"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Primera jornada de audiencias del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre el matrimonio igualitario: nuestro análisis

Este martes ha tenido lugar la primera de las dos históricas jornadas de audiencia de los nueve magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos en los casos relacionados con el matrimonio igualitario, proceso del que os llevamos informando varios meses. El alto tribunal estadounidense ha comenzado escuchando los argumentos a favor y en contra de la apelación relacionada con la Proposición 8, la enmienda a la Constitución de California que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo. Os recordamos el caso…

La prohibición a las parejas del mismo sexo de contraer matrimonio en California (Proposición 8, aprobada en referéndum en 2008) fue declarada inconstitucional en agosto de 2010 por el juez federal Vaughn Walker, que la consideró contraria a la Constitución de Estados Unidos. La sentencia, cuya aplicación hubiera supuesto la reanudación de las bodas entre personas del mismo sexo en California, fue cautelarmente suspendida por la Corte de Apelaciones de San Francisco, ante la cual los grupos defensores de la Proposición 8 apelaron. Tras una disputa jurídica sobre si tenían derecho a hacerlo (el estado de California, que era en realidad la parte demandada, había decidido no apelar y dar por buena la sentencia de Walker) la Corte Suprema de California se lo permitió. Finalmente, el panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones de San Francisco al que correspondía examinar el recurso se pronunció y ratificó la inconstitucionalidad de la Proposición 8. Los contrarios al matrimonio igualitario intentaron que la Corte reexaminara el caso con una composición más amplia (once jueces), pero la solicitud fue rechazada el pasaso junio. A los contrarios al matrimonio igualitario ya solo les quedaba una salida: recurrir al Tribunal Supremo de Estados Unidos, tal y como finalmente hicieron.

El abogado principal de la causa del matrimonio igualitario en todo este proceso ha sido Ted Olson, de convicciones republicanas. Baste recordar que él fue el encargado de defender las tesis de George Bush ante el Supremo en el año 2000, cuando el truculento recuento de Florida otorgó los votos electorales de ese estado a Bush, dándole así la presidencia. Curiosidades de la historia: Olson ha dirigido la estrategia jurídica que llevó finalmente a la declaración de inconstitucionalidad de la Proposición 8 en colaboración con David Boies, el abogado que representó a Al Gore en aquel mismo proceso…

A lo largo de las últimas semanas muchos han sido las argumentaciones presentadas ante el Supremo sobre la Proposición 8 en forma de amicus curiae (de forma voluntaria, personas u organizaciones que no son parte en el proceso aportan sin embargo sus argumentos a favor o en contra para colaborar en su resolución). En dosmanzanas hemos destacado algunas de las más importantes. Un centenar de políticos republicanos desafiaban por ejemplo la línea oficial de su partido y argumentaban ante el Supremo que sí existe un derecho constitucional a contraer matrimonio por parte de las parejas del mismo sexo. Lo mismo hacía un grupo muy numeroso de grandes empresas estadounidenses. Pero sin duda el pronunciamiento más destacado ha sido el de la administración Obama.

Pero más allá de argumentaciones de terceros, este martes era el día en que las partes eran escuchadas por los miembros del Supremo…

Cómo ha transcurrido el día

Resulta difícil interpretar cual puede ser el resultado, a la luz de las diversas preguntas que los miembros del Supremo han dirigido este martes a las partes. Según interpreta The New York Times, muchos de los jueces parecen transmitir la sensación de que es «demasiado pronto» para emitir una sentencia que haga extensivo el matrimonio entre personas del mismo sexo a todo el país. Todos los comentaristas han dado una especial relevancia a las preguntas de Anthony Kennedy, el juez a quienes casi todos consideran «bisagra» entre conservadores y progresistas. En este sentido, Kennedy ha ofrecido una de cal y otra de arena: por un lado, ha expresado su preocupación por la situación de los hijos de las familias homoparentales. “Hay unos 40.000 niños en California que viven con padres del mismo sexo, y que quieren que sus padres tengan pleno reconocimiento y estatus. La voz de estos niños es importante en este caso», ha afirmado. Por otro lado, Kennedy ha mostrado sus reservas sobre las consecuencias de una decisión ampliamente favorable al matrimonio igualitario. «Tenemos cinco años de información frente a 2.000 años o más de historia», ha dicho…

El otro dato significativo es que hasta cinco de los nueve jueces se han interesado por el debate (arriba mencionado) sobre si los grupos defensores de la Proposición 8 que han apelado realmente tenían derecho a hacerlo. Muchos observadores creen que este puede ser el argumento que el Tribunal Supremo utilice para decidir que «no hay caso», que efectivamente no tenían ese derecho y que no hay por tanto necesidad de pronunciarse sobre la sentencia de inconstitucionalidad ya emitida por la Corte de Apelaciones de San Francisco. En ese caso, el matrimonio igualitario volvería de inmediato a California, sin que ello significara pronunciamiento alguno sobre el fondo de la cuestión.

Uno de los momentos «calientes» de la audiencia se habría producido entre el juez conservador Antonin Scalia, uno de los considerados votos «seguros» contra el matrimonio igualitario, y Ted Olson. «¿En qué momento se volvió inconstitucional excluir a las parejas homosexuales del matrimonio?», le preguntó Scalia a Olson (Scalia, recordemos, es un “textualista”, es decir, interpreta la constitucionalidad o no de una materia en función de la literalidad del texto de la Constitución o, en su defecto, en función de lo que él considera que eran las intenciones originales de los padres de la Constitución en el momento de ser redactada. Ello le ha llevado a sostener que la prohibición de la sodomía es perfectamente constitucional, ya que ha formado parte de la tradición jurídica estadounidense desde el primer momento, incluso en vida de los padres de la Constitución, sin que estos expresaran dudas al respecto). «¿En qué momento se volvió inconstitucional prohibir el matrimonio interracial?», le contestó sin embargo Olson. «¡No conteste a mi pregunta con otra pregunta!», le respondió Scalia, molesto por la comparación.

¿Y qué puede pasar?

Una primera posibilidad es la ya mencionada: que una mayoría de jueces del Supremo considere que los defensores de la Proposición 8 carecen en realidad de legitimidad para recurrir, lo que le eximiría de pronunciarse sobre el fondo del asunto y supondría la vuelta del matrimonio igualitario a California, sin efecto alguno sobre el resto del país. Por el contrario, el Supremo puede optar por entrar a discutir el fondo del asunto: si prohibir el matrimonio a personas del mismo sexo atenta o no contra la Constitución de Estados Unidos. La decisión tendría, en ese caso, efectos sobre todo el país, sea en un sentido (extender el matrimonio igualitario a todo Estados Unidos) o en otro (consolidar la situación actual, en la que cada estado decide).

El Supremo también podría navegar entre dos aguas y limitarse a valorar una cuestión más formal: si puede considerarse inconstitucional que un estado retire a una minoría un derecho fundamental que ese mismo estado le había reconocido previamente sin que medie una razón legítima para ello: recordemos que durante varios meses gays y lesbianas sí pudieron casarse en California, derecho que les fue reconocido por la Corte Suprema del estado, y de hecho hay 18.000 parejas casadas cuyo matrimonio sigue siendo válido. También en este caso los efectos de la sentencia quedarían limitados a California.

Existen, sin embargo, más posibilidades. Una de las más interesantes es la que planteaba el amicus curiae de la administración Obama al que antes hacíamos referencia. En su argumentación, que puedes descargar aquí, la administración Obama justifica que se examine el caso bajo la perspectiva del “heightened/strict scrutiny”, término propio del sistema constitucional estadounidense que apela a un análisis del conflicto entre los supuestos intereses legítimos del Gobierno (que podrían justificar la vigencia de una disposición discriminatoria) y los principios constitucionales. Desde esta perspectiva, la argumentación de la administración Obama es la siguiente: California ya concede a las parejas del mismo sexo, a través de su ley de uniones civiles, todos los derechos inherentes al matrimonio, por lo que mantener la prohibición de contraer matrimonio solo se justifica por la existencia de un prejuicio discriminatorio, pero carente de argumentos racionales por lo que al interés del Gobierno se refiere (puesto que tanto derechos como deberes ya se les reconocen). En definitiva, a las parejas del mismo sexo, en este caso, se les niegan las garantías de igualdad de protección contenidas en la Constitución de los Estados Unidos.

Este argumento permitiría al Supremo proteger el matrimonio igualitario con argumentos constitucionales (y no solo recurriendo a una estratagema procedimental) pero sin que de momento ello signifique una extensión del derecho a todo el país. Eso sí, aplicándolo de forma estricta, otros siete estados en los que existen leyes que equiparan matrimonio y uniones civiles en derechos y obligaciones se verían forzados a abrir el matrimonio a las parejas del mismo sexo. Se trata de Delaware, Hawaii, Illinois, Nevada, Nueva Jersey, Oregón y Rhode Island. Es por eso que la argumentación propuesta ya ha sido bautizada como “la solución de los ocho estados” (que ahora serían nueve, después de la recientísima firma de la ley de uniones civiles de Colorado). Estados que se unirían a los nueve en los que ya es legal el matrimonio igualitario (Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire, Nueva York, Maine, Maryland y Washington, además de Washington D.C., la capital federal).

Este miércoles, el turno de la DOMA

El litigio en torno a la Proposición 8 discurre en paralelo al litigio sobre la DOMA (Defense of Marriage Act, que impide a la administración federal el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo) sobre el que también el Supremo ha decidido pronunciarse. Pero en este caso será a lo largo del miércoles cuando los magistrados del Supremo escuchen los correspondientes argumentos. En una próxima entrada nos referiremos con más detalle a este caso.

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Comentarios
  1. paucazorla
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  3. Flick
  4. paucazorla
  5. DexterMorgan

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