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Las últimas agresiones por LGTBfobia ocurridas en Madrid y Almería (si bien en este último caso han surgido serías dudas de que la homofobia estuviera realmente presente) parecen haber despertado por fin las alarmas de políticos y medios de comunicación generalistas. Mientras en comunidades cuyos gobiernos se han negado durante años a legislar en favor de los derechos LGTB, como es el caso de la Comunidad de Madrid, se prometen al fin avances, este jueves hemos visto a un gran diario de tirada nacional, El Mundo, llevar el tema a su portada. Habrá que ver si estamos en serio ante un tiempo nuevo o se trata, como tantas otras veces en España, de reacciones cortoplacistas y de escaso calado real.

Hace tiempo que tanto activistas como medios específicamente LGTB venimos alertando del incremento de incidentes violentos motivados por el odio a la orientación sexual o a la identidad y/o expresión de género de las víctimas. Es cierto que, al menos en una parte, esta apreciación podría estar sesgada por la mayor predisposición a denunciar agresiones que antes se mantenían en secreto, así como por la mayor facilidad, gracias a las redes sociales, para que la información difunda rápidamente sin la necesidad de un “control previo” por parte de los medios tradicionales. Pero hay hechos incuestionables: según datos del propio Ministerio del Interior (los referidos al año 2014 fueron hechos públicos en abril) la mayor parte de los delitos de odio que se cometen en España lo son por LGTBfobia (513, un 39,9% del total). Y las denuncias fueron en 2014 más numerosas que en 2013. Y como la FELGTB ha recordado en varias ocasiones, según sus datos más del 70% de quienes sufren agresiones físicas o verbales o amenazas con tintes LGTBfóbicos no lo denuncia (entre el 60 y el 90%, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea).

La mayoría de las víctimas de delitos por LGTBfobia que se denunciaron en 2014 fueron mujeres (401 víctimas, frente a 157 hombres). En cambio la inmensa mayoría de los agresores fueron hombres (264, frente a solo 9 mujeres). De hecho, de las seis tipologías de delitos de odio reconocidas, es en los delitos por orientación sexual e identidad de género donde esta diferencia entre los dos sexos es más pronunciada. Resulta obvio que, aunque existan características propias, la violencia machista y la violencia LGTBfoba beben de las mismas fuentes.

Pese a lo inquietante de la tendencia, poco se ha hecho verdaderamente hasta ahora para combatir esta lacra. Es cierto que Interior ha desarrollado un primer protocolo de delitos de odio, pero de ahí a que haya una atención verdaderamente eficiente a las víctimas en todo el territorio y por parte de todos los cuerpos policiales dista un largo trecho. Solo dos comunidades autónomas, Cataluña y Extremadura, han aprobado hasta el momento legislaciones contra la discriminación de las personas LGTB dignas de tal nombre, más allá de declaraciones formales. Pensar en una legislación a nivel estatal y con un enfoque integral es política-ficción, al menos hasta que no cambie la composición de las Cortes Generales.

Los últimos episodios, ocurridos en el intervalo de muy pocos días (la mencionada agresión en la Feria de Almería; el ataque a otra pareja gay en pleno centro de Madrid; el acoso a un grupo de jóvenes LGTB en un local de Alcalá de Henares y la agresión a una mujer transexual en otro local del barrio de Tetuán, en Madrid), parecen sin embargo haber despertado de repente algunas conciencias dormidas.

Cristina Cifuentes anuncia medidas

En dos manzanas recibíamos el martes, por ejemplo, un comunicado del gabinete de prensa de la Comunidad de Madrid, en el que se informaba de la voluntad de la nueva presidenta, Cristina Cifuentes, de que las oficinas de asistencia a las víctimas con las que cuenta la administración autonómica en los juzgados, presten atención integral a las personas LGTB, así como de reunirse con asociaciones del ámbito LGTB y promover la anunciada ley autonómica de protección contra la discriminación y por la igualdad de trato, “que incluirá medidas de protección y prevención de la violencia”.

Todo un cambio en una comunidad en la que el hasta hace poco todopoderoso Partido Popular se había negado a legislar cualquier avance en materia LGTB. Hace solo unos meses el anterior consejero de Transportes, Pablo Cavero, llegó a decir que una inocente campaña contra la LGTBfobia en el Metro de Madrid “no era necesaria” (Cavero es actualmente concejal del PP en el Ayuntamiento). La propia Cristina Cifuentes, que por ejemplo también ha prometido una ley integral de transexualidad, votó en contra de ella en 2010. Y por lo que se refiere a futura ley de igualdad de trato, aún no existe la garantía de que no se tratará de una ley cosmética, desprovista de capítulo sancionador, como la que el PP forzó a aprobar en Galicia.

Por su parte, Concepción Dancausa, la misma delegada del Gobierno en Madrid que hace apenas unas semanas mostró su desagrado porque las banderas arcoíris ondearan en los Ayuntamientos, o que en 2009, siendo concejala de Asuntos Sociales en el Ayuntamiento de Madrid, se negó a apoyar una sencilla declaración en favor de los derechos de las personas LGTB (solo porque hacía referencia a la necesidad de dar visibilidad a la diversidad afectivo-sexual en el ámbito educativo y se congratulaba por el matrimonio igualitario) pide ahora “tolerancia cero contra las agresiones homófobas”.

Muchos denunciarán la hipocresía de aquellos que cuando disfrutaban de mayoría absolutas ejercían su más absoluto desprecio a los derechos LGTB y cuando la situación política ha cambiado se convierten en “campeones contra la homofobia”. No les faltará razón, pero creemos que incluso así hay que congratularse por los avances. Esperemos que no se queden en una simple limpieza de imagen transitoria y coyuntural.

El Mundo lleva a portada el problema

Si bien los medios digitales se muestran algo más sensibles al problema, nunca hasta ahora las agresiones por LGTBfobia habían merecido demasiada atención más allá de referencias coincidentes con los “días temáticos”, como el 17 de mayo o el 28 de junio. Por eso consideramos positivo que un diario generalista como El Mundo haya llevado este jueves el problema a la portada de su edición principal. Crecen las agresiones homófobas de menores de 20 años es el artículo que, firmado por Alberto Muñoz, recoge de forma seria y ponderada el repunte de la LGTBfobia en menores. De obligada lectura La escuela es un gigantesco armario, una reflexión que en mismo periódico publica Fernando J. López, profesor de Educación Secundaria y autor de la magnífica La edad de la ira. “Resulta fácil culpar a los agresores directos, a esos adolescentes que acosan a un compañero por su orientación sexual. Sin embargo, esa acusación olvida la raíz del conflicto: el inmenso vacío en el que se halla la educación para la igualdad”, escribe López.

El Mundo también editorializa sobre el tema, asegurando que “la educación en la tolerancia y los valores cívicos son sin duda el mejor arma para erradicar el odio”. Este periódico pide también a la administración que se implique “en la lucha contra las agresiones promovidas en el entorno digital” y afirma que “educar en una sociedad menos machista a nuestros jóvenes es vital para reducir delitos de odio como los que se han registrado este verano en Madrid”. ”Por otra parte, ante el aumento de casos de este tipo de violencia en las aulas también sería deseable una mayor implicación de la Fiscalía de Menores, como reclaman las asociaciones. También es preciso reforzar la atención a las víctimas, puesto que tan sólo se denuncian el 25% de las agresiones homófobas”, añade el editorial. No podemos estar más de acuerdo…

Esperemos que este clima de preocupación y denuncia no se diluya en el tiempo y que la acumulación de agresiones sirva, al menos, como catalizador de medidas que puedan tener un efecto real. La actual coyuntura política a nivel municipal y autonómico, y la que puede existir a nivel estatal en unos pocos meses (con al menos una pérdida de la mayoría absoluta del PP) debería favorecerlo.

Preocupante noticia procedente de Alemania. “Protección Urbana”, un grupo patrocinado por el partido neonazi La Derecha (Die Rechte), ha subido a la red social YouTube un vídeo en el que se los puede ver adentrándose en una zona de cruising cercana a la ciudad de Dortmund para amedrentar a los allí presentes. Por el momento no se tiene noticia de agresiones físicas, si bien el modo de actuar recuerda peligrosamente al de la violenta banda rusa Occupy Pedofilyaj.

El vídeo en cuestión, con el título de “La “Protección Urbana” de La Derecha pone en el punto de mira un aparcamiento gay  fue colgado de manera anónima en Internet hace dos semanas. En la grabación se observa a unos cinco hombres vestidos con camisetas amarillas con el logotipo de La Derecha, un pequeño partido de ideología neonazi con presencia en el ayuntamiento de Dortmund. El concejal Michael Brück, único representante municipal de esta formación, participa en la “patrulla” y explica a la cámara su intención de acabar con los “contactos entre personas del mismo sexo” en lugares públicos, un “delito” contra el que la policía “no se siente obligada a actuar”.

La banda, que se hace llamar “Protección Urbana” (“Stadtschutz”) llega al atardecer a un aparcamiento junto a la autopista limítrofe con un bosque, en el que se internan y se dirigen a los hombres que están allí, con la intención de intimidarlos. “¿Es usted tal vez homosexual y tiene relaciones sexuales prohibidas en este lugar de vez en cuando?”, le preguntan a uno de ellos, por ejemplo. Los homófobos “aleccionan” a sus víctimas sobre la supuesta ilegalidad de sus acciones, y renuncian a dejar de grabar a pesar de la petición expresa de algunos de los participantes involuntarios en el vídeo.

Lejos de distanciarse de los hechos que se muestran en la grabación, La Derecha defiende su incursión homófoba con el objetivo declarado de “causar inquietud entre la comunidad” y avisan de nuevas acciones en el mismo lugar “hasta que quede claro que el tiempo de la despreocupada impudicia homosexual se ha acabado”. El partido ya estaba siendo investigado por su radicalismo de extrema derecha y ha sido protagonista de otras provocaciones racistas, antisemitas y serófobas. Su afán de notoriedad les llevó a conseguir la condena unánime de la clase política de Dortmund cuando solicitaron la identificación de las zonas habitadas por judíos o de las personas con VIH en la ciudad. Sus posiciones virulentamente homófobas también quedaron de manifiesto con la convocatoria de una manifestación coincidente con el Orgullo LGTB para pedir la reinstauración del infame Artículo 175, que criminalizaba la homosexualidad en Alemania.

Las reacciones no se han hecho esperar. El ministro del Interior de Renania del Norte-Westfalia, donde se encuentra Dortmund, declaró que “si los neonazis patrullan por la noche e intimidan a la población, hay que hacer algo”. Y el portavoz de los Verdes y abiertamente gay Volker Becker instó a “pararles los pies de manera decidida” a un partido que tiene como objetivo “en especial a los judíos, los gays y los refugiados”.

La comunidad LGTB contraataca con un vídeo satírico

Apenas diez días después de producirse estos hechos, un grupo denominado “Vögelschutz” (juego de palabras de difícil traducción con el nombre de la banda neonazi y el verbo vögeln, palabra coloquial para mantener relaciones sexuales) ha grabado un vídeo en el mismo aparcamiento que los homófobos, para ridiculizar a estos.

Con el título “¿Es el amarillo el nuevo marrón?”, en referencia a los colores asociados respectivamente a La Derecha y al también neonazi NPD, los activistas se hacen eco del “rumor” sobre la presencia de “salchichitas marrones voyeuristas que intentan martirizar a ciudadanos inocentes”. “Según hemos oído, estos autodenominados sheriffs molestan a los hombres que disfrutan aquí de la naturaleza”, afirman los anónimos creadores de la grabación satírica, con la que pretenden plantar cara a las amenazas de los extremistas.

Es muy posible que ya lo hayáis visto: es uno de los vídeos virales de la semana, y numerosas páginas LGTB de todo el mundo lo han recogido. Si no, aquí lo tenéis. En él Mikki Willis cuenta como su hijo de cuatro años, Azai, recibió dos regalos iguales por su cumpleaños. Cuando fueron a la tienda de juguetes a cambiar uno de ellos por otro distinto, Mikki dejó que fuera su hijo el que escogiera. Azai, ni corto no perezoso, se decidió por una muñeca de Ariel, la sirenita de Disney. “¿Cómo creéis que un padre se siente cuando su hijo escoge esto?” se pregunta Mikki Willis, mostrando a Ariel a la cámara…

“Yeahhhhh” (“Síííí”), responde su hijo. “Yeahhhhh”, asiente su padre. “Así es como yo me siento. Quiero que mis hijos elijan sus vidas”, continúa. ”Sí, elígela. Elige tu expresión, elige lo que te gusta, elige tu sexualidad (…) Tenéis mi promesa, os prometo en este momento, que os querré siempre y os aceptaré cualquiera que sea la vida que elijáis”, les dice Mikki a Azai y a su otro hijo, Zuri, de solo un año y medio:

No se trata ni mucho menos del primer vídeo en el que padre e hijo aparecen juntos, como bien cuenta el propio Mikki Willis en el texto que acompaña el vídeo en YouTube (su hijo pequeño, Zuri, empieza ahora a hacer algunos “cameos”, explica).

Es por eso que no ha dudado en colgarlo y compartir su reflexión como padre, empeñado en respetar los gustos, preferencias e identidades que expresen sus hijos en materia de género. Azai y Zuri podrán tener mejores o peores vidas, pero de lo que no cabe duda es que su orientación sexual o su identidad de género, sean las que sean, no constituirán nunca para ellos una fuente de infelicidad. Todo un ejemplo en ese sentido.

Simpático gesto de la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, del Partido Nacional Escocés (SNP), que actuó como intermediaria de la petición de mano de una pareja gay…

Fue en Oban, un pueblo escocés al que Sturgeon había acudido a un acto político. Al finalizar, uno de los asistentes, de nombre Paul, le pidió el favor de “ayudarle” en una improvisada petición de mano a su novio, Ian. La primera ministra no lo dudó. Ella misma contaba lo sucedido en su perfil de Twitter. “Encantada de anunciar que Ian dijo ‘sí’. Felicidades a ambos”, escribía, frase que adornaba con dos corazoncitos:


Ian y Paul, por cierto, podrán ya casarse en su país. La ley que hace posible el matrimonio igualitario en Escocia fue aprobada, ya de forma definitiva, en febrero de 2014 por 105 votos contra solo 18. Recogió apoyos entre diputados de todas las fuerzas presentes en el Parlamento escocés (además del gobernante SNP, laboristas, liberal-demócratas, conservadores y verdes). Concluía así un proceso que comenzó más dos años antes, antes incluso que en Inglaterra y Gales.

En mayo del año 2011, el SNP, que en su programa electoral incluía la promesa de abrir un proceso de consultas sobre la cuestión, conseguía la mayoría absoluta en el Parlamento de Edimburgo. Pocos meses después el Gobierno escocés se mostraba a favor de presentar un proyecto de ley y abría el prometido proceso de consultas, que se cerró en diciembre de 2011. A principios de 2012 los líderes de los cuatro partidos de la oposición daban su apoyo a la aprobación (por parte de los conservadores escoceses la que firmó el documento fue su líder Ruth Davidson, abiertamente lesbiana). Dos años más tarde, la ley era aprobada con amplísimo consenso.

Empieza a resultar urgente que los gais limpiemos nuestro círculo de amistades de indeseables. Una vez más un político homófobo asegura tener “amigos gais”. Se trata del recientemente elegido alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, que al parecer ha decidido convertir la homofobia en marca personal. Tras emprender una cruzada contra los libros infantiles que presentan a familias homoparentales, noticia que recogíamos hace pocos días, ahora le llega el turno al Orgullo LGTB, que Brugnaro no quiere ver en su ciudad mientras él sea alcalde por considerarlo “una bufonada” y “el colmo de lo kitsch”.

Lo dice el alcalde de Venecia… La ciudad del carnaval, de los Palazzos imposibles, de los gondoleros a rayas, de Arlequín, Brighella y Colombina. “Es una bufonada. El colmo de lo kitsch. Que lo hagan en Milán, o en su casa”, asegura, despectivo, en una entrevista al diario italiano La Reppublica, al ser preguntado sobre la posibilidad de que la ciudad organice un Orgullo LGTB, a lo que que él se niega en redondo.

Brugnaro responde en la misma entrevista a las críticas del cantante Elton John, que lo acusó de liderar una sociedad “divisiva” y fomentar la ignorancia por su cruzada contra los libros infantiles inclusivos. Como explicamos hace pocos días, todo comenzó cuando Brugnaro decidió revertir la iniciativa del anterior Gobierno municipal sobre educación en la diversidad en las aulas. A principios de 2014, tras una lucha denodada de la concejala Camilla Seibezzi para convencer a sus compañeros del Partido Democrático (PD), se decidió la introducción de 49 títulos infantiles en los centros de primaria que abordaran la diversidad familiar. Entre ellos estaba, por ejemplo, Tres con Tango, el cuento sobre un pingüino y sus dos papás al que nos hemos referido en varias ocasiones en dosmanzanas. Algo que no gusta al nuevo alcalde, según el cual “yo tengo que pensar en la mayoría de las familias donde hay una madre y un padre”. Seibezzi replicó que los libros habían sido seleccionados por psicopedagogos y contaban con el respaldo de las principales universidades italianas. “Se trata simple y llanamente de censura”, declaró.

También mostraron su rechazo, además de Seibezzi y de Elton John, más de 250 de escritores italianos, que pidieron al alcalde de Venecia que retirase también sus libros de la ciudad en solidaridad con los cuentos vetados. Finalmente, la lista inicial de 49 libros quedó reducida a los dos considerados los más “peligrosos”: Piccolo Uovo, de la italiana Francesca Pardi (también mencionado en alguna ocasión en entradas anteriores) y Jean a deux mamans, de la francesa Ophélie Texier.

“La familia con dos mujeres y un niño no es natural”, replica ahora Brugnaro en La Repubblica. “¿Homófobo?”, le pregunta en ese momento el periodista. “Por favor, yo tengo amigos gais”, responde…

Luigi Brugnaro, empresario y propietario de un equipo de baloncesto, es el perfecto paradigma de político populista. No pertenece a ningún partido, pero fue elegido alcalde el pasado mes de junio con el apoyo de las fuerzas del centroderecha. De hecho, asegura admirar al primer ministro, Matteo Renzi (PD), por sus iniciativas de reformas políticas, aunque, eso sí, no lo gustan “los comunistas”. Tampoco nos gusta él a nosotros.

Tal y como anticipamos hace un par de semanas, por primera vez en su historia el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha abordado de forma expresa la situación de las personas LGTB en una parte del mundo, en concreto el territorio bajo control del denominado Estado Islámico. En una reunión informal convocada este lunes 24 de agosto a petición de Chile y Estados Unidos, representantes de trece de los quince estados que en este momento forman parte del Consejo de Seguridad escucharon, entre otras voces, los testimonios de dos jóvenes, uno iraquí y otro sirio, víctimas de persecución por ser homosexuales que por fortuna han conseguido escapar del horror. 

La reunión fue auspiciada por Cristián Barros y Samantha Power, embajadores ante Naciones Unidas de Chile y Estados Unidos. Al tener un carácter informal, sin embargo, la asistencia de los países miembros del Consejo de Seguridad era voluntaria, y no ha habido compromiso oficial alguno. En cualquier caso, dado el objeto de la reunión y las posiciones de buena parte de los miembros de Naciones Unidas, la mera convocatoria de esta reunión ha sido considerada un paso muy importante por activistas LGTB y en favor de los derechos humanos. Acudieron representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y de Chile, España, Jordania, Lituania, Malasia, Nigeria, Nueva Zelanda y Venezuela. Solo Angola y Chad no enviaron representantes, aunque otros cuatro países que sí estuvieron representados optaron por no intervenir (China, Malasia, Nigeria y Rusia).

Sin duda los testimonios más impactantes fueron los de Adnan (nombre figurado), un joven gay iraquí que consiguió huir del país pero que aún así intervino vía telefónica para mantener su anonimato, y Subhi Nahas, joven gay sirio refugiado en Estados Unidos y que sí intervino en persona. Adnan explicó, por ejemplo, que cuando un gay es identificado y capturado por el Estado Islámico, este investiga tanto su teléfono como sus cuentas en redes sociales para identificar y perseguir a sus contactos.

Subhi Nahas (el joven de la foto), cuyo testimonio puedes leer íntegro en inglés, en francés y en árabe, contó como la situación de los gais en su país comenzó a ser un infierno ya en el año 2011, al inicio de las revueltas contra el Gobierno de Siria, cuando este impulsó una campaña mediática acusando a los disidentes de ser homosexuales y organizó redadas contra los locales en los que solían reunirse, deteniendo y torturando a muchos de ellos. La situación fue aún peor cuando en octubre de 2012 Idlib, la ciudad en la que vivía, cayó bajo el control de Al Qaeda: la persecución y la tortura de personas homosexuales se convirtió en norma. En 2014, finalmente, el control de la ciudad pasó de Al Qaeda al Estado Islámico, y fue entonces cuando la persecución homófoba pasó a ser un instrumento de propaganda y las ejecuciones se convirtieron en festejos a los que la multitud llevaba incluso a los niños para que participaran en las lapidaciones. Subhi Nahas no se atrevía a salir de su casa, pero incluso allí dentro no se sentía seguro: no se fiaba ni de su propio padre, enfurecido tras averiguar que su hijo era homosexual.

Dos meses después el joven consiguió escapar al Líbano y luego a Turquía, donde tampoco pudo sentirse seguro. Según explica, mientras se encontraba en ese país recibió amenazas de muerte provenientes de un antiguo amigo del colegio, que se había unido al Estado Islámico. “Era solo cuestión de tiempo que me encontraran y me mataran”, asegura. Finalmente pudo refugiarse en Estados Unidos, donde se ha convertido en uno de los embajadores de ORAM, organización en favor de los derechos de los refugiados, demandantes de asilo y migrantes.

Pero las de los dos jóvenes sirio e iraquí, o las de los embajadores Barros y Power, no fueron las únicas voces que pudieron escucharse. Especialmente interesante resultó la intervención de Jessica Stern, directora ejecutiva de la International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC), que tras hacer un repaso de la situación de las personas LGTB en la región (puedes leer aquí su intervención, en inglés) hizo cinco recomendaciones prácticas que deberían implementarse de forma inmediata: que todas las agencias de Naciones Unidas en Irak y Siria elaboren programas adaptados a la realidad LGTB; que Naciones Unidas y los gobiernos actúen con urgencia a la hora de acoger a las personas que lo soliciten; que el gobierno de Irak elimine todo tipo de barreras en el acceso de las personas LGTB a los servicios y a la justicia; que este mismo gobierno de Irak respete la libertad de expresión y que se fomenten las donaciones a todo tipo de iniciativas en favor de las personas LGTB en Siria e Irak.

Siria, Irak y el Estado Islámico: un infierno para la comunidad LGTB

Siria e Irak, hace años estados de tradición laica (vinculada al baazismo) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní de Irak, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico (también conocido por las siglas ISIS o simplemente IS), que también controla ya una parte importante de Siria. En este último país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) ha confluido finalmente en el mismo fenómeno. Aunque, como se ha señalado más arriba, el propio régimen de Asad utilizó la persecución de los homosexuales como un instrumento de propaganda contra los rebeldes.

El Estado Islámico ha hecho de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. A finales de julio, por ejemplo, era difundido un vídeo en el que se podía ver como dos jóvenes, supuestamente acusados de mantener relaciones homosexuales, eran arrojados desde lo alto de un edificio en Palmira (Siria) y posteriormente lapidados. A finales de junio, otros cuatro hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio en Deir ez-Zor, también en Siria, muertes que activistas islamistas aprovecharon para “celebrar” a su modo en redes sociales la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos a favor del matrimonio igualitario.

Antes ya habíamos recogido la ejecución de dos hombres a los que además se les dijo, pocos segundos antes de ser lapidados hasta la muerte, que habían sido “perdonados” (en un lugar indeterminado de Siria). O el degollamiento de cuatro jóvenes en Mosul, ciudad iraquí en manos de los islamistas en la que semanas antes otros dos hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio. O la muerte de otro joven arrojado al vacío en Raqqa (Siria); la muerte por lapidación de dos hombres, también en la provincia siria de Deir ez-Zor; el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde un edificio, o el asesinato de otro hombre de unos cincuenta años arrojado al vacío en Tal Abyad (Siria), luego lapidado al sobrevivir a la caída.

Como otras veces hemos destacado, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos. Es difícil saber si se trata de personas LGTB o simplemente de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo con un objetivo propagandístico. Organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, para no exacerbar el miedo y evitar así daños mayores. Sin embargo, cada vez resulta más difícil pensar que no asistimos simplemente a un proceso de exterminio, máxime cuando hay testimonios que aseguran que los islamistas se hacen pasar por homosexuales como “gancho” para así atrapar a sus víctimas.

La IGLHRC ha cuantificado hasta el momento en treinta el número de personas que el Estado Islámico, en este ejercicio de propaganda, asegura haber ejecutado públicamente por ser homosexuales. Así lo documenta el siguiente vídeo, preparado expresamente para ser mostrado en la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y que en este caso consideramos de interés insertar pese a nuestra resistencia a mostrar imágenes de estos asesinatos (el vídeo evita las imágenes más terribles, aunque advertimos de que aun así algunas de ellas pueden herir a las personas más sensibles):

Magnífica iniciativa la del Partido Democrático Progresista (DPP) de Taiwán. La candidata presidencial, Tsai Ing-wen, ha publicado un vídeo para celebrar el día de San Valentín chino en el que se incluyen tres parejas homosexuales. Ing-wen, de 58 años, se ha negado hasta la fecha a dar explicaciones sobre su propia sexualidad, alegando que no quiere ser “cómplice de la opresión de género”. En cualquier caso, es bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB. El pasado mes de diciembre, dosmanzanas informaba de que el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario. Una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Partido Nacionalista Chino.

“Les deseo a todos un feliz Día de San Valentín”, escribía Tsai Ing-wen en el momento de dar a conocer el vídeo dedicado al amor que ha realizado su formación, el Partido Democrático Progresista, el más importante de la oposición en Taiwán. La pieza audiovisual, lanzada en varias redes sociales, se enmarcaba en la celebración del Qi Xi (21 de agosto), un equivalente chino al día de San Valentín. Varias parejas de gais y lesbianas se unen al amplio y diverso conjunto (en el que también aparecen parejas heterosexuales taiwanesas, personas de diferentes nacionalidades y de distintas edades). En este sentido, el título del vídeo, que podéis ver a continuación, ya es muy gráfico en relación al contenido inclusivo: El amor no discrimina.

El empresario gay chino Haiwen Shen, en declaraciones a The Advocate, ha felicitado a Tsai Ing-wen y al Partido Democrático Progresista, aunque añade que, “en realidad, ser elegido y luchar por los derechos de los homosexuales no es lo mismo” que la difusión de un vídeo. Además, este empresario considera que “hay que esperar hasta que sea elegida y ver cuáles son las políticas que lleva a cabo y qué impacto producen”. La presidenta del Partido Democrático Progresista, Tsai Ing-wen, al parecer, en las próximas elecciones se medirá contra Hung Hsiu-chu (la más que probable candidata por el conservador Partido Nacionalista Chino). Aunque mantienen posturas enfrentadas en relación a los derechos del colectivo LGTB, cualquiera de las dos se convertiría en la primera mujer presidenta de Taiwán.

En la senda del matrimonio igualitario

En los últimos años, la opinión pública taiwanesa se ha encaminado hacia la igualdad LGTB. Según una encuesta pública de 2013, el 53 % de los taiwaneses aprueba la opción del matrimonio abierto a parejas del mismo sexo, mientras que en una anterior encuesta era solo el 37 %. Por ahora, como ya explicó dosmanzanas a finales de 2014, solo se trata de una declaración de buenas intenciones, ya que todavía no se ha discutido un texto articulado. Antes de la promulgación de la ley, el proyecto debería superar tres lecturas durante la legislatura.

El diputado progresista del DPP Cheng Li-chiun, uno de los promotores de la ley igualitaria taiwanesa, decía que “si no podemos romper el ciclo de discriminación, entonces todo el mundo podría convertirse en una víctima de discriminación a causa de sus respectivas diferencias”. En el extremo opuesto se sitúa la Alianza Taiwanesa de Grupos Religiosos por la Familia. Agitando un discurso homófobo e intransigente, desde dicha agrupación han acusado al DDP y al colectivo LGTB de “pretender ser grupos cívicos” y de “aterrorizar” a otros diputados al hablar de matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque el peso del Partido Nacionalista Chino en el Parlamento de Taiwán es determinante y su postura homófoba es evidente, puede considerarse un punto de inflexión para el cambio que la principal institución del país trate la cuestión abiertamente.

Taiwán avanza en la lucha por la igualdad LGTB

La celebración del Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán) de 2014 batió un récord de apoyos: 65.000 personas volvieron a reclamar la igualdad legal. Y es que, a pesar de todo, la taiwanesa es una de las sociedades más abiertas a la diversidad del continente asiático. En este sentido, la valentía en los pasos dados por algunos activistas lleva tiempo dando la vuelta al mundo. La lucha se centra ahora en el plano legislativo, después de que el año pasado el histórico activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio emprendieran una batalla jurídica tras intentar infructuosamente contraer matrimonio. La pareja decidió llevar su caso a la Corte Administrativa de Taipéi, que en marzo de este año desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Anteriormente ya había protagonizado un esfuerzo similar la pareja formada por Chen Ching-Hsueh (o Nelson Chen) y Kao Chih-wei, cuyo caso estuvo a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”.

El apoyo a los derechos LGTB, como hemos comentado, progresa a nivel social, a pesar de la ausencia de avances legales. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza.

Taiwán y Vietnam, dos de los países asiáticos más tolerantes

En enero de este año, dosmanzanas se hacía eco de la eliminación del veto al matrimonio igualitario en Vietnam, consolidándose como referente LGTB en el sudeste asiático. El gobierno vietnamita promovía, además, la eliminación de “prácticas obsoletas del matrimonio” como la poligamia, las uniones forzosas, la obligación de que una viuda contraiga nuevo matrimonio con el hermano del difunto y se garantizará los enlaces entre parejas pertenecientes a grupos étnicos distintos que así lo deseen. La situación puede resultar chocante desde el punto de vista occidental, ya que la eliminación de la prohibición de las bodas entre personas del mismo sexo no conlleva por el momento su reconocimiento jurídico en Vietnam, pero supone sin duda un nuevo avance que se produce después de que ya en 2013 un decreto suprimiera las multas económicas a las ceremonias nupciales igualitarias. Con todo, Vietnam y Taiwán son dos de los países asiáticos más tolerantes con las personas LGTB.

En el polo opuesto, hace solo unos días publicábamos que el primer ministro de Malasia comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico y aseguraba que carecen de derechos humanos. En Malasia se pueden cumplir hasta 20 años de prisión por mantener relaciones homosexuales. De hecho, el principal líder de la oposición malasio está cumpliendo cinco años de cárcel por ‘sodomía’. Hasta el momento, ningún país asiático permite a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio, pero la situación es muy dispar entre unos  y otros. En mayo de 2014 entró en vigor en el sultanato de Brunéi la reforma del Código Penal, que irá adaptándose a la sharia (o ley islámica) en un proceso ya programado que constará de tres fases. La última implicará la pena de muerte por lapidación para las relaciones entre personas del mismo sexo, el adulterio, la apostasía o las relaciones extramatrimoniales. Y tampoco llegan buenas noticias desde la India, donde se han llegado a realizar detenciones de más de 600 personas acusadas de practicar la homosexualidad.

Los productos para la limpieza del hogar constituyen un nicho de mercado que, según la publicidad, muchas veces parecen estar destinados, únicamente, para la adquisición y el uso por parte de mujeres. Que estos anuncios incluyan hombres, de hecho, no significa que necesariamente actualicen su lenguaje o que fomenten la igualdad en las tareas del hogar. La realidad es que, en nuestros días, la sociedad está evolucionando en lo relacionado a los roles familiares de forma progresiva. Esto se suma a que ya no hay solo un único modelo de familia. Por ello, aplaudimos la campaña de la marca de friegasuelos Asevi Mío, titulada El reflejo más real de un suelo limpio. Uno de los spots está protagonizado por una pareja gay.

La campaña del friegasuelos Asevi Mío se inició el pasado mes de febrero, a través del canal de Youtube del fabricante valenciano Pons Químicas. No obstante, dosmanzanas ha sido ahora testigo de su emisión en televisión, razón por la cual queremos hacernos eco, a través de este post. Con el spot de una pareja gay, junto a los otros tres que componen la campaña, este producto desmitifica el rol sexista clásico de la mujer como única responsable de la limpieza del hogar y reconoce la existencia de modelos familiares distintos al heteronormativo. El reflejo más real de un suelo limpio (título de la campaña) es un ejemplo de publicidad inclusiva, simpática e inteligente que, además, supone una sátira a la publicidad tipo de los productos de limpieza.

Nuestra página ya ha recogido buenos ejemplos de publicidad inclusiva, como la realizada por la multinacional Coca-Cola en abril. En el caso contrario, nos hemos mantenido vigilantes para denunciar las actitudes empresariales discriminatorias. En 2013, Guido Barilla, presidente del grupo Barilla (conocido fabricante de pasta italiana) hacía las siguientes declaraciones homófobas: “no haremos publicidad con homosexuales porque a nosotros nos gusta la familia tradicional. Si a los gais no les gusta, siempre pueden comer pasta de otra marca”. Una bravuconería que tuvo que rectificar a los pocos días tras las múltiples muestras de boicot y que, incluso, mereció una reiteración de sus disculpas ante la comunidad LGTB.

Muy comentadas, este mismo año, han sido las palabras de los diseñadores Dolce y Gabbana. El pasado mes de marzo, los modistos italianos dijeron a la revista Panorama que “la única familia es la tradicional”, a pesar de ser abiertamente gais y haber sido pareja durante dos décadas. Después de ganarse el rechazo de figuras públicas como Elton John o Ricky Martin y granjearse una profunda impopularidad (que ha afectado a sus ventas y a la imagen de la firma), también han tenido que retractarse, aunque lo han hecho cinco meses después de la polémica.

Brutal agresión a una pareja gay en la feria de Almería. Una de las víctimas ha tenido que ser ingresada en el Hospital Torrecárdenas, con fracturas de mandíbula y brazo y varios dientes rotos. Desde COLEGA Almería, colectivo del que el chico hospitalizado es voluntario, apuntan claramente a la homofobia como causa de la brutal agresión.

Los hechos tuvieron lugar en torno a las 03:00 horas de este lunes en el recinto ferial de la Vega de Acá, en las proximidades de la caseta que COLEGA Almería tiene en la feria de capital almeriense. La pareja había decidido salir un rato fuera de la caseta cuando, muy posiblemente debido a la actitud afectiva que mostraban entre ellos, los chicos fueron identificados como pareja del mismo sexo y atacados por al menos tres individuos, aún no identificados, al grito de “maricones”.

El peor parado por lo que a su estado físico se refiere, voluntario del colectivo, sigue hospitalizado en el Hospital Torrecárdenas, al presentar una mandíbula rota y un brazo fracturado, entre otros traumatismos y contusiones. Estaba previsto que a lo largo de este martes fuera intervenido quirúrgicamente. Su pareja sufrió una crisis de ansiedad.

“Desde COLEGA condenamos esta brutal agresión homófoba que no hace más que confirmar lo que exigimos desde hace tiempo a las administraciones públicas y a la sociedad almeriense: más respeto a la diversidad sexual”, ha declarado el presidente de COLEGA Almería, Antonio Ferre. “Creemos que tras las últimas sentencias, muchas de ellas archivadas y otras con condenas irrisorias, en cuanto a agresiones a personas homosexuales y transexuales, las leyes actuales para perseguir los delitos de odio son muy ambiguas actualmente, y reiteramos nuestra petición una vez más al Gobierno de España y la Junta de Andalucía de una ley urgente contra la homofobia y transfobia para combatirla y sobretodo que sea real y eficaz”, ha añadido.

La Junta de Andalucía ha condenado la agresión a través de Francisco Pizarro, director del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), que en un comunicado ha manifestado su más enérgico rechazo y ha defendido “la libertad de la ciudadanía para manifestar su orientación sexual”. No está de más recordar que Andalucía, pese a algunos avances en materia LGTB que se produjeron en la anterior legislatura autonómica, es una de las muchas comunidades que sigue sin aprobar una ley contra la LGTBfobia, como sí han hecho ya Cataluña y Extremadura.

Almería, donde ya convirtieron en culpables a víctimas de homofobia

No podemos dejar de pensar en este momento que fue en Almería donde otra pareja víctima de homofobia ha sido reconvertida a “culpable” por acción de la justicia. El pasado 28 de junio, Día del Orgullo LGTB, en la playa de Torregarcía (parque natural del Cabo de Gata, donde conviven pacíficamente nudistas y no nudistas) Ricardo y Luis Guillermo, un matrimonio de 68 y 54 años paseaba desnudo por la playa, donde de hecho había más personas practicando el nudismo. En un momento determinado dos hombres que se encontraban en compañía de su familia les salieron al paso al grito de “Maricones de aquí no vais a pasar” y “sois unos cerdos andando con las pollas fuera”, según consta en la denuncia. Aunque recibieron la ayuda de otros bañistas, las víctimas fueron golpeadas y uno de ellos precisó cuatro puntos de sutura en la cara. A los agresores ni siquiera les frenó el hecho de que uno de ellos presente una discapacidad debido a la esclerosis múltiple que padece.

Pues bien, la jueza María del Mar Cruz, del Juzgado de Instrucción nº 4 de Almería, imputó finalmente a la pareja agredida por un supuesto delito de exhibicionismo. Por lo que se refiere a los agresores solo imputó a uno de ellos por lesiones. El argumento de la jueza fue que, según el Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Almería, la playa de Torregarcía no tiene autorización oficial para uso nudista. El caso sigue pendiente de resolución definitiva.

ACTUALIZACIÓN (28/08/2015, 20:00 horas)

Importante novedad sobre la agresión ocurrida en Almería, donde las dos víctimas, que han prestado declaración por separado ante los agentes de la Policía Nacional, niegan ahora tener constancia de que el ataque tuviera una motivación homófoba, asegurando que en ningún momento escucharon “manifestaciones en este sentido”. Según lo declarado, la versión que inicialmente trascendió a la prensa no se ajusta a los hechos. Los dos chicos, que afirman haber sido pareja pero que parece que ya no lo son, se encontraron en la caseta de la asociación COLEGA Almería. Salieron de la misma y mantuvieron una discusión, en el transcurso de la cual aseguran que fueron agredidos pero ignoran qué persona o personas participaron.

La Policía mantiene abierta la investigación hasta que se aclaren todas las circunstancias. Habría sido la propia Policía la que ante la ausencia de denuncia, y al tener conocimiento de que había un herido hospitalizado, iniciase el procedimiento. Los agentes encargados de la seguridad en el recinto ferial, de hecho, se habrían personado justo después del incidente y hablado con uno de los heridos, que les manifestó que había sido “una pelea sin consecuencias” y que no presentaría denuncia.

COLEGA Almería, por su parte, esperará a que se aclare todo antes de volver a pronunciarse. ”Es verdad que existe una agresión con lesiones muy fuertes a un compañero de la asociación y desde COLEGA respetamos que siga el transcurso de dicha investigación policial para saber si es definitivamente una agresión con tintes homófobos, tal como les llegó la noticia a la asociación y tal como se desprendía de algunas declaraciones al principio de las víctimas”, ha asegurado su presidente, Antonio Ferre, que ha expresado en cualquier caso su repulsa a “todo tipo de violencia”. La asociación ha suspendido por el momento los actos de protesta previstos. Desde la subdelegación del Gobierno en Almería, por su parte, se ha solicitado mantener el rigor y la prudencia necesaria ante este tipo de incidentes y evitar “asignar calificaciones infundadas que dañan la imagen de una sociedad tan abierta y tolerante como lo es la almeriense”.

Desde dosmanzanas, y a la espera de conocer el resultado de la investigación, pedimos disculpas a nuestros lectores por haber transmitido la información incierta que nos llegó. El que otros medios sin duda más respetables que el nuestro hicieran lo mismo es pobre consuelo para nosotros. Por lo demás, en caso de que no haya existido una agresión homófoba y que en un primer momento se justificase así por razones de otra índole, nos parecería lamentable y terriblemente contraproducente para la lucha contra esta lacra real, muy real, que es la violencia por LGTBfobia.

Enésima agresión homófoba en Madrid, ocurrida nuevamente en pleno centro de la capital y denunciada por el colectivo Arcópoli. Ocurrió en la madrugada del sábado 22 de agosto, en la confluencia de las calles Alcalá y Gran Vía, cuando dos chicos fueron agredidos por dos matones que se les acercaron y les preguntaron si eran “maricones”.

Según el comunicado difundido por Arcópoli, los dos chicos, de 25 años de edad, caminaban abrazados hacia la Plaza de Cibeles después de tomar algo por el barrio de Chueca, camino ya de vuelta a casa. Fue entonces, a la altura de la confluencia de Alcalá y Gran Vía, cuando se les acercaron los dos agresores, que tras preguntarles en tono despectivo si eran “maricones” e intimidarles, propinaron un puñetazo a uno de los dos jóvenes. Estos, asustados, pidieron auxilio. Fue la implicación de otro viandante la que por fin consiguió ahuyentar a los atacantes, no sin que antes estos intentaran además robar a las víctimas.

“El mismo sábado de madrugada, en cuanto tuvimos constancia de la agresión, Arcópoli atendió a una de las víctimas que acudió a nosotros. Al día siguiente, le animamos a que fuera a denunciar y finalmente la víctima que sufrió la agresión física ha interpuesto hoy, acompañado por voluntarios de Arcópoli, la correspondiente denuncia en la Comisaría de Policía de Madrid específica de los delitos de odio”, señala el comunicado del colectivo madrileño, que muestra su preocupación por el evidente aumento de las agresiones en las inmediaciones de Chueca, “cuando las parejas del mismo sexo siguen visibilizándose de forma espontánea, pero sin estar ya en el barrio”.

Puesto en comunicación a través de las redes sociales con dosmanzanas, uno de los chicos agredidos se felicita de que “por suerte” no les pasara nada grave, más allá del tremendo susto, y nos comunica, en su caso, su intención de denunciar la agresión mañana martes. ”Ni siquiera éramos pareja. Íbamos abrazados como amigos”, nos comenta.

“Desde Arcópoli venimos exigiendo a las administraciones un plan de choque que no se pone en marcha y más herramientas para poder luchar contra la violencia a nuestro colectivo. Necesitamos que se nos empiece a tomar en serio. El incremento de 2014 no ha sido puntual, como demuestran los casos de 2015”, ha señalado por su parte el coordinador de Arcópoli, Yago Blando.

Madrid: la LGTBfobia se hace visible

Hace solo una semana que recogíamos la noticia de otra agresión en Alcalá de Henares. Pocos días antes una mujer transexual era agredida en Madrid, en el barrio de Tetuán. Noticias de agresiones que se suman a las ocurridas en febrero y marzo de 2014 contra sendas parejas de chicos gais en pleno centro de la capital, la terrible paliza sufrida por una pareja gay en septiembre, la agresión verbal ocurrida en el metro en noviembre o la agresión a otros dos chicos en diciembre. Un escenario de violencia física y verbal preocupante, al que se suman episodios de discriminación como el ocurrido en un céntrico Burger King  o el documento interno homófobo por el que Metro de Madrid se vio obligado a pedir disculpas.

Episodios que trascienden a la prensa, pero que no dejan de ser la punta de un inquietante iceberg. Según datos de la FELGTB, más del 70% de quienes sufren agresiones físicas o verbales o amenazas con tintes LGTBfóbicos no lo denuncia. O entre el 60 y el 90%, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Incluso así, el grupo más numeroso de los delitos de odio que sí fueron contabilizados en 2014 (513, un 39,9% del total) estuvieron motivados por la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas.

Se mire por donde se mire, el problema es grave, y las administraciones públicas madrileñas deberían actuar de forma contundente. Resulta imperioso que el Ayuntamiento de Madrid ponga en marcha cuanto antes la prometida oficina municipal contra la discriminación y los delitos de odio, enmarcada en un plan de convivencia y tolerancia en la capital propuesto por el PSOE y que fue aprobado por el pleno del Ayuntamiento el pasado 22 de julio (con los votos a favor de socialistas y Ahora Madrid). Por lo que se refiere a la Comunidad de Madrid, seguimos a la espera de que el gobierno de Cristina Cifuentes adopte algún tipo de medida al respecto.

Continúa la persecución, amparada por el Estado, de las personas LGTB en Senegal. Siete hombres, de entre 20 y 30 años de edad, fueron detenidos en una redada en la ciudad de Guédiawaye el pasado mes de julio. Este viernes, un tribunal de la capital Dakar los ha declarado culpables de un delito de actos “contra natura” y condenado a seis meses de prisión.

La policía acudió al domicilio alertada por la madre de uno de los acusados, que aseguró que su hijo mantenía relaciones homosexuales pero se negó a testificar posteriormente en el juicio. Esta ausencia debería haber bastado para la anulación del juicio, según el abogado defensor Abdoul Daff. “No había pruebas materiales ni testimonios que corroboraran las acusaciones”, declaró el letrado. La acusación se basó en las declaraciones de los policías, que aseguraron haber descubierto a los siete hombres desnudos o en ropa interior. Los condenados, que han negado los cargos, se enfrentan además de la cárcel a un seguro escarnio público después de que sus nombres hayan aparecido en la prensa del país.

Las fuerzas de seguridad también se incautaron de un preservativo, señalado como indicio de que se habrían cometido o iban a cometerse relaciones homosexuales. Una supuesta prueba que preocupa a las organizaciones de lucha contra el VIH en el país africano. La sentencia podría “incitar a los grupos vulnerables a evitar adquirir, poseer y utilizar preservativos para que estos no sirvan como prueba tras una posible detención”, según estas asociaciones, que instan a “evitar transformar el preservativo, útil de protección, en un objeto de condena”.

Senegal: penas de hasta cinco años de cárcel por homosexualidad

Senegal, un país de África occidental de mayoría musulmana, castiga las relaciones homosexuales con hasta cinco años de cárcel y multas que en los casos más extremos pueden llegar hasta los 1.500 euros, cifra exorbitante para un ciudadano senegalés. Ya en 2010 nos hacíamos eco de un informe de Human Rights Watch que alertaba del incremento de las agresiones hacia las personas homosexuales en ese país, estimuladas por líderes políticos y religiosos que habrían sido decisivos a la hora de fabricar un clima de violencia homófoba con la connivencia de buena parte de los medios de comunicación.

En abril de 2013, la jefatura del Estado senegalés emitió un comunicado en el que declaraba que “los valores culturales básicos enraizados [en Senegal] no pueden ser compatibles con la opción de despenalizar la homosexualidad”, afirmando con firmeza que “el Estado no ha considerado esa opción, que se excluye por completo de su doctrina política”. Esta misma declaración fue reiterada por el presidente Macky Sall dos meses más tarde, durante la visita que efectuó al país africano Barack Obama. Incluso quienes defendieron la despenalización en el pasado, como el expresidente honorario de la Federación Internacional de Derechos Humanos Sidiki Kaba, desistió de su intención al convertirse en ministro de Justicia de Senegal.

Muchas de las agresiones, detenciones e incluso linchamientos ni siquiera alcanzarían las páginas de la prensa internacional. El hostigamiento también alcanza a las mujeres lesbianas o percibidas como tales, como recogimos por ejemplo en septiembre de 2013. Entonces, por suerte, cuatro de las cinco detenidas fueron puestas en libertadEn febrero del año pasado, una pareja de hombres fue condenada a seis meses de prisión, denunciada por sus propios vecinos. El último caso del que nos hicimos eco fue el del periodista Tamsir Jupiter Ndiaye, condenado por segunda vez a la cárcel a principios de este mes de agosto después de que un joven lo acusara de intentar violarlo.

No pocos usuarios de las web de contactos de Ashley Madison temen por su vida después de que sus datos personales hayan quedado expuestos por la acción de hackers informáticos. Y es que entre sus usuarios hay muchos hombres que buscaban contactos sexuales con otros hombres y que viven en países en los cuales las relaciones homosexuales son un delito, castigado con penas de cárcel y en los casos más extremos con la muerte. 

Se trata, en concreto, de los usuarios de páginas como Ashley Madison knows Down Low o ManCrunch, dirigida a hombres que buscan contactos con otros hombres, con independencia de cómo se identifiquen (como “gais”, como “bisexuales”, como “heteros” o como “es complicado”, curiosa cuarta opción que por ejemplo Ashley Madison knows Down Low permite…). “Down-low” es un término coloquial surgido de  la comunidad afroamericana de Estados Unidos que designa a aquellos hombres que se identifican como heteros pero que tienen relaciones sexuales con otros hombres. Los datos de estas personas se encuentran entre los de los 37 millones de usuarios, distribuidos en casi una cincuentena de países, que han quedado al descubierto.

Según un testimonio anónimo en Reddit, del que numerosos medios se han hecho eco, al menos un ciudadano de Arabia Saudí que aunque soltero utilizó estas webs para contactar de forma discreta con otros hombres habría ya planeado buscar refugio en Estados Unidos al temer por su vida ya que su condición homosexual habría quedado al descubierto. La historia no ha podido ser absolutamente confirmada, pero en cualquier caso resulta verosímil: en Arabia Saudí tanto las relaciones homosexuales como las relaciones adúlteras pueden ser castigadas con la muerte. Según la misma fuente, más de 50 cuentas de hombres que buscaban relaciones con otros hombres habrían quedado también al descubierto en Catar (donde la homosexualidad se castiga con hasta cinco años de prisión) y casi 1.500 en Turquía, país donde la homosexualidad no es ilegal pero sí puede suponer la expulsión del Ejército (además de existir una fuerte homofobia social).

Lo sucedido con Ashley Madison, web famosa por dirigirse muy especialmente a personas casadas que buscan contactos extramatrimoniales, avivará sin duda el debate social sobre los límites de la intimidad en la era de internet. Los hackers que se encuentran detrás del ataque alegan de hecho una supuesta falta de ética por parte de la compañía, como la existencia de perfiles falsos para conseguir reclutar usuarios o la exigencia de la compañía de un pago a los usuarios para eliminar sus perfiles. Y ya están apareciendo nombres de personalidades conservadoras que habrían sido “cazados” al querer ser infieles a sus esposas. Es el caso, por ejemplo, de Sam Rader, un popular youtuber cristiano de los Estados Unidos, que ya ha publicado un vídeo de disculpa en YouTube en el que asegura que su mujer y Dios ya lo han perdonado (ella lo confirma en el mismo vídeo, Dios por el momento no…).

Sea como sea, la exposición de un colectivo de personas a un riesgo verdadero para su vida no puede ser justificado en ningún caso.

Respetar los derechos humanos es algo positivo para el país, salvo si ello es contrario al Islam. Este es el peculiar argumento de Najib Razak, primer ministro de Malasia, para negarse a proteger al colectivo LGTB. “Aunque en términos de definición, los derechos humanos se han definido universalmente, nosotros todavía definimos los derechos humanos en el país en el contexto del Islam y la sharía”, ha espetado Razak. El jefe del gobierno malasio considera que, aunque se trate de una postura difícil de sostener en el plano internacional, “debemos defender nuestra propia definición de los derechos humanos”. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han criticado con contundencia estos planteamientos. Para entender el alcance de la situación en Malasia baste recordar que, el pasado mes de febrero, el líder de la oposición, Anwar Ibrahim, fue condenado a cinco años de prisión por ‘sodomía’.

En opinión del Gobierno de Malasia, las personas LGTB no merecen la aplicación de los derechos humanos porque tal cosa contradeciría, según su punto de vista, el Islam y la sharía (la ley islámica). “Esto es lo que tenemos que defender”, ha asegurado el primer ministro, Najib Razak. Todavía más grave y esperpéntico, si cabe, es la asociación que Razak ha hecho entre el colectivo LGTB y el Estado Islámico (EI): “Grupos como el Estado Islámico y las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales se dirigen a la generación más jóvenes … y parecen tener éxito en influir en ciertos grupos de la sociedad”. Una comparación que resulta especialmente miserable, teniendo en cuenta que el EI asesina de forma violenta y brutal a las personas LGTB.

En dosmanzanas hemos recogido algunas de las ejecuciones espeluznantes del EI, de las que los propios asesinos se encargan de distribuir material audiovisual (nosotros decidimos dejar de incluir fotos y vídeos de estos deleznables crímenes en nuestros posts). De hecho, hace solo unos días, nos hacíamos eco de que las Naciones Unidas debatirá sobre la persecución a las personas LGTB por el EI, debido a la gravedad del asunto. Ignorando esta realidad o restándole importancia (difícil de juzgar qué es peor), el primer ministro malasio argumenta que “algunos se disfrazan detrás de los derechos humanos para legitimar sus acciones, que se han desviado de las enseñanzas islámicas”. Un claro desprecio a la comunidad LGTB. Para Najib Razak tanto el Estado Islámico como el colectivo LGTB son “extremistas” y ambos utilizan el concepto de ‘libertad’ con el fin de imponer sus puntos de vista sobre los demás. Razak, a pesar de la crudeza de sus declaraciones, se arroga a sí mismo una pretendida (y falsa) postura de “moderación” y “centralidad”.

Recordemos, por otra parte, que el jefe de la oposición de este país del sudeste asiático, Anwar Ibrahim, tendrá que pasar los próximos cinco años en la cárcel, después de que el Tribunal Federal ratificara la sentencia por ‘sodomía’, emitida contra él en febrero. Un caso que, a diferencia de lo que ocurre en relación a otros países con los que existe rivalidad, no es denunciado con la misma contundencia por los líderes políticos y mediáticos, ni acapara grandes titulares o portadas.

Críticas desde Malasia y desde las ONG internacionales

La propia Comisión de Derechos Humanos de Malasia (Suhakam) ha señalado que todo el mundo tiene derecho a los derechos humanos básicos y que estos no pueden restringirse utilizando como pretexto la raza o la religión. Según el presidente de Suhakam, Tan Sri Hasmy Agam, “esto no solo puede enviar un mensaje engañoso, tanto a nivel nacional como internacional, sino que puede socavar la posición de respeto internacional de Malasia, en particular en las Naciones Unidas, así como el trabajo de la Comisión, que tiene incansablemente desde sus inicios la misión de la promoción y la protección de los derechos humanos en el país”.

El subdirector de Human Rights Watch en Asia, Phil Robertson, se ha mostrado “sorprendido” por la decisión. Robertson considera que la postura que el Gobierno malasio ha asumido de ignorar la protección de las personas LGTB y su visión particular sobre el concepto de ‘derechos humanos’ aleja al país de los organismos internacionales. Para este responsable de Human Rights Watch, “la respuesta lógica sería que Malasia dimitiera de la ONU” si no se atiene a asumir sus reglas de juego. Por este motivo, Robertson  se pregunta: “¿Malasia está dispuesta a hacer eso?”.

También Amnistía Internacional ha alzado su voz para recordarle al primer ministro y a su Gobierno que “los principios de la Declaración Universal son universalmente los principios aceptados del derecho consuetudinario e internacional de derechos humanos. En virtud de su universalidad, estos principios tienen prioridad sobre las religiones, con el fin de atribuir un sentido de igualdad entre todas las personas”. Aunque Malasia se incorporó a la ONU en 1957, asumiendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional insta a que el país firme los tratados de derechos humanos relacionados, que en conjunto constituyen la Carta Internacional de Derechos Humanos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), así como sus dos Protocolos Facultativos.

Hasta 20 años de prisión por ser homosexual

La cuestión de los derechos de las personas LGTB en Malasia no se reduce a una discusión sobre conceptos y definiciones. La cruda realidad es que la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). En 2011 publicábamos las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad. Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Dosmanzanas viene dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Nuevamente un disparate es sustituido por otro disparate. Portugal acabará con la prohibición total a los varones homo y bisexuales de donar sangre. Sin embargo, pasará a exigirles un periodo de abstinencia de entre seis y doce meses para poder hacerlo. Es la decisión que según ha adelantado la prensa portuguesa habría adoptado por unanimidad el grupo de trabajo del Instituto Portugués de Sangre y Trasplantes (IPST), y que supone mantener una política discriminatoria que carece de respaldo científico. 

No nos cansaremos de repetirlo: hace años que los expertos -prejuicios aparte- consideran obsoleto que se prohíba donar en función de la orientación sexual. En España, por ejemplo, la ley establece la exclusión de la donación de sangre en función de la existencia previa de conductas de riesgo del donante, con independencia de si esas conductas han sido con personas de su mismo o de distinto sexo. Tras el cese de la conducta de riesgo la ley española marca que se excluya la donación “durante un periodo determinado por la enfermedad en cuestión y por la disponibilidad de pruebas apropiadas en cada caso”. En la práctica este periodo suele ser de un año.

Hay que tener en cuenta que en España la sangre donada es sometida a tests de VIH, entre otros agentes infecciosos. Y aunque existe la posibilidad de que una infección recién transmitida no sea detectada debido a la existencia de un “periodo ventana” entre el momento preciso de la transmisión y el momento en que las pruebas dan positivo, la introducción de pruebas más sensibles (que detectan material genético del virus en lugar de anticuerpos) ha reducido este periodo ventana al mínimo. En los últimos diez años no se ha producido en nuestro país ni un solo caso de transmisión del VIH debido a una transfusión de sangre o hemoderivados (y no es que la situación epidemiológica del VIH en el colectivo de hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres sea en España especialmente buena, por desgracia).

Sin embargo son muchos los países en los que el peso del prejuicio es mayor que la evidencia científica. Es el caso de los Estados Unidos, donde este tema viene siendo objeto de debate desde hace varios años. En 2010 la FDA (Food and Drug Administración, la agencia federal responsable de la regulación de medicamentos) sorprendía al decidir el mantenimiento de la prohibición pese al criterio favorable de instituciones como la Cruz Roja, la Asociación Médica Americana o la Asociación Americana de Bancos de Sangre. El propio comité reconocía entonces que dicha postura excluía muchas donaciones de bajo riesgo y permitía otras potencialmente más peligrosas. Cuatro años después, en 2014, la FDA recomendaba por fin levantar la prohibición, aunque manteniéndola de facto: solo los gais célibes durante un año podrán donar. Una medida similar a las adoptadas por Suecia (en 2009) y Reino Unido (en 2011), que también exigen a los hombres que mantienen relaciones homosexuales y que quieren donar sangre un año de abstinencia, aunque algo menos rígida que la de Canadá, que desde 2013 exige a los gais donantes de sangre cinco años sin mantener relaciones sexuales.

Más razonables han sido los cambios de normativa en Alemania, que eliminó la mención explícita a la homosexualidad en 2010, o en México y Chile, por mencionar dos países de América Latina con una normativa más acorde a la evidencia científica, y que eliminaron en 2012 y 2013 (respectivamente) la prohibición de donar a hombres homosexuales y bisexuales, supeditando la selección no a la orientación sexual, sino a la existencia o no de prácticas de riesgo previas.

Portugal, a la espera de que el IPST y el Ministerio portugués de Salud hagan públicas las directrices oficiales (por el momento solo se ha conocido el acuerdo del grupo de trabajo del IPST), se sumaría a este grupo de países que mantienen una política discriminatoria expresa hacia los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, que simplemente por ello serían considerados personas de riesgo… aunque sus prácticas no lo sean. Eso sí, el criterio de “suspensión definitiva” pasaría a ser “de suspensión temporal”, estableciéndose un periodo de tiempo de entre seis y doce meses desde la última relación sexual, además de un procedimiento de evaluación individual del riesgo.

Prohibiciones avaladas por la justicia europea

Lo preocupante es que este tipo de decisiones discriminatorias cuentan ahora con el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en abril consideró que “puede resultar justificado excluir permanentemente de la donación de sangre a los hombres que han tenido relaciones sexuales con otros hombres, habida cuenta de la situación predominante en el Estado miembro de que se trate” (reproducción del comunicado de prensa en castellano del tribunal). Eso sí, el tribunal intentó matizar su fallo añadiendo que para que un estado prohíba a los homosexuales donar sangre “es preciso demostrar que estas personas están expuestas a un riesgo elevado de contraer enfermedades infecciosas graves, como el VIH, y que no existen técnicas eficaces de detección o métodos menos coercitivos para garantizar un alto nivel de protección de la salud de los receptores”.

La sentencia del alto tribunal europeo tiene su origen en Francia: en abril de 2009, un médico del Établissement Français du Sang rechazó la sangre de Geoffrey Léger porque este había tenido una relación sexual con otro hombre (tal y como contempla la normativa francesa). Pero Léger recurrió, razón por la cual el Tribunal Administrativo de Estrasburgo acabó preguntando al Tribunal de Justicia de la Unión Europea si esa exclusión permanente era compatible con la directiva que determina que las personas cuya conducta sexual supone un alto riesgo de contraer enfermedades infecciosas graves transmisibles por la sangre sean excluidas permanentemente de la donación de sangre (se trata, en concreto, de la directiva 2004/33/CE).

En palabras llanas, lo que la justicia francesa preguntó a la europea es si el hecho que un hombre tenga relaciones con otro hombre podía ser considerado “de alto riesgo” para así encajar la discriminación como una consecuencia de la directiva. Y la justicia europea, atribuyéndose una autoridad científica de la que carece, respondió que sí, obviando un principio fundamental y básico: que para prevenir la transmisión del VIH debe atenderse a la existencia o no de prácticas de riesgo, con independencia del sexo de las personas que las practican.

Eso sí, lanzada la piedra, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea escondió la mano, y consideró que en el caso francés quizá sí pueda bordearse la discriminación ya que “no cabe excluir la posibilidad de que el VIH pueda detectarse mediante técnicas eficaces que garanticen un alto nivel de protección de la salud de los receptores (…) De no existir tales técnicas, el Tribunal Administrativo de Estrasburgo deberá determinar si existen o no métodos que garanticen un alto nivel de protección de la salud de los receptores y sean menos coercitivos que la exclusión permanente de la donación de sangre y, en particular, si el cuestionario y la entrevista personal a cargo de un profesional sanitario pueden permitir identificar con más precisión las conductas sexuales de riesgo”.

Matizaciones que no impiden considerar muy grave una sentencia cuya argumentación facilita a cualquier estado miembro de la Unión Europea la posibilidad de discriminar legalmente, en pleno año 2015, a los varones homo y bisexuales.