en cumplimiento por otra parte del mandato constitucional. El presidente prometió reunirse dos veces al año con los representantes de la comunidad LGTB, porque “puede haber un transexual [sic] que nos da clases de lucha como Diane Rodríguez, a la que admiro”.